martes, 1 de abril de 2025

EL MES DEL LIBRO (2 de abril de 2025)

 

El Diario Montañés, 2 de abril de 2025

Me sorprende que quienes han confeccionado el kit de supervivencia no hayan incluido en él ningún libro. «Será –comentaba a mi compañera Begoña, con quien tantos he cuidado– porque el kit es para las primeras setenta y dos horas, y en ese tiempo estaremos más preocupados de solucionar los asuntos adversos que de enfrascarnos en el sosiego de la lectura». «Ya, pero deberían tener en cuenta lo bien que arde el papel cuando se arrancan las hojas –dijo pragmática–, y cuánto podría ayudar para encender una lumbre, si fuera necesaria». Tenía razón, y ante su lógica no supe qué contestar. Si acaso, que el otro papel –el que hoy representa– no es tan importante como cuando se proclamaba a los cuatro vientos que un libro ayudaba a triunfar.

Precisamente ahora que llega el mes del libro, no deberíamos perder de vista que sufrimos una preocupante escasez de lectores, al mismo tiempo que un aumento exponencial de escritores. Curiosamente, la abundancia de escritores puede resultar negativa, pues si no encuentran una editorial que los publique sienten la tentación de autoeditarse, algo que no es malo en sí, pero cuando la edición no está regulada por filtros profesionales viene a ser –lo he dicho otras veces– como dejar la sanidad en manos de curanderos.

Algunos «autoeditados», seguros de sí mismos, escriben en las redes consejos tan engañosos como estos: «Una editorial necesita autores para su negocio. Un autor no necesita una editorial para llegar a sus lectores. Hazte editor de tu propio trabajo». Sin duda, tienen la idea equivocada de que los editores nos dedicamos solamente a publicar, ignorando que nuestro principal cometido es cuidar la calidad del contenido y el continente para que el libro siga siendo un objeto noble. Aunque no lo hayan incluido en el kit de supervivencia.

martes, 25 de marzo de 2025

PELIGRAN LOS HUEVOS (26 de marzo de 2025)

 

El Diario Montañés, 26 de marzo de 2025

Parece una contradicción que con Trump en el poder haya pocos huevos en EE.UU., pero el destino ha querido tal confluencia. La noticia es alarmante para nuestra economía real, la de todos los días, porque ante su escasez en el mercado americano el precio ha comenzado a dispararse en España. Ya sentíamos una nostalgia silenciosa cuando los cocinábamos sin apenas aceite –los huevos parecen más tristes pasados por agua o fritos a la plancha, no digáis que no–, pero así nos lo aconsejaba el precio desproporcionado del zumo de aceituna, aunque disfrazásemos su desuso tras los peligros del colesterol. También habíamos olvidado el atractivo de las puntillas, festoneadas de gotitas que eran una incitación al moje. Y estábamos acostumbrados a verlos en los platos rodeados de menos patatas, porque el año pasado los tubérculos habían multiplicado su coste. Pero, como la desgracia en casa de los pobres no sosiega, ahora que el aceite y las patatas han reducido sus precios a valores más soportables, nos vienen con lo de la subida de los huevos. Le manda…

Las consecuencias de su sobreprecio se reflejarán en la cocina y en otros asuntos. Aunque algunos sientan ganas de hacerlo, estaría mal lanzárselos a los políticos, pues sería una práctica insolidaria, cercana al vandalismo económico.

Con lo que se nos viene encima, tenemos el deber de cuidar mucho de los huevos y de las gallinas, porque, pese a su alarde de testosterona, Trump acabará comprándoselos a Europa, y atravesaremos un tiempo de necesidades.

De otros huevos, de los metafóricos, vamos sobrados en nuestro país. Con ellos «bien puestos» adorna el toro de Osborne los atardeceres en las lomas patrias y ocupa el centro de algunas banderas, empujando al aguilucho, símbolo de Franco, quien, por cierto, según algunos era monórquido. El dictador, quiero decir.

martes, 18 de marzo de 2025

LAS BUENAS MANERAS (19 de marzo de 2025)

 

El Diario Montañés, 19 de marzo de 2025

El funcionamiento de las redes sociales puede transmitir una idea distorsionada de lo que debe ser la democracia. Pese a que en ellas se discute de todo, la participación tiende a convertirse insoportable. Bien se trate de opiniones políticas o de discusiones deportivas –menuda semanita hemos tenido (y lo que te rondaré) intentando discernir si hubo un toque o dos en el lanzamiento del penalti atlético–, las redes tienen la propensión de convertirse en patios de gritos y descalificaciones. Falta, sin duda, una buena dosis de educación, que no se debe confundir con sumisión.

Sumisión es la que manifiestan los coros de incautos que se colocan estratégicamente detrás del líder o la lideresa en sus mítines o en sus declaraciones, mostrando apoyo incondicional a base de asentimientos que realizan al unísono para reafirmar su autoridad. Personalmente, me perturban. Son aduladores que pretenden demostrar la infalibilidad de las palabras de su predicador jefe. Góspeles de la aquiescencia, que se colocan hoy detrás de ti, y mañana vete a saber detrás de quién. Solo necesitan que el que hable sea de su cuerda y esté montado en el machito. Es un fondo que ambienta mucho. Aunque no sirva para la radio o el periódico –por la falta de imágenes en la primera; por las imágenes fijas, en el segundo–, el grupo de corifeos, a la espalda del líder o la lideresa, adorna tanto en televisión como los pantalones vaqueros con la camisa remangada que utilizan los protagonistas de los mítines de fin de semana con forzado estilismo.

Si quieren que les diga la verdad, me disgustan ambas posturas. Protestar por protestar, sin sentido ni civismo, o aplaudirlo todo con ofuscado adiestramiento suelen ser muestras evidentes de que el fanatismo prevalece sobre el criterio riguroso y comedido. Sobre el sentido común.

martes, 11 de marzo de 2025

LA RESPUESTA ESTÁ EN EL VIENTO (12 de marzo de 2025)


 El Diario Montañés, 12 de marzo de 2025

No guardo rencor a la IA, aunque el ChatGPT conjugue mi biografía en pretérito porque decidió poner fin a mis días en 2016. Por eso, sin acritud, he escrito este artículo recurriendo a una conversación real con ella, como otros componen los suyos utilizando la hemeroteca, en un corta y pega con el que alcanzan sin gran esfuerzo las palabras necesarias para completarlos. 

Háblame de tu importancia en los artículos de opinión, le pregunté. «La IA ha comenzado a jugar un papel interesante en la escritura de artículos de opinión –contestó–. Gracias a su capacidad para analizar grandes volúmenes de datos y tendencias, puede ayudar a los escritores a identificar temas relevantes y a estructurar sus argumentos. Sin embargo, es importante recordar que la escritura de opinión es personal y subjetiva. La voz y la perspectiva del autor son fundamentales, y la IA no debe reemplazar la creatividad y la experiencia humana».

¿Y puedes escribir con estilo mordaz?, inquirí. «Sí, la IA puede generar contenido que sea mordaz, si se le alimenta con ejemplos de ese tipo de escritura. Sin embargo, es importante tener en cuenta que no tiene emociones ni intenciones; simplemente sigue patrones y estilos que ha aprendido. Cuando se utiliza para escribir artículos de opinión, es fundamental que los autores revisen y ajusten el contenido para asegurarse de que refleje su voz y perspectiva de manera adecuada».

¿Y tienes influencia en el periodismo? «Sí, la inteligencia artificial está teniendo un peso cada vez más significativo en el periodismo. Muchas redacciones están utilizando herramientas de IA para analizar datos, identificar tendencias y generar contenido».

No me atreví a preguntarle si nos estarán dando gato por liebre con noticias o artículos generados por ella misma. Si fuera sensible, podría haberme contestado que la respuesta está en el viento.

 

martes, 4 de marzo de 2025

NO TODO FUE MEJOR (5 de febrero de 2025)

 

El Diario Montañés, 5 de marzo de 2025

Hablaba el pasado domingo mi amigo Javi Llamazares de la edad y los peligros que con el paso de los años nos acechan en los recodos de la vida. Y eso que apenas ha iniciado las primeras rampas de la cincuentena. Qué diremos quienes ya vislumbramos la pancarta de los setenta –más próximos, por lógica, al final de la etapa–, y tomamos pastillas como suplementos imprescindibles para el camino. Es una cuestión de perspectiva, importantísima para tener una visión (opinión) global.

De jóvenes, la mirada solo sabe enfocarse hacia adelante; luego, con las vivencias de la edad, se acumulan experiencias que nos permiten echar la vista atrás para poder apreciar otros matices. Recientemente, en la boda de un notario –me han dado fe–, los invitados treintañeros, compañeros de los novios, terminaron cantando el cara al sol, como nosotros cantábamos ‘Paquito el chocolatero’. Quiero pensar que lo hicieron como gracia, desconocedores de la realidad de aquella España de represalias, mandiles, sabañones y rosario.

Con diecinueve años, en 1976, mucho más jóvenes entonces que ellos ahora, mi compañera Lines y yo pudimos ver en el cine la película de Chaplin ‘El gran dictador’. Se había estrenado en 1940, pero en nuestro país no pudimos descubrirla hasta la muerte de Franco, porque su lobreguez censora la había prohibido (¿sería porque, a diferencia de quienes ahora lo reivindican como paladín del desarrollo y la paz, él sí se consideraba un dictador?). Ver al dictadorzuelo hacer malabarismos con la bola del mundo, en un tiempo que avanzaba con paso dudoso hacia la democracia, nos invitaba a no tropezar con la misma piedra.

Aunque solo sea por eso, amigo Javier, los años no siempre vienen mal. Porque últimamente algunos se empeñan en convencernos de las bondades de un tiempo que en absoluto fue mejor.

lunes, 24 de febrero de 2025

UNA ANÉCDOTA BERLANGUIANA (26 de febrero de 2025)

 

El Diario Montañés, 26 de febrero de 2025

Poco tiempo después del intento de golpe de Estado del 23F, el dramaturgo Lauro Olmo me comentaba la importancia de descubrir los términos de una más que probable conversación aquella noche entre Juan Carlos I y don Juan, su padre. Como autor teatral tenía claro que si aquel diálogo se había producido, sería crucial conocerlo. Pero de momento no podremos saberlo. Los secretos del entramado siguen vigentes pasados cuarenta y cuatro años… y lo que te rondaré, pues el Tribunal Supremo dictaminó que la documentación continúe clasificada hasta «veinticinco años después de la muerte de los procesados o cincuenta tras el golpe de Estado». Es decir, hasta 2031.

Aquella tarde de lunes, en Santander, supongo que también en otras ciudades, se soliviantaron los ánimos (hubo cohetes y otros sonidos más sospechosos) entre algunos recalcitrantes que luego medraron encaramados en la ola de la democracia. En la Comandancia de Marina, donde cumplía dieciocho meses de servicio militar, esa misma noche decidieron dejar la guardia normal y enviarnos a los demás a nuestros domicilios. Una medida que permitió que algunos sopesáramos seriamente la huida a Francia, al menos hasta que Juan Carlos paró la intentona tras su mensaje en la televisión. El martes 24 nos acuartelaron, cuando ya se habían entregado los golpistas. Cenamos, amontonados en el comedor, arroz a la cubana con un par de huevos, lo primero que buenamente pudo improvisar Gonzalo Piñeiro, que era el responsable de la cocina. El problema llegó cuando los mandos comprobaron que era imposible que pernoctáramos todos, pues no había literas para tanto marinero: el funcionamiento de la Comandancia contemplaba una guardia cada tres días, por lo que solamente disponían de un tercio de camas. De nuevo nos enviaron a casa.

Aquel disparate se adelantó cuatro años a la comedia berlanguiana de ‘La vaquilla’.     

martes, 18 de febrero de 2025

TRAZADOS ASNALES (19 de febrero de 2025)

 

El Diario Montañés, 19 de febrero de 2025

Visitando este fin de semana el corazón de Cantabria con un grupo de amigos (Carmona, Tudanca, Polaciones, Piedrasluengas…), pudimos charlar sobre una tradición no corroborada, pero que ha hecho fortuna: el trazado de las carreteras de montaña lo perfilaban antaño los burros. Y observando desde lo alto del embalse de La Cohilla las vueltas y revueltas que traza el camino, hoz de Bejo arriba (Unamuno comparó este paisaje con la «puerta fatídica e imponente del otro mundo, de ultratumba» de ‘La Divina Comedia’), imaginamos a los asnos, bien cargadas sus alforjas, dibujando trochas y delineando cortaduras para hacer menos costoso su avance. Aunque sea leyenda, lo cierto es que todas esas carreteras habían surgido de la necesidad de las gentes de buscar conexión con otros valles para intercambiar productos. Eran caminos imprescindibles que facilitaban la comunicación y el comercio.

Ingenieros no cuadrúpedos, pero con unas alforjas que en 2023 se calculaban en 420.000 euros, son los que están estudiando ahora, por encargo del Gobierno de Cantabria, un itinerario que una Reinosa con Potes, aunque para ello deban abrir una cicatriz acerba en la cadena montañosa, más por capricho turístico que por necesidad. Algunos ediles han puesto ya la disculpa extravagante de que el «nuevo vial abrirá la posibilidad de compartir servicios como el Hospital Tres Mares de Reinosa», siempre que el apuro no se produzca en invierno, añado yo, y que el hospital esté bien dotado de una vez por todas, superando la desidia de su abandono.

Sea como fuere, parece que nuestros vecinos de Burgos y Palencia son remisos, tanto al diseño del teleférico de la Vega de Pas como al de esta carretera de Reinosa a Potes, y han prohibido el desarrollo por su zona. Tengo el pálpito de que piensan que ambos proyectos son burradas sin sentido.