domingo, 17 de marzo de 2013

NOS OCUPAMOS DEL MAR (17 de marzo de 2013)


El Diario Montañés, 17 de marzo de 2013

Hace casi cuatrocientos años que el filósofo inglés Francis Bacon escribió la famosa sentencia de que «a la Naturaleza sólo se la vence obedeciéndola». Si actuamos contra ella, suele ser vengativa o, en el mejor de los casos, burlarse de nosotros, como hace año tras año cuando nos roba los arenales de La Magdalena. Ya en 1980, en el servicio militar, escuché en la Comandancia de Marina de Santander que sólo la construcción de un dique podía evitar la pérdida futura de esa playa. En 2007, Raúl Medina, catedrático y director del Grupo de Ingeniería Oceanográfica y de Costas de la Universidad de Cantabria, ahondaba en esa idea y pronosticaba que «si no se realiza ninguna actuación, si dejamos que la Naturaleza siga su curso, en cinco o diez años la playa de Bikini quedará muy reducida, desaparecerán las de Polo y La Magdalena y, en cambio, la de Los Peligros será más grande». Ese mismo año el Ayuntamiento de Santander y la Demarcación de Costas prometieron preguntar a los ciudadanos «a través de canales como internet» cuál de las tres soluciones posibles preferían: dejar que la Naturaleza actuara y la zona recuperase la fisonomía que tenía a finales del siglo xix, realizar rellenos anuales o acometer la construcción de diques para estabilizar el sistema.
No tengo constancia de que tal consulta se llevara a cabo, pero desde entonces cada temporada acudimos puntuales a la cita de rellenar la playa con una arena que irremediablemente cambiará de lugar en el próximo invierno. Es nuestro particular juego –del que nos sabemos perdedores de antemano– para salvar un espacio turístico que no concebimos de otra manera. Y, si bien ignoramos las sabias palabras de Bacon, nos consuela pensar que ocupándonos del mar daremos trabajo a unas cuantas personas, y que desocupados y jubilados encontrarán un motivo de distracción. Que ya estaban echando de menos obras en la ciudad a las que poder asomarse, sin incómodas vallas, para pasar el rato.

domingo, 10 de marzo de 2013

SIN DÉFICIT NI DIENTES (10 de marzo de 2013)


El Diario Montañés, 10 de marzo de 2013

Siempre que sea necesario algún estudio absurdo, habrá una universidad americana dispuesta a realizarlo. Recientemente he tenido noticia de que la Universidad de Ohio ha hecho uno que prueba que las pelirrojas tienen más miedo que los demás humanos a ir al dentista. El mismo estudio –muy científico– señala la razón: una variación del gen receptor de la melanocortina-1 predispone al pánico bucal. Si esto es cierto, las pelirrojas cántabras se habrán librado del fraude que ha supuesto el cierre de la clínica dental Saluduno, que acaba de dejar a sus clientes sin dinero y sin dientes. Y se sabe, al menos desde los tiempos del Quijote, que una «boca sin muelas es como el molino sin piedra» y que «en mucho más se ha de estimar un diente que un diamante», aunque haya quien da por perdidos ambos, pues ya había adelantado el pago de sus arreglos bucales, que suele tener el precio aproximado de una piedra preciosa.
Ahora que el poder político apuesta decididamente por los emprendedores y los alaba por sobre todas las cosas –una forma de traspasar a otros la responsabilidad de generar empleo sin ofrecer mucho a cambio–, alguno de ellos opta por emprender la huida, dejando a trabajadores y proveedores compuestos y sin novia.
Que no huya hacia adelante, que tome las riendas de la situación y que emprenda un camino más social es lo que le ha pedido Cáritas al Gobierno de Cantabria, porque los recortes sociales, el retroceso en la protección y la falta de políticas de apoyo a los desfavorecidos –que nos han hecho doctorarnos ‘cum laude’ en el cumplimiento del déficit– nos están llevando, dicen, a «una situación insostenible», y «bajo el paraguas de la austeridad, hay menos protección social y más personas que nunca en situaciones muy complicadas».
De seguir así es probable que los dientes no nos sirvan para gran cosa, pero nadie nos quitará la satisfacción de ser los pobres menos endeudados del país.

lunes, 4 de marzo de 2013

LA CABEZA A PÁJAROS (4 de marzo de 2013)


El Diario Montañés, 4 de marzo de 2013

Tenía yo la cabeza a pájaros cuando un redactor de este periódico me llamó al móvil para reclamarme el artículo semanal, que, como ustedes saben, tiene que hablar de nuestras cosas cotidianas. La verdad es que esta semana andaba con la resaca de una victoria deportiva del club de natación que dirijo y, ya se sabe, las resacas a cierta edad, además de durar más de lo deseado, nublan las ideas. En fin, que falto de imaginación, burla burlando, me afano en el intento de llenar este espacio con palabras que, hasta aquí y ahora, no alcanzan mucho sentido. Y tengo la sensación de que me empiezo a parecer a esos políticos que creen que lo importante es hablar mucho, aunque en el fondo no digan nada. Ejemplos hay a montones. Vaya una muestra: Ante el aumento de las listas de espera quirúrgica –que resulta que no es tal aumento porque en realidad se ha «blanqueado» pacientes que antes estaban más ocultos que las cuentas secretas de Bárcenas–, nuestra consejera de sanidad anuncia, a modo de trabalenguas, que va a poner «el énfasis en la priorización de procesos y pacientes, porque no es lo mismo una neoplastia en una histerectomía, que una vasectomía». ¿Qué ha dicho? –preguntó mi tía-abuela Sagrario cuando la escuchó en la tele–, y se quedó con la duda, que nadie le supo aclarar, de si la «neoplastia de marras» tenía más importancia que su operación pendiente de cadera, y si también tendría que esperar turno a las «vasectomías del demonio», propias de gentes viciosas. Fue entonces cuando le dio por pensar que necesitaba un listado de enfermedades ordenadas por prioridades, y se ha ido, ni corta ni perezosa, a reclamarlo al Insalud para ver en qué posición queda lo suyo.
Ya terminando este artículo lamento no haber pactado con el redactor un «cospedal» en forma de escrito diferido, porque, con esta simulación, tengo serias dudas de haber salido airoso del envite.

lunes, 25 de febrero de 2013

FUGA DE CEREBROS (25 de febrero de 2013)


El Diario Montañés, 25 de febrero de 2013

El rector de la Universidad de Cantabria, José Carlos Gómez Sal –muy Quijote él–, parece dispuesto a contradecir a todo el mundo, y acaba de manifestar que si nuestros jóvenes investigadores emigran a otros países en busca de oportunidades que no encuentran aquí, se tardará «por lo menos diez años en recuperarlos».
Ya el ministro Wert nos tranquilizó en su día afirmando que esta marcha no tenía que ser negativa para la nación, porque en realidad ponía de manifiesto la existencia de jóvenes con capacidad y con voluntad de movilidad internacional. La propia secretaria general de Inmigración y Emigración, Marina del Corral, salió en apoyo de las palabras del antiguo tertuliano y dejó para la posteridad una sentencia digna de ser grabada en piedra: los españoles no salen al extranjero tan sólo por la crisis económica, sino por «el impulso aventurero de la juventud». Y el gobierno de la nación consideró en el parlamento que la fuga de cerebros «no siempre es negativa» para España, porque cuando regresen lo harán con una experiencia que puede ser «enriquecedora» para el país y «muy valorada en las empresas».
No debe, pues, preocuparse el rector. Nuestra Cantabria puede vivir perfectamente diez años sin esos cerebros tránsfugas, que buscan abrirse camino fuera del terruño ajenos a las bellezas naturales con que la Providencia nos dotó. Nuestra región es en sí un infinito parque temático plagado de atractivos turísticos, que nos asegura un futuro prometedor hasta que ellos regresen, sin que sea necesario mancillar su suelo con cicatrices industriales ni de ninguna otra índole. Si hasta las tortugas y los delfines se acercan a nuestra bahía –¡qué paraíso, señor!– atraídos por su belleza y por la limpidez de sus aguas.
¡Qué salgan, qué salgan fuera! Y que se formen, y que investiguen, y que inventen. Ya volverán. Y aquí les estaremos esperando con los brazos abiertos para que nos enriquezcan con los saberes que hayan adquirido en su experiencia migratoria.

domingo, 17 de febrero de 2013

ÉPOCA DE TRANSPARENCIAS (17 de febrero de 2013)


El Diario Montañés, 17 de febrero de 2013

Buena la están haciendo algunos de nuestros políticos. No se les ocurre mejor idea que publicar a los cuatro vientos el estado de su patrimonio personal, y van a acabar obligando al resto a entrar en competencia para ver quién tiene el coche más antiguo, el piso más pequeño o la cuenta bancaria más exigua. Que es lo que se lleva ahora. Lo de tener muy poco. O lo de no tener nada, vamos. Si es que parece que últimamente se han emperrado con eso de la transparencia: transparencia en las cuentas personales, transparencia en los ayuntamientos, transparencia hasta en la programación del FIS... Abras los periódicos por donde los abras, siempre te encuentras con esa palabra que triunfa en tiempos de cuentas opacas.
«Hablan de transparencia, pero tintan los cristales de los coches oficiales», leía recientemente en una viñeta de humor gráfico digna de ‘El Roto’. Muy mala leche es ésa. Que algunos también van en taxi o en metro y vuelan en vuelos baratos. Pero, ya se sabe, el pueblo es como es, tiene esas manías, y en cuanto surge algún rumor de políticos descarriados, dan pábulo al morbo y extienden la parte al todo. Por eso, precisamente, para no dar pábulo al morbo –qué expresión tan sonora–, se anuncia a bombo y platillo que unos cuantos más van a publicar cuáles son sus bienes. Y desde que me he enterado estoy en un sinvivir esperando con expectación los resultados.
Las transparencias que se han prohibido son las de la ropa en la ceremonia de entrega de los premios Grammy, y nos hemos quedado a dos velas, sin poder apreciar los sutiles senos y las tersas espaldas de las artistas. Una pena, porque esas transparencias –aunque decirlo sea políticamente incorrecto– también me gustaban mucho. Transparencias llamativas y exuberantes. No como las políticas, que seguro que vendrán con tonos pálidos y sin estridencias. Porque tampoco es cuestión de mostrar todo el fondo de armario.

jueves, 7 de febrero de 2013

ENTRE COLAS (6 de febrero de 2013)


El Diario Montañés, 6 de febrero de 2013

Todos guardaremos cola alguna vez en nuestra vida. Colas en las rebajas, colas en las taquillas de los cines, colas en los baños, colas en los bancos, colas en el médico, colas en las oficinas de empleo... Colas bien regladas 
–de las de coger número o con raya en el suelo–, o más de andar por casa 
–las que dependen de la buena voluntad de los individuos, que preguntan educadamente quién es el último–. Pero colas, al fin y al cabo. Es nuestro sino. Ahora también –quién lo iba a decir– los estudiantes tienen que hacer cola en las puertas de las bibliotecas de la Universidad los fines de semana para optar a un lugar cómodo donde preparar los exámenes.
«Seis días tienes para trabajar y hacer tus quehaceres. Pero el día séptimo es el descanso en honor de Yavé, tu Dios. No harás ningún trabajo, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu servidor, ni tu sirvienta, ni tu buey, ni tu burro...», dice el ‘Deuteronomio’, ese testamento espiritual de Moisés. Quizá por seguir al pie de la letra la sentencia, el consejero de la cosa cultural decidió hace unos meses cerrar la Biblioteca Central los sábados por la tarde y todos los domingos, y lo hizo con tan excesivo celo que más que velar por el descanso de los trabajadores, lo perpetuó, eliminando de un plumazo los puestos de trabajo y propiciando el éxodo de los usuarios hacia los centros que aún permanecen abiertos.
Es encomiable que los jóvenes quieran estudiar también los fines de semana. Nadie les debería poner dificultades, y menos quienes tienen la responsabilidad de velar por la educación y la cultura. Una generación anterior dejó los estudios ante el dinero fácil del ladrillo, y ahora son parados sin cualificación ni futuro laboral. En este país hubo un tiempo en el que se apreciaron más los libros de cuentas que los de cuentos. Y así nos está yendo.

viernes, 1 de febrero de 2013

TONTOS, PERO HONRADOS (1 de febrero de 2013)


El Diario Montañés, 1 de febrero de 2013

Nuestra lengua, rica en matices y en socarronería, establece diversas categorías de tontos. En el primer escalón están el tontorrón y el tontaina, que llevan en su definición cierto matiz cariñoso, y casi siempre resultan inocuos. El tonto la baba aporta un escaño de negatividad, suele ser menos inofensivo –sobre todo si tiene mala baba– y se halla muy próximo, taxonómicamente hablando, al tonto del bote. Hay tontos de remate, que pertenecen a la misma familia que el tonto tonto; aunque lo suyo no parece tener arreglo, en principio no suelen ser muy peligrosos: digamos que se les ve venir. El tonto a las tres –contrario a lo que su nombre puede sugerir– es tonto a cualquier hora, aunque por economía lingüística se le atribuye una determinada; bien podía, este tonto, serlo a las diez, o a las doce, pero, en todo caso, sigue siendo un tonto controlable. Los peligrosos, los molestos, los insoportables son los tontos que se nombran con arreglo a partes anatómicas: el tonto del culo y el tonto de los cojones –o de las pelotas–, personajes irritantes en grado máximo, a la par que muy dañinos.
A ninguno de estos tontos parece referirse José Antonio Cagigas, persona cabal donde las haya, cuando manifiesta, refiriéndose al caso Bárcenas, que «Al final, tú, el político honrado, eres el más enfadado. Tienes la sensación de que eres el tonto». De sus palabras se desprende que en política al tonto no le define la falta de entendimiento o razón, sino la honradez. Es la figura del tonto honrado –«No seas tonto, que nadie se va a enterar»–, tan necesaria para velar por los intereses de los ciudadanos antes que por los suyos, aunque en peligro de extinción.
José Antonio, te comprendo. Yo, tras los últimos acontecimientos, cada vez estoy más identificado con la frase de Chato, el personaje de Calderón, cuando dice: «Yo era un tonto, y lo que he visto me ha hecho dos tontos».