martes, 29 de octubre de 2024

HABILIDAD PARA CONVENCER (30 de octubre de 2024)

 

El Diario Montañés, 30 de octubre de 2024

Quienes debían dictar sentencia frente a los diferentes criterios que mantenían Pablo Zuloaga y Susana Herrán, con respecto a los resultados de las votaciones de su partido, lo han hecho tarde y, según algunos, mal. Los seguidores de cada uno reclamaban justicia desde su particular perspectiva, pero tanto en Madrid como en Cantabria pretendían dejar la casa sin barrer. Parecían repetir el dicho bíblico: «Aparta de mí este cáliz de amargura. No se haga mi voluntad, sino la tuya». La Comisión Regional de Ética se vio forzada a intervenir y falló a favor de Zuloaga, aunque quedó la sensación de que la derrota fortalecía a los derrotados, algo que acaba de proclamar el Comité Federal de Ética al convertirlos en ganadores.

Al que sí va a cargarse un análisis retrospectivo, esta vez con el beneplácito de todos, es a Íñigo Errejón. Ahora será examinado de sus rejonazos pretéritos, porque olvidó el abecé de la habilidad seductora que, según los manuales de uso, se debe emplear con «destreza para controlar y doblegar la voluntad de los demás sin recurrir a la violencia física ni a la presión psicológica». Una cuestión de tacto. Pero, dale a Manolillo un carguillo y comprobarás cómo se las gasta en cuanto toca algún resorte de poder, si no tiene la cabeza amueblada con una ética sólida. En su caso parece que no existía otro tacto que el manual, el del manoseo y el abuso, muy alejados de la prédica de su partido, que reprobaba la fuerza de cualquier clase y no permitía dar más pasos que los refrendados por el «solo sí es sí».

Robert Green sostiene que «todas las áreas de la vida social exigen la habilidad para convencer a la gente sin ofenderla ni presionarla». Unamuno lo había certificado: «Vencer no es convencer». Errejón lo sabía. Desde otro enfoque, también deberían tomar buena nota Susana y Pablo.

 


martes, 22 de octubre de 2024

OTRA VEZ LA SANIDAD (23 de octubre de 2024)

 

El Diario Montañés, 23 de octubre de 2024

Me temo que, aunque desde la tozudez partidista algunos no quieran reconocerlo, la salud de nuestra sanidad pública es precaria. Y con esa ofuscación acérrima mal se pueden resolver sus serios problemas. Cuando se conoció la noticia de que en Cantabria habían empeorado las listas de espera hasta alcanzar las peores cifras nacionales, un diputado regional del PP manifestó que la situación de partida de la sanidad cántabra era «mala tras el Gobierno PRC-PSOE y no mejoraría en meses», pero el plan de reducción de las listas de espera del PP «ya estaba dando sus frutos» (increíble, pero verdad). También el consejero culpó al Estado, el pasado lunes, de los problemas de nuestra sanidad regional, al tiempo que negaba el caos que denunciaban la oposición y los profesionales.

Está claro que si siguen echándose las culpas unos a otros tendremos la batalla perdida, de ahí que los partidarios de la privatización de la salud se estén frotando las manos y machacándonos con anuncios de medicina y seguros privados, al ver nuestro miedo de quedar desatendidos o mal atendidos (siguen el ejemplo de las empresas de vigilancia, que han encontrado en el mantra de los okupas un maná de pánico para su expansión). El miedo es libre.

Por mi parte, siempre me he preguntado cuál será la respuesta de esos hospitales privados cuando tengan que enfrentarse a una pandemia, o cuando sus asociados sean tantos que no den abasto para atenderlos, y cuál la reacción de las empresas de seguridad si, por ejemplo, suenan mil alarmas en el mismo instante.

No soy político (el apellido Herrán que copa los titulares no es el mío) ni tengo la solución, pero sí la certeza de que estamos obligados a cuidar de lo público. Porque, le pese a quien le pese, es de todos.

martes, 15 de octubre de 2024

EL PODER MEDIÁTICO (16 de octubre de 2024)

 

El Diario Montañés, 16 de octubre de 2024

Como lo que ahora predomina es el espectáculo, quedé enganchado a la televisión durante la hora y media que tardaron en dar el resultado en el documental sobre Cristóbal Colón. Y como soy hijo de esa estirpe de gentes que crecieron alabando lo nuestro (lector de libros como aquel que se titulaba ‘Cantabria, cuna de la Humanidad’), nunca perdí la esperanza de que el guion tuviese un giro final para demostrar que el navegante tenía origen cántabro. Al fin, si habíamos sido cuna del mundo terrenal –incluso «del Paraíso bíblico», localizado por el entorno de Peña Sagra–, era probable que Colón hubiese visto la luz primera en nuestro terruño. Es más, imaginé que entre las sillas que había colocadas para eliminar a los eruditos que mantenían teorías fallidas sobre su procedencia, faltaba una, reservada como sorpresa final, que colocarían con nuestra bandera regional, mientras irrumpía Revilla en el plató entre aplausos, sonaba de fondo ‘Viento del norte’ y se anunciaba que Colón era cántabro. Pero no: como demostración del enorme poder televisivo, cinco millones de espectadores se enteraron de que era judío.

Aprovechando esa capacidad mediática, nuestro consejero de sanidad intenta camuflar los problemas regionales, en general, y del hospital de Laredo, en particular, con despliegues informativos que hacen parecer que su negociado tiene actividad frenética: lo mismo adaptan jardines interiores para uso público, que logran el «hecho histórico» de que se incorporen de forma «masiva» catorce nuevos médicos. Sin embargo, muchos profesionales de ese hospital han emitido un escrito, también para los medios, manifestando su malestar sobre la situación real que soportan y el «vapuleo mediático» al que los está sometiendo con sus declaraciones, alejadas de la realidad. Quieren que se deje de florituras y aborde lo importante.

Su silla, no obstante, no parece ser de las nominadas.

martes, 8 de octubre de 2024

SOÑÉ QUE SOÑABA (9 de octubre de 2024)

 

El Diario Montañés, 9 de octubre de 2024

La semana pasada nos ha sorprendido la noticia de que cuadrillas de chavales cántabros se habían lanzado a la caza de varios palets de libros, tras volcar un camión en la rotonda de Solares y haber perdido parte de su mercancía. Al momento, sin saberse cómo, se había corrido la voz entre los jóvenes, y un buen número de ellos, ávidos de lectura, se acercaron hasta la localidad trasmerana para enriquecer el fondo de sus bibliotecas con todo lo que se pudiera aprovechar de tan valiosa carga. «No importa que algunas cubiertas estén estropeadas, o el hecho de tener ya ciertos títulos, porque hemos creado un grupo de wasap para intercambiar entre nosotros los deteriorados y los repetidos», manifestó uno de ellos, que prefirió mantener el anonimato, mientras mostraba un ejemplar de las ‘Poesías Completas’ de José Hierro, que dijo ya poseer. Cuando escuchó tal título, una chica de las que escudriñaba en un montón cercano se acercó con un volumen magníficamente ilustrado de ‘Alicia en el país de las maravillas’. «Ya disfruto de esta obra de Carroll en una edición ‘princeps’ de mi abuelo, y la he leído en numerosas ocasiones. Si no la tienes, te la puedo trocar por ese volumen de Pepe».

Quien escribía todo esto en la prensa, tras trasmitir algunos ejemplos más de solidaridad cultural entre los buscadores, a los que no dudó en denominar bibliómanos, hacía suyas las palabras de Marguerite Duras: «Robar un libro no es robar», y menos en estas circunstancias, añadía. De las estanterías de las librerías «distrajeron» ejemplares Arthur Rimbaud, Jean Genet, Francisco Umbral o Roberto Bolaños, por poner solo algunos ejemplos. Pero lo de estos chicos es una muestra palmaria de que la educación está alcanzando cotas insospechadas en nuestro país.

Tras cerrar el periódico, seguí soñando que soñaba.

martes, 1 de octubre de 2024

SE NOS VE EL PLUMERO (2 de octubre de 2024)






 El Diario Montañés, 2 de octubre de 2024

Hay informaciones que, como los currículos escolares, son cíclicas y recurrentes, quizá porque en el fondo se nos pretende tratar como a niños. Algunas –sirvan como ejemplo los problemas de la sanidad y los plumeros–, además de reiteradas, en ocasiones han confluido. El 12 de febrero de 2022 el Servicio Cántabro de Salud decía que Valdecilla lideraba «el primer estudio en el mundo que demuestra que el plumero de La Pampa provoca reacciones alérgicas», por lo que se recomendaba terminar con su expansión (en 2019 se anunciaba una nueva herramienta para acabar con los plumeros de La Pampa: ‘Alerta plumeros’, se llamaba). Ahora, lo de la alergia se ha presentado de nuevo –como si tal investigación fuese actual–, y también se ha insistido en la necesidad de eliminar los plumeros que, para más inri, según parece llegaron a España por el puerto de Santander, mediado el siglo XX.

Noticia repetida viene siendo también la del peligro de las jubilaciones en cadena de los médicos de familia (atención primaria lo llaman, diluyendo su sentido más cercano), tantas veces previsto y anunciado, mas nunca resuelto. Lo que demuestra que hay cuestiones que siguen cronificadas, con independencia de quien gobierne, porque el día a día parece arrastrarnos con su rueda y consigue que las noticias desaparezcan y resurjan, acaso porque nunca hemos abordado las soluciones con rigor. («Ni muerta ceso al consejero de Salud», dijo nuestra presidenta).

Pero hete aquí que, metáfora de la inoperancia, los plumeros han invadido cual okupas el tejado de nuestro Parlamento Regional. Si pasean por la zona, levanten la mirada. Allí están, triunfantes, como si quisieran decirnos que mal se puede arreglar la casa de los demás cuando ni siquiera somos capaces de limpiar la nuestra.

Vamos, que se nos ve el plumero de la dejadez.