martes, 26 de noviembre de 2024

PALABRAS CON IDEOLOGÍA (27 de noviembre de 2024)

 


El Diario Montañés, 27 de noviembre de 2024 
(Aguafuerte de Goya: Farándula de charlatanes)

Tengo un reto en este rincón que consiste en componerlo con el mismo número de palabras: trescientas. Y las utilizo como un humilde artesano de la lengua, intentando que se unan entre sí de manera natural, con la pretensión de que alcancen su sentido más preciso. Lo hago así porque las palabras tienen matices polisémicos que debemos cuidar. El problema surge cuando se utilizan atribuyéndolas un significado que no poseen en origen, hábito común entre los «parlapuñaos» que todos conocemos, que hablan sin parar para confundir. Leía recientemente un artículo en el que un defensor de lo privado aseguraba que «externalizar no es privatizar lo público, sino publificar lo privado. En una privatización, los poderes públicos ponen en manos de la empresa privada la gestión de una actividad y se desentienden de ella». Ahí queda eso.

En ese diccionario del absurdo enmascarado, muy próximo al verbo externalizar se encuentra otro verbo, extraer, que manipulan los «cagalindes» porque no tienen el valor de llamar a las cosas por su nombre, y hablan de «extraer lobos» en un ejercicio cínico de polisemia adulterada, en vez de decir a las claras que lo que pretenden es matarlos.

Cuando no quise caer en la trampa de la tergiversación interesada, una revista económica regional no volvió a demandar mis servicios correctores. Sin duda, no les gustó que cambiara lo de «crecimiento negativo» por «decrecimiento», y otras expresiones similares en las que un lenguaje meloso trataba de edulcorar situaciones menos dulces. No sospechaba entonces que sobre gran parte de la doctrina económica influyen las ideas del capital, de manera similar a como influyen en los automatismos de la prescripción médica las de la industria farmacéutica.

Alcanzaré mis trescientas palabras con tres poco usuales que me vienen al pelo para definir a esas personas: engañabobos, camelistas, troleros.

martes, 19 de noviembre de 2024

ÚNICOS EN ALGO (20 de noviembre de 2024)

 

El Diario Montañés, 20 de noviembre de 2024

Los políticos suelen marcarse el objetivo de situar a sus representados en los primeros puestos de las clasificaciones positivas, al menos mientras no están en el poder. Tras mostrarnos la patita blanca por debajo de la puerta de las promesas, las cosas pueden cambiar porque se enfrentan a la realidad o porque la harina desaparece y nos permite apreciar el verdadero color de su pezuña ideológica. Según las palabras de los que estaban antes, el hospital de Valdecilla iba a ser el primero a escala nacional en instalar la protonterapia, pero con los de ahora dicen que los retrasos pueden llevarnos a ser de los últimos.

El funcionamiento de nuestra sanidad es preocupante. Casi al tiempo que se nos vendía un importantísimo incremento presupuestario, para demostrar la apuesta del gobierno regional por lo público, se anunciaba una huelga de ambulancias, que son de gestión «externalizada». Si esto fuera poco, la gerente de Valdecilla echó más leña al fuego declarando que las listas de espera no están bien confeccionadas porque existe una agenda «oculta» para «mantenerlas» hinchadas, y señaló como responsables a partidos políticos, sindicatos, colectivos médicos… Ni los pacientes quedaron al margen, porque dijo que a las personas en lista de espera nadie les ha preguntado «si quieren estar» o si «tenían una indicación de verdad quirúrgica para estar». Como si nos apuntaran sin más criterio que el del interés personal. Consciente de su impostura, dimitió.

En esto de la sanidad deberíamos ponernos de acuerdo siquiera en lo básico, porque destacamos en lo negativo: ocupamos los primeros puestos en cuanto a dimisiones –de segunda línea, claro– y somos únicos en cuanto a no tener helipuerto hospitalario, pese a las reiteradas promesas. Se sigue peleando como si se obviase que la rapidez (ambulancias, listas de espera reducidas, helipuertos…) también salva vidas.

martes, 12 de noviembre de 2024

INCOMUNICACIÓN (13 de noviembre de 2024)


El Diario Montañés, 13 de noviembre de 2024. Foto DM
 

Leyendo las recientes declaraciones de José Antonio González Linares rememoré la historia de aquel personaje de García Márquez que no tenía quien le escribiera. Todos los viernes, durante quince años, el coronel jubilado se había dirigido a esperar las lanchas del correo con la esperanza de que llegara la carta que documentase su pensión de veterano de la guerra civil. Pero la carta nunca llegó. La evoqué, porque tampoco le llegaron al exalcalde de San Felices de Buelna siquiera dos letras de Revilla para responder a la misiva que le había enviado el antiguo edil, darle alguna explicación y agradecerle los veintiséis años de servicio al pueblo y al partido. Por eso González Linares está dolido. Y se ha dado de baja del partido.

Supongo que ser político de largo recorrido lleva consigo avanzar pisando los cadáveres que vas dejando en el camino –en ocasiones causados por ti mismo–, algo que debería saber de primera mano quien se introduce en ese negociado.

Por otra parte, dejar de contestar a un antiguo compañero parece comprensible cuando, además de tener ochenta y un años, tu cabeza está repleta de actividades: que si recibir visitas en el despacho de gentes que vienen de lejos para hacerse una fotografía contigo, que si escribir libros y promocionarlos (que esa es otra), que si preparar los encuentros con Pablo Motos para dar bien en televisión, que si acudir a ‘Mask Singer’ para cantar y bailar dentro de un disfraz de Brócoli con el ahogo estresante que eso supone, que si asistir a los plenos… Vamos, un sinvivir.

¿Volverán a cruzarse, fuera ya de la política, los caminos González Linares y Revilla para poder fundirse en un emotivo abrazo? ¿O cerrarán definitivamente su aventura con la misma «mierda» con que finalizó García Márquez su novela?

Veremos.

martes, 5 de noviembre de 2024

EL FANGO POLÍTICO (6 de noviembre de 2024)

 

El Diario Montañés, 6 de noviembre de 2024

La reseca historia de nuestra España «abrasa con acercarse solo a mirarla», aunque se trate de inundaciones. Porque en nuestro vestuario ocupan demasiado espacio las camisas azules o rojas –que no las blancas–, siempre dispuestas a cubrirnos de un odio que parecía haberse anulado durante la transición. Los viejos nos decían a los más jóvenes que en nuestro país hubo una guerra y que había dos Españas que guardaban «el rencor de viejas deudas». Aun sabiéndolo, apostamos por una «libertad sin ira». La recuperamos, pero algunos, ahora, ajenos a nuestros afanes de entonces, pretenden recobrar la ira y el odio. Y los canalizan en las informaciones de parte de unos medios de comunicación vendidos a intereses ajenos a la verdad, y en la inmediatez traicionera de las redes, donde todo cabe sin filtros.

Hay una verdad de la que apenas se tiene noticia: tras ganar las elecciones, el gobierno valenciano de Mazón dejó la gestión de las Emergencias a Vox –puso al zorro negacionista al cuidado del gallinero de los desastres climáticos–, y tomó la medida extrema de desmantelar lo que consideró el «chiringuito» de la Unidad Valenciana de Emergencias. Lo vendieron como un éxito, aunque ahora se demuestre el error.

Milián Mestre, uno de los fundadores del PP, acaba de decir que «por cuestiones partidistas no se pueden hacer barbaridades como las que ha hecho el señor Mazón en Valencia, eliminando una unidad de protección colectiva en casos de emergencia. Es una barbaridad. Y lo digo yo, que fundé el partido del señor Mazón. Es execrable».

Por eso, cuando analicemos una visita que pudo ser más oportunista que oportuna, conviene tener en cuenta que quienes pretenden encauzar el descontento y el comprensible enfado de los perjudicados son parte importante del problema. Aunque ahora quieran embarrar a otros anulando la memoria.