martes, 28 de mayo de 2024

LA NORMA DE LOS TRES SIETES (29 de mayo de 2024)

 

El Diario Montañés, 29 de mayo de 2024

Hace tiempo que la ciencia rebajó la numerología a categoría de pseudociencia. Aunque poco importa en esta época de estupidez en la que algunos necesitan sustentarse en gilipolleces. Ha bastado que alguien hablara del método 7-7-7 de consolidación de las parejas, para que al momento los medios se hicieran eco de idea tan novedosa y brillante: cada siete días una cita nocturna, cada siete semanas una noche libre y cada siete meses unas vacaciones románticas. El número elegido pudo ser perfectamente el 6, o el 5, o el 4… porque cuanto menor, más acercaría las citas a los implicados; pero fue el 7, el día en que, según la Biblia, Dios se tomó descanso tras la colosal tarea de crear el universo. Quizás por eso el séptimo día, la séptima semana y el séptimo mes las parejas deberán cesar en su actividad frenética y dedicarse a ellas mismas momentos de sosiego. Así no cesará la convivencia.

La medida que ha tomado la consejería cántabra de Fomento para la declaración de las viviendas como lugares habitables tampoco parece baladí en este asunto tan importante. Han propuesto que sean veintiocho (cuatro veces siete) los metros cuadrados que deberán tener las provenientes de rehabilitación. Y con dos metros más, obtendrán la misma categoría las viviendas de nueva creación. De este modo, las parejas que vivan en ellas tendrán más roce que las que lo hagan en un espacio más amplio, y ya se sabe que del roce nace el cariño, aunque Dani Rovira mantenga en un monólogo que del roce solo salen rozaduras.

Pero viviendo en esa casita de papel las parejas serán más felices. ¡Y qué dulces los besos serán! Es mucho lo que pueden aportar a la armonía veintiocho o treinta metros cuadrados. Tanto como la norma de los tres sietes.

martes, 21 de mayo de 2024

SEXALESCENCIA (22 de mayo de 2024)


 El Diario Montañés, 22 de mayo de 2024

Esta sociedad, que tiene un día para todo y un nombre para cada etapa de la vida, ha inventado la denominación de «sexalescencia» para los mayores de sesenta años que «llegan a la madurez sin miedos, sin complejos, conocedores de la tecnología e integrados comunitaria, social y laboralmente». Peridis, que aun habiendo superado con creces esa edad prodigiosa mantiene viva su imaginación, denominó en su día a ese periodo como el de «la tercera actividad», aunque los inventores de palabras han dejado corto un concepto tan revolucionario en su momento.

Ahora se habla de los «sexalescentes», un vocablo que, a la vez que mezcla años distantes en el tiempo, sugiere un alto nivel de vida sexual, no en vano, según los expertos, los «sexalescentes» poseen una sexualidad activa, libre, creativa y segura (sobre todo si saben adaptarse a posturas simples y prescinden de las florituras de antaño para evitar lesiones no deseadas). Además, no sienten ninguna vergüenza a la hora de hablar, pongamos por caso, de sexo o masturbación.

Es cierto que algunos, a esa edad, tenemos que contestar a la incómoda pregunta que suelen hacernos los médicos de familia –siempre en voz alta, dando por segura nuestra sordera– interesándose en si tenemos pérdidas postmiccionales. Tampoco este sería un problema demasiado grave, dicho sea de paso, porque la compañía Jordanluca ha lanzado al mercado unos pantalones vaqueros, al disparatado precio de 758 euros, que destacan por la imitación de una amplia mancha de pis en la zona de la ingle. Así que, si el grifo nos sigue goteando porque la edad lo encamina hacia un cierre en diferido, el «sexalescente», por precaución, deberá vestir siempre vaqueros, pues con sus fugas aportaría modernidad y dibujos diferentes para cada ocasión. Con el impagable valor añadido de un olor exclusivo, personal e intransferible.

 

martes, 14 de mayo de 2024

SALVAR LA BAHÍA (15 de mayo de 2024)

 

El Diario Montañés, 15 de mayo de 2024

Cincuenta años lleva sin bajar el brazo derecho Amar Bharati, un santón indio que lo mantiene elevado para luchar por la paz. La realidad es que, viendo la situación actual del mundo, debería reconsiderar su incómoda postura, porque a los mandamases se la refanfinfla. Para su desgracia, aunque quisiera, ya no podrá bajarlo pues su desmedida tozudez ha logrado que se sequen los cartílagos de sus articulaciones (un reciente artículo de este periódico, escrito con demasiada bondad, definía su actitud como «ejemplo de determinación humana»; yo, quizás más pragmático, considero que en realidad es una muestra palmaria de nuestra estupidez).

El despropósito de casos similares viene desde lejos. Benito Madariaga me comentaba con mucha sorna, en uno de nuestros habituales paseos –verdaderas clases peripatéticas–, la increíble y triste historia de otro santo que la misma noche de bodas decidió abandonar a su mujer sin consumar el acto y se metió debajo de la escalera de su casa para nunca más salir. Poco se sabe de la desposada, aunque algún hagiógrafo le atribuye a ella el empuje que encaminó al santo hacia su insólita actitud.

Nuestro santoral está tan repleto de patochadas similares, que Teresa de Jesús llegó a pedirle a nuestro Señor que nos librase «de devociones absurdas y santos amargados».

Yo, que soy descreído, mas no tanto, quiero aprovechar este rincón para pedirle a santo Domingo de la Calzada, patrón de los ingenieros técnicos de obras públicas, caminos, canales y puertos, que ilumine con su sabiduría a quienes tienen la responsabilidad de preservar nuestra bahía, porque está en peligro de desaparición, al menos como hoy la conocemos.

¡Santo perito, inspira sus mentes ingenieriles para que tras sus cuidados podamos poder seguir disfrutando de su belleza, porque si no lo haces tú, no va a salvarla ni dios!

Amén.

martes, 7 de mayo de 2024

MALAS COSTUMBRES (8 de mayo de 2024)

 

El Diario Montañés. 8 de mayo de 2024

«Serán clientes españoles, seguro», dijo el jefe de recepción de un hotel burgalés de cuatro estrellas cuando le manifestamos nuestra queja porque la habitación que nos había reservado olía insoportablemente a tabaco. Consultó la lista y, en efecto, aunque mantuvo el anonimato del personaje en cuestión, nos confirmó que el huésped que había ocupado la habitación la noche anterior era español. «Tenemos perdida esa batalla. No se puede fumar en ninguna estancia interior, pero, amparados en el anonimato, fuman sin siquiera abrir las ventanas. Los extranjeros respetan lo de no fumar, pero los españoles, ya es otro cantar». El olor había impregnado las cortinas (complementos decorativos también muy españoles), las sábanas y, sobre todo, el retrete, un lugar apartado donde antaño se leían libros o prensa (fumando, naturalmente), y ahora se consulta el teléfono, a fuerza de bocanadas de humo. El que venga detrás, que arree.

Dicen los fumadores que se les trata como a apestados, porque también se pretende que no puedan fumar en las terrazas de los bares, una medida, añaden, que los sitúa al borde del enfrentamiento social. Cargados de razones, llaman perroflautas a quienes estamos en contra de esos hábitos que la ciencia médica considera perniciosos (alguien debería explicarles que la nicotina impregna todo durante días). Pero la ultraderecha, y en gran medida la derecha, han perdido los complejos y disparan indiscriminadamente contra todo cambio; por eso se posicionan en contra de la ley de memoria histórica, la del cambio climático, la de la eutanasia, las leyes de igualdad, la reforma laboral, la ley de vivienda… Lo mismo da. Llegará un momento en que cuestionarán la teoría de la evolución o defenderán el terraplanismo.

Mientras tanto, siguen fieles a esa expresión tan castiza: «donde pago, cago». Aunque lo de pagar no sea su hábito más arraigado.