martes, 24 de septiembre de 2024

A RAS DEL SUELO (25 de septiembre de 2024)

 

El Diario Montañés, 25 de septiembre de 2024 (fotografía V. Cortabitarte DM)

En ninguno de los artículos de este rincón de incertidumbres he conseguido convertir en profético el tono de mis reflexiones. Cada semana analizo las noticias y comento aquellas que considero más chocantes, evitando en lo posible el menoscabo personal, aunque resaltando las incoherencias. Suelo escribir sobre túneles inacabados, retrasos de trenes, proyectos de aparcamientos sin sentido, presión turística, Revilla como incrementador de audiencias televisivas… pero todas estas pequeñas miserias locales me ocultan el gran problema que, según parece, nos amenaza.

He llegado a esta conclusión leyendo los escritos en este periódico de mi amigo Enrique Álvarez, cuyas ideas respeto, aunque estén en las antípodas de las mías. Confirmo impotente que, comparada con la de él, mi mirada permanece demasiado a ras del suelo, incapaz de alcanzar su tono profético –ese que el presidente Sánchez considera de «profetas de la catástrofe», parafraseando a Juan XXIII, que habló de los «profetas de las desgracias»–. Me explico: Álvarez manifestaba en un artículo reciente que al «pueblo español se le está humillando tan a conciencia y se está pisoteando su sentimiento patrio desde hace tanto tiempo que cuando empiece a faltar el pan la gran ira será inevitable […] será un tiempo de ira e irracionalidad». Madre mía, si en verdad llegan esos tiempos oscuros que nos vaticina, necesitaríamos hasta la protección de la Virgen de Garabandal para poder enfrentarlos. El problema es que el Vaticano duda de la autenticidad de sus apariciones, algo que seguro va a irritar al propio Álvarez, pues siempre mantuvo la esperanza de que en el asunto de Garabandal hubiera «un 'nihil obstat' a medio plazo».

Con Sánchez desmantelando España y con el papa Francisco dándole la espalda a las apariciones milagrosas, ese tiempo presagiado de ira e irracionalidad puede que esté a la vuelta de la esquina.

martes, 17 de septiembre de 2024

ACELERACIÓN IMPROVISADA (18 de septiembre de 2024)

 

El Diario Montañés, 18 de septiembre de 2024 (foto: DM)

Septiembre es mes de divorcios. Al parecer, en muchos casos la convivencia de las parejas en verano, lejos de ser idílica, se convierte en un roce que no se puede curar con tiritas y exige cortar por lo sano.

Nuestra presidenta regional también ha utilizado el parón parlamentario veraniego para pensar que debía remodelar parte de su gobierno, porque algunas consejerías parecían estar ya desgastadas. Y así lo hizo. Pero la ruptura no fue demasiado precisa y tuvo que añadir una sutura precipitada para recoser un arreglo que sorprendió a todos. Una de las personas que se llevó por delante, Juan Antonio González Fuentes, reflexionaba en este mismo periódico, el pasado diciembre, que próximo a cumplir sesenta años ya «había tenido la oportunidad de entrenarse en el asombro y la perplejidad». Y en verdad, para entender la forma de ejecutar esta decisión, le habrá venido bien tal entrenamiento.

Personalmente, con unos cuantos años más, ciertas posturas me siguen asombrando hasta la perplejidad. César Pascual, uno de los consejeros que se ha salvado de la quema, continúa empeñado en vendernos una situación casi idílica de nuestra sanidad, porque según él «este verano ha sido difícil, pero no un caos». Sin duda, estará en lista de espera para conseguir cita con un otorrino que trate la sordera que le impide escuchar el clamor popular.

Buruaga, por si vinieran peor dadas, le ha pedido «ayuda y acierto» a la Virgen de la Bien Aparecida para dar respuesta a las necesidades de los cántabros. Su intercesión, unida al anuncio de un cambio rápido desde la Unidad Aceleradora de Proyectos Estratégicos, traerá el progreso a nuestra región, que se convertirá en una pendiente de oportunidades que invite al patín inversor.

Si tal invento funciona, puede que nuestra sanidad nos cite, incluso, antes de estar enfermos.

martes, 10 de septiembre de 2024

DEPENDE, TODO DEPENDE (11 de septiembre de 2024)

 

El Diario Montañés, 11 de septiembre de 2024 (fotografía DM, Alberto Aja)

Dicen los manuales que memoria es la capacidad que tiene el cerebro para almacenar, retener y recuperar información. Pero, aun tratándose de un cerebro sano, suele ser caprichosa y, para algunos, conscientemente selectiva. La actitud de ciertas personas resulta firme a la hora de retener (conservar, característica propia de conservadores) los nombres de personajes franquistas, manteniéndolos presentes en los callejeros (con los nuestros no se juega), pero se muestra inmoralmente quebradiza cuando se trata de recuperar la dignidad de los asesinados en las cunetas, porque pueden traer el problema añadido de «desenterrar odios y rencores entre españoles», por más que se asegure que la recuperación no busca revancha, sino justicia para todos. Es una memoria que recuerda con obstinación a unos, pero sigue cubriendo a otros con paladas de olvido.

La verdad es que con los acontecimientos que nos anticipan, se presenta un curso político caliente. El gobierno regional ya ha dado los primeros pasos para derogar la Ley de Memoria Histórica y Democrática de Cantabria, y, casi al mismo tiempo (dios me libre de unir una cosa con la otra) hay previsto un concierto, que algunos definen como nazi-fascista, en una localización secreta de la capital cántabra (la alcaldesa se declara incapaz de prohibirlo, porque hay veces en las que puede intervenir, y otras que no, aunque en julio de 2016 su homóloga de Ejea de los Caballeros lo prohibió por decreto).

No me digan que no somos una pizca incoherentes. Llevamos años incumpliendo la legislación que obliga a eliminar algunos nombres de las calles, estamos dispuestos a derogar la ley de Memoria para hacerla a nuestra medida, pero no encontramos solución alguna para suspender un concierto de rock de dudosos principios democráticos. 

Parece evidente que cuando se quiere, se puede… dependiendo, claro está, de lo que se quiera.

miércoles, 4 de septiembre de 2024

EL CANDOR DE LOS INGENUOS (4 de septiembre de 2024)


 El Diario Montañés, 4 de septiembre de 2024

No hace mucho tiempo, la religión, que basa su doctrina en creencias, proporcionaba soluciones a las incertidumbres humanas. Tras el declive paulatino de la fe, surgió la pseudociencia, que utiliza el engaño presentando como evidencias científicas cuestiones que solo pueden defenderse en el campo de las creencias.

Leí con pasión adolescente las obras de Erich von Däniken, escritor que mantiene la teoría de que los extraterrestres han transmitido saberes a las civilizaciones primitivas, despreciando la capacidad humana para haberlos adquirido por sí mismas. Pocos han acrecentado sus bolsillos tanto como él, publicando libros ajenos a la literatura científica. Es lógico. Nadie suele alcanzar fama y riqueza con investigaciones rigurosas, que ocupan muchos años y solo ven la luz en revistas técnicas.

Como el ser humano suele autogenerarse la necesidad de trascendencia –es difícil admitir que tras la muerte no haya nada–, un prestigioso ex cirujano digestivo, haciéndonos creer que del estómago al «alma» solo hay un paso que salva con la utilización adulterada de la física cuántica –física «cuñántica» escribí en un primer bosquejo de este artículo–, defiende, en libros y conferencias, que gracias a un estado de supraconciencia «nuestra existencia va más allá de la muerte física».

La ventaja de este octogenario ex cirujano es que los medios de comunicación se han hecho eco unánime de sus teorías, supongo que más por la importancia de la editorial que publica su libro, que por el rigor de las hipótesis. Entre las ventas del libro y sus anunciadas conferencias de pago –«desde» 26 euros se pueden adquirir entradas para próximos encuentros en un teatro de Bilbao– acrecentará sus bolsillos tanto como Däniken.

En absoluto me sorprende que llene la sala. A la misma hora, las siete de la tarde, también se atiborra Mercadona con el candor de los ingenuos.