lunes, 19 de enero de 2026

CHATGPT SALUD (21 de enero de 2026)

 

El Diario Montañés, 21 de enero de 2026

Decía Estrabón en su ‘Geografía’, refiriéndose a los cántabros y a otros pueblos del norte, que «a los enfermos […] los exhiben en los caminos a fin de que les ofrezcan su consejo quienes ya han padecido la dolencia».

En este siglo XXI, las autopistas informáticas son las que unen la aldea global, y los consejos nos los ofrecerá, en los cruces virtuales de las conexiones tecnológicas, la Inteligencia Artificial con el ChatGPT Salud. Esta nueva aplicación, que se anuncia a bombo y platillo, ambiciona obtener muchos demandantes, ya que hay gente hastiada por los retrasos habituales en las consultas de salud pública. En contra tendrá a quienes desconfiamos del peligro que supone regalar nuestros datos médicos a una tecnología que vaya usted a saber cómo los empleará después, aunque ahora ofrezca «conectar todo, centralizar nuestra vida y optimizar nuestro tiempo». De hecho, algunos piensan que «entregarle a una Inteligencia Artificial el acceso directo a nuestra biología no es un avance; es una imprudencia de proporciones mayúsculas».

Pero la realidad es así. Del mismo modo que hay estudiantes –y algún periodista acuciado por la urgencia– que ponen sus trabajos en manos de la IA generativa de textos, habrá individuos que dejarán sus datos en manos de ese chat para que, tras examinar nuestras particularidades y las de otros usuarios, nos ofrezca una solución médica, aunque «no pretenda sustituir la asistencia profesional».

Eso sí, algo bueno tendrá, porque estos chats son tan educados y tan políticamente correctos que jamás nos recomendarán remedios estrafalarios. Ninguna IA –ni creo que ningún consejo de los que se recibían antiguamente en los caminos– sugeriría nunca a Julio Iglesias soluciones tan extravagantes como las que, dicen, utilizó para aliviar sus ataques de ciática. Porque, aunque la máquina se equivoque, siempre adoptará un tono de refinado respeto.

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