martes, 7 de abril de 2026

EDITOR DE SUEÑOS (8 de abril de 2026)


 El Diario Montañés, 8 de abril de 2026

En nuestra Cantabria Infinita –la que imaginó Marcano, consciente de la fuerza que tienen los nombres cuando se aplican a las ideas– conviven con naturalidad la cultura y el turismo; el paisaje y el paisanaje; la gastronomía y las costumbres, que no dejan de ser también cultura.

Pensaba en ello el pasado domingo, sumido en la hondura pasiega, mientras contemplaba al frente los montes imponentes y desnudos del Miera, Merilla arriba. Estaba en una cabaña que el ímpetu joven ha convertido en un lugar amable donde se catan quesos tradicionales bautizados con el nombre de quienes los elaboran –de nuevo, la importancia de nombrar–. Allí, las cosas siguen siendo como eran: aroma, color y sabor. Innovan la presencia, sí, pero respetan los tiempos del ‘lleldar’, que es fermentar.

Quizá por encontrarme cerca de la majestuosidad de Castro Valnera recordé el proyecto cultural que iniciamos hace ahora veinticinco años. Como el monte pasiego, pretendía mirar a Cantabria sin descuidar Castilla, a la espalda, y por extensión a España. Preservar lo tradicional, sobre todo en el continente: el mejor papel, los pliegos cosidos al hilo vegetal. Apostar por la innovación sin renunciar a lo esencial. Por eso, mientras el sol se retiraba, pensé que Cantabria sigue necesitando esa doble mirada: la que honra lo heredado y la que imagina lo que aún no existe. Y que la edición, como los quesos, también requiere tiempo, paciencia y manos que conozcan el oficio.

En su día, el propio Marcano –ay, gran amigo– me denominó «editor de sueños». Hermosa paradoja, si solo sueño cuando piso firme. Seguiremos defendiendo lo que permanece y alentando lo que empieza. Con la convicción de que los sueños bien encuadernados, como el queso bien ‘lleldado’, no se improvisan: se trabajan para que encuentren su espacio en el paisaje cultural.

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