lunes, 30 de marzo de 2026

ESPACIOS BALIZADOS (1 de abril de 2026)


 El Diario Montañés, 1 de abril de 2026

Se sabe por experiencia que las labores de mantenimiento, políticamente hablando, no resultan productivas. El glamur de las inauguraciones cuando se cortan las cintas, el calor del público, sus aplausos, la difusión en los medios… no se pueden comparar con las oscuras tareas de conservación. Esos momentos de paseos por una senda nueva, por un carril bici, por una zona ajardinada… ese goce que produce decirle al ciudadano que «hemos» recuperado algo para su uso y disfrute personal, no tienen precio –por eso resultaría prosaico hablar de sobrecostes en tales ocasiones–. Hay, incluso, quienes guardan, como valioso trofeo, las tijeras del acto y un trozo de cinta, que suele estar fabricada con telas de poliéster de alta calidad y habitualmente reproduce los colores de las banderas estatales, autonómicas y municipales. Cuantos más fragmentos colgados en la pared, cual divisas ganaderas, mayor mérito gestor. Todo eso lo inauguré yo, parecen querer decir.

En Cantabria, tras la tragedia de El Bocal, han cambiado las tornas, y las cintas también han variado su función. Se utilizan para cerrar –balizar, lo llaman– y advertir de los peligros que ha generado nuestra «muelle dejadez», corroyendo gran parte de aquello que antes inaugurábamos a bombo y platillo. Los materiales no son ya de poliéster de alta calidad, mucho menos de satén; ahora son de politeno, que así se llama técnicamente el plástico común, el de las bolsas de basura. Resultan muy económicas, se pueden personalizar y su función principal consiste en eximir a las administraciones de cualquier responsabilidad si algún inconsciente no las respeta y se atreve a traspasarlas.

Esta Semana Santa la región ofrece a los turistas un atractivo más: poder descubrir paso a paso nuestro particular viacrucis de espacios balizados. Sin coste añadido. Algo muy de agradecer en estos tiempos de galopante inflación.

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