El Diario Montañés, 29 de abril de 2020 ©Daniel Pedriza. DM
Tedros
Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud, advirtió
en su día sobre los peligros de jugar con el vocabulario: «El uso descuidado de
la palabra pandemia no tiene ningún beneficio tangible, pero tiene un riesgo
significativo en términos de amplificar el miedo y el estigma innecesarios e
injustificados». Desde que lo dijo, en febrero, llovieron demasiados muertos, y
ante el peligro de la realidad posterior hubo que confinar a la población para
protegerla de un enemigo temible. Hete aquí que ahora, con la justificación de que
con dicho encierro prolongado se perdía libertad de movimientos, algunos se han
echado a la calle en nombre de la democracia, como otros se echaron al monte cuando
la democracia faltaba. Y han aprovechado la pandemia para reivindicar un libre
albedrío en el que no suelen creer.
Los
sanitarios, que han sido los grandes paganos de la enfermedad, están con la
mosca de las precauciones detrás de la oreja, porque hay quien parece haberle
perdido el respeto al bicho a la hora de manifestarse. Ellos, que han vivido en
primera línea las angustias de este asesino silencioso sin las armas
suficientes para combatirlo con garantías, temen que tanta «protesta
democrática» y desordenada produzca efectos negativos.
Unamuno
se lamentaba por la «pobre España», cuando en 1936 sucumbía a manos de los
«hunos» y los «hotros». Esta España nuestra de ahora comienza a parecerse en
algunos aspectos a la de entonces. Ante el enemigo común no hemos sido capaces
de formar un frente político fuerte y sin fisuras, y cada paso que hemos dado ha
venido acompañado de negociaciones incoherentes, de críticas abusivas y de noes
incomprensibles.
«Viva
la muerte», le dijo Millán Astray a Unamuno. Ajenos al peligro del vocabulario,
lo mismo parece que se defiende ahora con estas agitaciones.
Totalmente de acuerdo, esto, cada vez de la asemejando a una partida, partida que tiene como fin el derrocamiento del Gobierno y un fin oculto que desprende hedor de alzamiento
ResponderEliminarMiedo me da,uchos ya me llaman rojo de mierda,de ahí al monte la distancia es una valla o alambrada.
Fuerza!