martes, 17 de marzo de 2026

EL DÍA DEL PADRE (18 de marzo de 2026)


 El Diario Montañés, 18 de marzo de 2026

Vaya por delante que por edad hace tiempo que puedo ser considerado un abuelo, pero continúo sin serlo. Tal como está el panorama, mis hijos, que son quienes pueden variar la situación, se lo siguen pensando seriamente. Porque, seamos sinceros, tener descendencia en estos tiempos convulsos, además de aportar un plus de riesgo, parece una decisión irresponsable. No hay más que analizar las circunstancias que rodean a nuestros jóvenes –el problema del trabajo y la vivienda, entre otros–, para comprender sus dudas. Además, la violenta perspectiva mundial es poco halagüeña.

Los periodos de crisis nunca resultaron propicios para la natalidad, y desde 2008 vivimos en dificultad permanente. La estadística lo corrobora: nuestro país en general se está quedando sin bebés, y además el mayor foco de preocupación está situado en el norte, donde «Cantabria lidera el desplome de la natalidad en la UE con un 49%» desde aquel año crítico.

Aun así, mantenía un optimismo testarudo, porque he visto cambiar el péndulo hacia lados más favorables y, disipando las sombras, esperaba que brotaran yemas de esperanza. Tenía la ilusión de que los míos apostaran por la paternidad y pudieran experimentar las mismas sensaciones que nosotros cuando recibíamos las zarandajas que preparaban en la escuela con mucha dedicación y no menor cariño: collares y pulseras de fideos, figuritas de barro, marcos de palillos, corbatas de papel… Cuando se lo comento me consideran trasnochado, porque el mundo ha girado a mucha velocidad y en gran parte de los colegios ha desaparecido esa costumbre. Ha mudado el concepto de familia y hay que evitar que los niños que no viven dentro de un estilo clásico se sientan discriminados e incómodos.

Por eso gran parte de los jóvenes seguirán celebrando mañana el 19 de marzo como sujetos pacientes, en vez de como protagonistas. 

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