martes, 30 de junio de 2026

NO ES TURISMOFOBIA (1 de julio de 2026)

 

El Diario Montañés, 1 de julio de 2026

Sin excesivas deliberaciones, Cantabria ha decidido que para satisfacer a la gallina turística de los huevos de oro lo mejor para sus intereses era no tocárselos y dejar las cosas como están. De ese modo –aun sin AVE– las aves turísticas seguirán viniendo en bandada a nuestra región, porque al no haber tasas podrán cacarear a su libre albedrío sin que sintamos la espada de Damocles de la huida a otros lugares más propicios. Aquí encontrarán su mejor aseladero, al asubio de los calores mesetarios, gozando de algunas noches en las que incluso pueda ser necesaria una rebeca.

Es posible, no se puede negar, que con tanta masificación se resientan algunos servicios básicos. Acaso la sanidad, la recogida de basuras o incluso el suministro del agua peligren y se deba recurrir a restricciones muy puntuales. Pero la constante acusación de los zurdos de pensamiento de que el crecimiento imparable de los alojamientos turísticos reduce la oferta residencial, infla los precios de los alquileres y expulsa a los vecinos, es un pensamiento apocalíptico muy alejado de la realidad. No admiten la evidencia de que el turismo es conveniente para todos.

Sin ir más lejos, se me ocurre el ejemplo de las cabañas pasiegas. Gracias a la ocupación turística han evitado una desaparición cierta, aunque esos mismos zocatos intelectuales protesten con la letanía de que han perdido su esencia para convertirse en acristalados apartamentos de lujo que agotan los manantiales, a los que se conectan para conseguir el preciado bien del agua. Otra siniestra excusa.

La realidad es que con el previsto récord de ocupación de este verano, Cantabria va a recibir una lluvia turística de prosperidad, aunque pueda padecer daños colaterales menores por los que nunca deberíamos cortar las alas a la gallina de los huevos de oro.

Entiéndaseme la ironía.

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