martes, 3 de febrero de 2026

PREJUICIOS (4 de febrero de 2026)

 

El Diario Montañés, 4 de febrero de 2026

He contado en este mismo rincón que a los catorce años salí por vez primera al extranjero. Mis tíos se habían asentado en Burdeos, allá por los años cincuenta, tras descubrir en esa ciudad francesa el trabajo que aquí no encontraban. Vivían en la zona antigua de la ciudad, la rue de La Fusterie, calle humilde que compartíamos españoles, portugueses, marroquíes, senegaleses… y ciudadanos franceses de bajo nivel económico.

Nunca olvidaré aquel verano de 1971. Cuando salí a reconocer el entorno, una vecina se asomó a la ventana de su cuarto piso y me chilló: «Espagnol, allez avec Franco» (Español, vete con Franco). Desconozco cómo pudo descubrir que era español, pero confieso que me sentí señalado por aquella frase cargada de un odio incomprensible. Aquella señora, que quienes la conocían tildaban de loca, me marcó con la incertidumbre de sentirme un elemento culpable de algo que yo no tenía conciencia de haber realizado. No podía juzgar a toda Francia –país que mostraba con orgullo el lema «Liberté, Égalité, Fraternité» como muestra de defensa de la democracia, los derechos humanos y la soberanía popular– por la actitud de quien representaba a unos pocos, pero, aunque estaba acompañado y tutelado, me sentí un menor apuntado por la xenofobia.

No están acompañados los menores que señalan en Cartes, como en tantos otros lugares, convertidos en símbolo de una amenaza imaginaria, la misma que movió a aquella vecina a convertirme a mí en representante de un régimen que ni comprendía ni compartía. Entonces, su grito no hablaba de mí, sino que manifestaba sus propios temores. Quizás como ahora, cuando algunos necesitan un culpable fácil para explicar un mundo que les incomoda.

Los gritos de hoy me han hecho recordar aquellos de Burdeos, tan injustos. Incapaces de comprender al menor que habitaba detrás del prejuicio.

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