lunes, 3 de agosto de 2026

LA IMPORTANCIA DE LO BANAL (5 de agosto de 2026)

 
El Diario Montañés, 5 de agosto de 2026

En julio y agosto abundan las noticias distendidas, típicas de un tiempo vacacional en el que los becarios llenan las redacciones periodísticas con escritos de sorprendente levedad. Pero este año, entre juicios, incendios, compraventa sospechosa de áticos, invasiones fronterizas o asesinatos machistas, no las he encontrado con la facilidad de antaño.

La pasada semana, sin embargo, cayó en mis manos una de esas informaciones. Expertos en la materia aseguraban que tirarse entre 12 y 25 pedos al día le viene bien al pedorrero en cuestión. Tal beneficio añade un nuevo recuento a los ya conocidos de los 10.000 pasos, los 8 vasos de agua, las horas recomendables de sueño, y otras medidas necesarias para llevar una vida saludable.

Entonces pensé que podría haber un contador de pedos, como hay de pasos. Y si averiguara al mismo tiempo la calidad de su fragancia, miel sobre hojuelas, porque esos mismos peritos dicen que cuando las ventosidades siempre son pestilentes es señal de que algo está mal y podría asociarse a fibromialgia, colon irritable, fatiga, depresión…, ya que parece que el desequilibrio de las bacterias intestinales se refleja en los gases que producen. Moraleja: cuando algo empieza a oler mal afuera es porque el interior ya no está bien.

He leído el artículo al modo clásico, apoltronado en la taza del váter. Pero he echado de menos algunas alusiones literarias, del tipo de la conocida anécdota de Cela, quien, tras dejar escapar una ventosidad sonora, le dijo a una señora que se encontraba junto a él: «No se preocupe, señora, ya diré que he sido yo». O al ‘Poema al pedo’, atribuido a Quevedo.

Pese a su banalidad, confieso que me sentí mejor leyendo esta invitación a peerse que otras noticias que me impulsan, directamente, a cagarme en todo lo que se menea.