martes, 26 de mayo de 2026

Y TÚ MÁS (27 de mayo de 2026)

 

El Diario Montañés, 27 de mayo de 2026

Ha estado rondando por mi cabeza –creo saber por qué– una anécdota que me refirió mi maestro Benito Madariaga, atribuida a Marcelino Menéndez Pelayo. Al parecer nuestro sabio gustaba presumir, tanto como refunfuñar, de lo mucho que llovía en Santander, porque tenía esa dicotomía tan nuestra. En cierta ocasión, con motivo de una conferencia, viajó a Bilbao. Aquella tarde el cielo se abrió en la capital vizcaína dando paso a un aguacero infernal. Su acompañante, conocedor de lo mucho que alardeaba Menéndez Pelayo de la lluvia santanderina, le dijo: «Esto sí que es llover, don Marcelino». A lo que él respondió con rapidez: «Pues menuda la que estará cayendo en Santander».

Dije al principio que creo haber descubierto por qué recordaba esa anécdota: el revuelo de Zapatero y sus asuntos presuntamente turbios está creando una tormenta política y mediática que trae una lluvia de acusaciones que nada tiene de fina, antes bien, con su violencia pretende calar hasta los huesos al presidente de entonces y salpicar al actual. Zapatero vive bajo la amenaza de unos nubarrones similares a los que, según el ‘Génesis’, utilizó Dios en el diluvio universal cuando «abrió el firmamento permitiendo que se liberara toda el agua que estaba atrapada sobre él».

Los más afines están parafraseando sin saberlo a don Marcelino: «Si en el PSOE pasa esto, si aquí llueve, en la derecha diluvia», dicen. La derecha, por su parte, ve en cada gota una confirmación de sus sospechas.

Personalmente no pretendo entrar en juicios; no es mi oficio. Aunque sospecho que unos tienen un paraguas más protector que otros y por eso siempre parecen secos. La lluvia, aunque caiga para todos, no a todos afecta de igual manera.

Me pregunto si escampará algún día o, por el contrario, estas borrascas son consustanciales al ejercicio político.

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