El Diario Montañés, 14 de octubre de 2026
Os
aconsejo que reservéis parte del presupuesto de los regalos de Reyes para comprar
libros. Pero que no lo gastéis íntegramente en el mismo grupo editorial, aunque
la publicidad planetaria esté lanzando el anzuelo publicitario de sus
publicaciones imprescindibles. Su gran premio saldrá en noviembre, y un mes más
tarde lo hará el presumible timo literario de ‘Íntimo’, las memorias de Díaz
Ayuso. Lo dicho: reservad presupuesto para los editores pequeños, que suelen
ofrecer en sus catálogos una literatura de calidad, ajena a tanto ruido.
Entiendo
que a muchos les pueda interesar el «lenguaje directo y franco» –así lo anuncian
en la editorial– de la presidenta madrileña, aunque yo lo describiría más bien
como arrabalero. Además, como anticipa su editora, el lector podrá conocer «la
juventud, los estudios, el compromiso político, las campañas icónicas, el
antinacionalismo, la lucha contra la COVID […] o episodios dramáticos, como el
del aborto que sufrió en su día». ¿Cómo no caer en esa tentación, que ya
alimenta titulares y tertulias en radios y televisiones? Antes de que el libro
llegue a las librerías, la maquinaria promocional intenta convencernos de que
estamos ante un acontecimiento.
Desde
el comienzo de este artículo he sentido el impulso de hablar de las chinches
apestosas, auténtica plaga inocua, que en estas fechas se cuelan en nuestros
hogares para resguardarse del frío invernal. Confieso que me parece demasiado
fácil recurrir a ellas para trazar una similitud con esos títulos que también buscan
acomodo en nuestras casas, empujados por el marketing. Pero sería injusto comparar
a esos insectos inofensivos con el apetito insaciable del mercado editorial. Las
chinches se marcharán cuando llegue la primavera; los libros de encargo, en
cambio, seguirán ocupando nuestras estanterías, disputándole espacio a una
literatura que, aunque condenada al silencio mediático, suele mostrar una
verdad más profunda.

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