martes, 15 de abril de 2014

BARES (16 de abril de 2014)


El Diario Montañés, 16 de abril de 2014

Según parece, los cántabros abrimos bares cuando nos cierran el trabajo. Hay 2.389 en la región, uno por cada 245 habitantes. Si no existieran, tendríamos que inventarlos. En los bares se han cerrado grandes acuerdos, firmados en servilletas de papel, que luego, en virtud de la fama de las partes contratantes, pueden acabar en los museos. En un bar libaba Pepe Hierro sus poemas, y en ‘La Catedral’, que era un bar con nombre de iglesia, transcurría la conversación de los protagonistas de una famosa novela. «Bares, qué lugares tan gratos para conversar –dice ‘Gabinete Caligari’–, no hay como el calor del amor en un bar». «Bares, el lugar donde siempre somos felices, ¡benditos bares!», airea el anuncio de una multinacional de cola que está haciendo regulaciones de empleo.
Los españoles somos de bares, reductos de libertad en los que desconectamos de todo mientras consumimos y, crecidos como Aznar, decimos aquello de que «las copas de vino que yo tengo o no tengo que beber déjame que las beba tranquilamente». Son nuestros foros de insumisión. En el bar criticamos las financiaciones políticas con dinero negro y los atascos por las obras del señor de la ciudad, y nos sentimos capaces de encabezar rebeliones si los contertulios apoyan nuestras ideas. Porque, ésa es otra, las buenas tertulias se hacen en los bares, y en ellos se vive como en ningún otro sitio el fútbol de pago. No conozco corrientes de solidaridad o de rechazo tan espontáneas como las que se dan en esos lugares cuando un equipo marca gol. Por no hablar de su importancia cultural: los mostradores de los bares son, hoy por hoy, salvaguardias de la prensa en papel.
Si es que un buen bar cuida hasta su nombre. Cuando, como editor, quiero llegar a acuerdos con autores, suelo reunirme en el bar ‘La oficina’. En ocasiones me llama mi mujer: «¿Sigues en la oficina? Anda, sal ya, que estás todo el día trabajando». ¡Si ella supiera!

martes, 8 de abril de 2014

SEIS ADJETIVOS CÁNTABROS (9 de abril de 2014)


El Diario Montañés, 9 de abril de 2014

Según el taller de Sociología de la Universidad de Cantabria, los cántabros somos «fríos, cerrados, individualistas, serios, secos y reservados». Parece un diagnóstico exagerado. Acaso nuestro modo de ser no nos permita partirnos de la risa cuando nos miramos el ombligo, pero tampoco somos tan insensibles como para no dejar escapar ligeras sonrisas si analizamos nuestro particular festival regional del humor.
Cuando escucho que la Sanidad mejorará eliminando algunos servicios de los hospitales periféricos y centralizándolos en Valdecilla, hago una mueca de duda, con una pequeña inclinación lateral de los labios. Esbozo una sonrisa más amplia cuando leo que el consejero de educación, tras haber dado a la Religión el mismo peso que a otras asignaturas en el expediente académico de los alumnos, dice que hay que sacar la política de las aulas (no creo que estén politizadas: por este periódico me he enterado de que solo uno de los siete adolescentes santanderinos de entre quince y diecisiete años que intervenía en un reportaje sobre la juventud sabía quién era Ignacio Diego). Con expresión más jocosa, ya no puedo reprimir soltar un ligero sonido nasal al enterarme de que el asesor de comunicación del presidente de nuestro transparente Parlamento Regional llama golfa a una concejala socialista y, para ‘sostenella y no enmendalla’, emulando a Forrest Gump, dice que golfa es la que hace golfadas, en un pésimo ejemplo de competencia semántica para la profesión periodística, que está sufriendo la crisis como pocas. Y la risa es del todo abierta cuando leo que nuestro presidente regional defiende la libertad de expresión en su discurso ante la prensa, mientras que otros políticos amenazan sutilmente a los periódicos cuya línea editorial no les es afín, o directamente eliminan de sus páginas la publicidad institucional.
Soy cántabro y sonrío sin alardes. Como lo hacen mis paisanos, «fríos, cerrados, individualistas, serios, secos y reservados», cuando se enteran de lo que manifiestan, lo dice mi admirado Manuel Alcántara, «los disimulados dictadores que nos gobiernan». 

martes, 1 de abril de 2014

¿SÓLO VIAJARÁN LOS TUBOS? (2 de abril de 2014)


El Diario Montañés, 2 de abril de 2014

Me llena de incertidumbre la táctica del gobierno regional en el asunto de la centralización en Valdecilla de servicios que prestan actualmente los hospitales de Laredo y Sierrallana. Carlos de León, director gerente del SCS, ha asumido que se centralizará el servicio de Laboratorios y que, aunque los «gobiernos futuros quizá lo hagan, el actual no tiene encima de la mesa (centralizar) el resto de servicios».
Tal aseveración ya me preocupa, porque traslada el problema al futuro (otra mayoría absoluta facilitaría mucho las cosas), pero un apartado del contrato que han firmado con la UTE Ferrovial-Siec, y que ha dado a conocer CC OO, me ha dejado perplejo. En él se contempla la «centralización de los servicios centrales hospitalarios del Servicio Cántabro de Salud (Laboratorios, Anatomía Patológica, Radiología, Esterilización, Almacenes) en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla o en instalaciones externas al mismo».
Si es así, habrá consecuencias nefastas. Con respecto a los Laboratorios, es cierto que no se producirán problemas con análisis rutinarios –«solo viajarán los tubos»–, pero, ¿qué pasará con los que se generan en el servicio de Urgencias?, ¿qué con las biopsias intraoperatorias, esas que se piden sobre la marcha durante una operación? Si se traslada Radiología, ¿dónde se harán las radiografías que permitan diagnosticar una simple fractura? Sin esos servicios los hospitales quedarán en el tercer escalón de la medicina, perderán personal y las urgencias de Valdecilla alcanzarán ocupaciones insoportables, porque, además de los tubos, viajarán los pacientes. Por no hablar de esa frase que apunta claramente a la privatización: los servicios se podrán unificar «en instalaciones externas».
Palingenio dijo hace quinientos años que «la medicina es útil cuando llega a tiempo» (‘utilis est medicina, suo quae tempori uenit’). Vaciando de contenido a los hospitales «periféricos», perderá utilidad y siempre llegará tarde. De ahí la importancia de conocer sin ambages, para votar en consecuencia, si el objetivo sanitario de «los gobiernos futuros» se va a centrar en el paciente o en intereses menos humanistas. 

martes, 25 de marzo de 2014

ÉXODOS (26 de marzo de 2014)


El Diario Montañés, 26 de marzo de 2014

Allá por el siglo XIX muchos cántabros se vieron a obligados a emigrar fuera de su región en busca de las oportunidades que en ella se les negaba. Y dirigieron sus pasos mayoritariamente hacia Andalucía, los jándalos, o hacia América, los indianos. Pasado el tiempo, unos pocos regresaron triunfantes, con fortunas que emplearon en construir o reparar iglesias, carreteras y hospitales –son ejemplares los casos de los marqueses de Manzanedo, de Comillas y de Valdecilla–, pero la mayoría volvieron tan pobres como se marcharon.
Ahora que el siglo XXI camina hacia su segunda década, otros paisanos, empujados como los anteriores por la necesidad, han tenido que abandonar el terruño en busca de un futuro mejor. Las últimas cifras desvelan que son ya 37.249 los cántabros que viven en el extranjero (México, Argentina, Francia...), 2.391 de los cuales se han marchado el pasado 2013. Hay otro exilio interior –el que se produce dentro de España con trabajadores que obtienen un contrato fuera de las fronteras regionales– que también ha aumentado considerablemente. La agencia de trabajo temporal Randstad ha desvelado que, en ese mismo año, 13.226 cántabros consiguieron trabajo fuera de su región, lo que supone un aumento del 15,55% con respecto a 2012. En total, entre unos y otros, 15.617 paisanos han abandonado en 2013 el mercado laboral de la tierra que los vio nacer y los crió, pero no los supo retener.
La situación es lamentable. Cantabria prepara a sus hijos como una buena madre, pero luego los abandona a su suerte, como la peor madrastra, para que den lo mejor de ellos en otro lugar. Sólo cabe esperar que este particular macartismo en el que estamos sumidos últimamente no obligue también al éxodo masivo de los animales de Cabárceno, si se confirma, como parece, que no son los gorilas los únicos que ocupan un recinto construido –todo es presunto–, sin permiso de obra. Porque a la hora de algunos desahucios, en Cantabria solemos ser implacables.

martes, 18 de marzo de 2014

EL OLVIDO (19 de marzo de 2014)


El Diario Montañés, 19 de marzo de 2014

Estoy ocupado con la escritura de un libro sobre el Valle de Villaescusa. Rastreando las huellas del pueblo de Obregón y de sus moradores, he encontrado la biografía del beato Bernardino de Obregón, escrita en 1633 por Francisco de Herrera. En uno de sus capítulos el autor reflexiona sobre el olvido: «Pasa una edad y la que sucede es sepultura inevitable a la que sucedió: así malogra el olvido las acciones más gloriosas».
Lo mismo acontece con algunas circunstancias menos gloriosas, pero importantes en su momento. Ya casi hemos olvidado que a Obama le concedieron el Nobel de La Paz, y que él se olvidó de los presos de Guantánamo; y también que hay dos papas vivos, porque uno de ellos presentó la dimisión ante Dios y ante los hombres. Y nos han hecho olvidar aquel Padrenuestro generoso que perdonaba nuestras deudas y a nuestros deudores (algo tuvo que ver la católica banca para evitar cargos... de conciencia).
En las cosas de andar por casa, olvidaremos, ésta sí, la deuda de un ayuntamiento con Hacienda; y los campos de golf que nos prometen en cada legislatura (ojalá que sigan en el olvido); y la piscina de 50 m, que llaman olímpica ignorando que sólo lo es la que ha acogido en sus aguas una olimpiada. Y nos olvidaremos del engaño del AVE (como el del túnel de la Engaña). Y del paradero del dinero de nuestro ex senador Bárcenas. Y de las promesas electorales olvidadas, cuando nos hagan nuevas promesas.
Sé que olvido muchas cosas: también yo hábito en el olvido. Hoy no es una edad, sino la información de un día la que sepulta lo anterior. ¿Saben lo más curioso?: si busco «olvido» en Google –prueben ustedes–, surge en primera posición la inolvidable ex concejala Hormigos, famosa por el video de una escena febril en que vibraba, no por su clarividencia mental. Sin otro mérito que llamarse Olvido y haber dejado su cuidado «entre las azucenas olvidado».

martes, 11 de marzo de 2014

METAMORFOSIS POLÍTICA (12 de marzo de 2013)


El Diario Montañés, 12 de marzo de 2013

Una de las acepciones que tiene la RAE para la palabra «metamorfosis» dice que es la «mudanza que hace alguien o algo de un estado a otro, como de la avaricia a la liberalidad o de la pobreza a la riqueza». Cuando la semana pasada se realizó el traslado del tríptico de Roberto Orallo desde el almacén de Guarnizo –que, según dicen, es tan amplio y con fondos tan inescrutables como el de la escena final de ‘En busca del arca perdida’– hasta el instituto Santa Clara, asistimos a una doble metamorfosis: la de la pintura del artista santanderino, que mudaba su estado, cambiando el enclaustramiento por la muestra pública; y la del departamento de cultura del gobierno regional, que mudaba su actitud inicial con respecto a la obra.
La sabiduría popular sentencia que rectificar es de sabios, y cambiar de opinión es consustancial a los políticos. Por eso padecemos la metamorfosis que experimentan cuando llegan al poder y hacen lo que criticaban estando en la oposición. Aquí, en Cantabria, hay muchos ejemplos. Vayan dos por delante. Primero, para generar empleo el gobierno actual vuelve a ayudar con dinero público a empresas privadas, de futuro incierto, y cae en el mismo error por el que denunció ante la justicia al gobierno anterior. Segundo, se ha difundido imágenes de Revilla hojeando un ‘Interviú’, obtenidas por «compañeros» diputados que tienen un «acuerdo de caballeros» para no hacer fotos en el hemiciclo, acuerdo que sí se respetó anteriormente y nos privó de la escena impagable de Diego pisando un puro al ritmo del «pisa morena». Mudanzas bruscas de conveniencia cuando se pasa de un estado a otro.
«Un sí, un no, una línea recta, una meta», dijo Friedrich Nietzsche que era la fórmula de la felicidad. Demasiado compleja para los que tienen como único objetivo llegar a «su meta», y para alcanzarla transitan los sinuosos caminos de la contradicción.
Niezstche era un filósofo, y de la filosofía no se puede vivir.

martes, 4 de marzo de 2014

MALA FE (5 de marzo de 2014)


El Diario Montañés, 5 de marzo de 2014

Ando dándole vueltas al asunto de las leyes y los legisladores. Ahora que la mar está reclamando con fuerza pertinaz lo que es suyo, el borrador de la nueva Ley de Costas prevé «mantener lo ya construido y otorgar más permisos para ocupar la costa», porque, y esto lo dice el secretario de Estado de Medio Ambiente, «el impacto que ya está hecho, hay que aprovecharlo». No me parece muy mal –entiendan el matiz, me parece mal, aunque no mucho– que se salven núcleos ya construidos, o que se preserven polígonos industriales que con su desaparición podían incrementar la sangría del paro. Pero proponer que los chiringuitos de playa sean más grandes y puedan mantener menor distancia entre sí, o que queden sin protección las dunas estabilizadas, o que se estudie una nueva medición del dominio público para hacer las playas más estrechas, creo que son medidas interesadas. Y no debe de andar muy alejada de mi opinión Soledad Becerril, la defensora del pueblo, porque ha pedido al gobierno que desarrolle una ley que se guíe «exclusivamente por criterios físicos y científicos, y no de otra naturaleza».
Esta semana el Tribunal Europeo de Justicia ha fallado contra nuestro país en el tema del céntimo sanitario, y ha añadido una consideración vergonzosa: dice que se ha obrado de mala fe por cobrar algo que se sabía con certeza que no se debía cobrar. Dando una vuelta de tuerca a esa mala fe, el gobierno regional modificó la normativa en enero de 2013, y cambió el concepto de tal impuesto para adaptarlo a una legalidad que nos obligara a seguir pagándolo.
La mar está en pie de guerra. Los ciudadanos, a su vez, también han formado mareas de diversos colores ante decisiones que consideraban injustas para sus intereses. Los legisladores, por si acaso, preparan a marchas forzadas una ley de seguridad ciudadana que amordace futuras mareas imprevisibles, no sea que pongan en peligro el espigón de nuestra democracia.