martes, 14 de julio de 2015

CUERVO INGENUO, a Javier Krahe, ‘in memorian’ (15 de julio de 2015)


El Diario Montañés, 15 de julio de 2015

A diferencia de la energía, el dinero sí se crea. A su semejanza, no se destruye, pero cambia de manos. Las crisis suelen ser el mejor caldo de cultivo para que ese cambio se produzca en la dirección más indeseada, llevándolo a acumularse en los bolsillos de unos pocos y dejando vacíos los del ciudadano medio, que era antes el que más abundaba y ahora es una especie en peligro de extinción. Un estudio del BBVA Research ha refrendado tal movimiento y ha dejado retratada a Cantabria como la comunidad española donde existe mayor diferencia de consumo entre las familias ricas y las pobres, con un ratio de 0,95 que, traducido, significa que un hogar rico de nuestra región consume cuatro veces más que uno pobre.
Acaso por eso la mitad de los vehículos que circulan por nuestras carreteras regionales tienen más de diez años, y acaso por eso –y esto es lo verdaderamente grave– el nuevo gobierno autonómico ha tenido que declarar que antes que nada «atenderá a aquellas gentes que no tienen para comer, que no pueden pagar la luz ni usar el agua corriente o que están a punto de abandonar una casa porque han perdido todos sus recursos». Haberlas, haylas. Y muchas.
Si bien hubo un tiempo en que cuando llegaban los nuevos inquilinos a los despachos gubernamentales lo único que aparecía bajo las alfombras y en los cajones eran asuntos políticos turbios o facturas sin pagar, ahora se ha hecho patente una realidad que se admitía con la boca pequeña o simplemente se negaba, porque lo contrario suponía aceptar el fracaso de unas reformas que –nos lo repiten hasta la saciedad– han logrado que no seamos económicamente como Grecia, aunque socialmente cada vez nos parezcamos más.
Este «Cuervo Ingenuo» necesita muchas certezas para fumar la pipa de la paz con cierta manera de hacer política de derechas en nuestro país. Porque, mientras sigan aferrados «a la luz del lingote y del rosario», sospecho que el único gran cambio que nos anuncian se va a reducir al de su logotipo.

martes, 7 de julio de 2015

SIESTA DE DOMINGO (8 de julio de 2015)


El Diario Montañés, 8 de julio de 2015

Tarde de domingo. En un respiro que nos da esta ola de calor –que en Cantabria viene y se va como el mar de la playa a las arenas–, relajado por el ‘dolce far niente’, leyendo el ‘Diario Montañés’, con el telón de fondo de los ciclistas cabalgando los diques ventosos de Holanda, descubro lo poco que vamos a ingresar cada mes los españolitos de nómina media con la anunciada rebaja del IRPF. Tonto de mí que, como la lechera de la fábula, ya había echado a volar mi imaginación manirrota. Sigo hojeando el periódico: Durante los próximos cuatro años los cántabros tendremos un gobierno regional veterano, con más media de edad que mi edad provecta. Puede ser garantía de sensatez. Y Revilla le reclamará a Rajoy, desde el primer día, el AVE y la financiación de Valdecilla. Sin perdón.
El tiempo transcurre plácido. Con la sola actividad de seguir a intervalos las pedaladas de Contador. El fútbol está de vacaciones, Nadal eliminado, Alonso sin coche competitivo. Relax total. Decido abandonarme definitivamente y rendirme sin condiciones al sopor beatífico de la siesta en el sofá, dando por perdida la desigual batalla entre el párpado que se baja y el ojo que se sube. Me abrigo con el periódico y me doy la vuelta, como san Lorenzo, que dicen que cuando le martirizaban en la parrilla mandó que le pusieran del otro lado, porque de éste ya estaba asado. Y, como él, me quedo, no asado, pero cocido, con un hilillo de saliva en la comisura de los labios. Debe de ser por la tensión acumulada de la semana. Lo cierto es que se está muy bien así.
Rajoy entra en mis sueños. También está viendo la etapa del Tour, entre cabezadas reparadoras. Le veo preocupado. Con problemas mucho más importantes que los míos, tan pedestres. Sus cábalas se centran en Grecia y en el resultado del referéndum, sabedor de lo que nos jugamos todos, porque, como sentenció recientemente, “una cosa es ser solidario, y otra serlo a cambio de nada”. Él también se duerme, con el puro entre los dedos.
Cuando despierta, Revilla continúa ahí, reclamando. Y en Grecia ha ganado el “no”. Su pesadilla no ha hecho más que empezar.

viernes, 3 de julio de 2015

GAVIOTAS Y PECECITOS (3 de julio de 2015)


El Diario Montañés, 3 de julio de 2015

Llega el verano de lleno y con él trae el calor, los gobiernos de pactos calientes y las subidas del 9,5% de las tarifas eléctricas para que no nos enfriemos a gusto. También está empezando a llegar el pez «muerde-testículos», al que sería mejor llamar «muerde-huevos» y no andarse por las ramas, pero la corrección obliga. Parece que algunos desalmados lo han introducido en ríos y lagos europeos, y, como con esto del calentamiento global las aguas han aumentado su temperatura, los «muerde-testículos», de origen tropical, se han adaptado a Europa como pez en el agua, mucho mejor que los pobres griegos.
Estos animalitos, parientes de las pirañas, comen carne pero no le hacen ascos a la fruta, por eso incluyen en su dieta las nueces y las manzanas que caen al agua. De ahí el peligro que suponen para los varones que gustan del baño al desnudo, pues, dado que el tamaño de sus atributos puede oscilar, en los casos más extremos, entre los de ambos frutos, y que el pez, aunque con dientes afiladísimos, no debe de tener mucha agudeza visual ni olfativa, han atacado a varios bañistas por error. Si los «muerde-testículos» se convierten en una plaga, será necesario hacer campañas contra ellos como las que ya se hacen contra las gaviotas. Las pobres aves están siendo desalojadas de la ciudad y sus nidos destruidos sin contemplaciones, porque, según dicen quienes las sufren, causan muchas molestias con sus graznidos de madrugada y con sus densas deposiciones a cualquier hora.
Y, mira tú por dónde, hoy, que no quería hablar de política por eso del relax veraniego, las noticias de las gaviotas desalojadas y de los peces mordedores me incitan a cerrar este artículo con una alusión metafórica a nuestra situación regional. Porque por un lado está el PP de las gaviotas, expulsado de varios nidos de poder; y por otro, favorecido por la política de los pactos, algún partido piraña puede tener bien agarrados por sus partes a los que gobiernan.
Habrá que estar muy atentos a la evolución de ambas especies. 

martes, 23 de junio de 2015

NI PIERDO NI GANO (24 de junio de 2015)


El Diario Montañés, 24 de junio de 2015

En la segunda parte del Quijote, en el inicio del capítulo LVII, Sancho reflexiona sobre su etapa de gobernador en la ínsula Barataria y deja una sabia y prudente sentencia que debería guiar a los actores de estos tiempos políticos de gobiernos de consenso: « …yo entré desnudo en el gobierno y salgo desnudo dél, y así podré decir con segura conciencia, que no es poco: “Desnudo nací, desnudo me hallo: ni pierdo ni gano”».
Me declaro ferviente seguidor de la obra inmortal de Cervantes y de los valores éticos que transmite –a los valores literarios le estoy rendido sin condiciones–, y acaso por ello me he sorprendido mucho al enterarme de que algunos consejeros salientes del gobierno regional están echando cuentas para ver cuánto se les debe tras su paso por el ejercicio político. Su razonamiento es sencillo: en sus anteriores puestos de trabajo ganaban un sueldo superior y, como no quieren que el tiempo que han dedicado a la política les suponga merma económica, reclaman ahora la diferencia entre lo que pudo ser y no fue. No sabemos si han colmado su ego con la práctica del poder –el mismo Sancho imagina que «es bueno mandar, aunque sea a un hato de ganado»–, pero con su reivindicación dejan claro que no tienen ninguna intención de que su bolsillo sufra mengua alguna.
Yo, que suponía ingenuamente que la dedicación política era un acto de servicio a la sociedad, un apostolado, no esperaba tales ajustes matemáticos, y menos cuando alguno de los presuntos implicados tiene relación muy estrecha con la obra que puso en marcha en la tierra don José María Escrivá de Balaguer para ganar el cielo. El sacerdote aragonés, beatificado por Juan Pablo II, gustaba decir que «La santidad está compuesta de heroísmos. Por tanto, en el trabajo se nos pide el heroísmo de “acabar” bien las tareas que nos corresponden, día tras día». Y a fe que algunos, pasando ahora factura, quieren santificar su trabajo a lo grande.
Termino parafraseando a Cervantes: «Voto a Dios que me espanta esta vileza».

martes, 16 de junio de 2015

NORMALIDAD DEMOCRÁTICA (17 de julio de 2015)


El Diario Montañés, 17 de julio de 2015

Últimamente estamos demasiado crispados. Hemos pasado de denunciar a quienes silban al himno nacional, a silbar e increpar a concejales electos por hacer pactos que consideramos ‘contra natura’. Y eso, aunque parezca normal, no lo es. La convivencia tiene unas normas de juego que nadie debe saltarse, por educación democrática y por ley. No podemos protestar cuando la gente hace escraches –Diego ha sido pionero en denunciarlos en Cantabria– y luego estar tentados a hacerlos. Entiendo que es difícil aceptar con estoicismo la pérdida de un puesto de responsabilidad remunerada, pero es deber de los políticos hacerlo con naturalidad para dar ejemplo a la ciudadanía.
Mario Vargas Llosa, que ha experimentado la endogamia más pertinaz –se casó primeramente con una tía y años después, ya divorciado, con una prima–, conoce bien lo que son las críticas desde el despecho interior. Su mujer-tía, tras la separación, dejó escrito en un libro que todo lo que él había conseguido se lo debía a ella, que le obligó a asentar la cabeza y a trabajar con disciplina. Su hasta ahora mujer-prima –de quien al parecer también está separado–, cuando conoció la crónica del amor anunciado en rosa entre el premio Nobel y la Presley, argumentó que ella ha estado junto a él cincuenta años, que acababan de celebrar sus bodas de oro y que no puede explicarse que, a la vejez, Mario sienta la viruela de un amor invernal y desprecie el suyo, antaño primaveral y siempre fiel. El compromiso de Mario –si se confirma– parece, en efecto, inexplicable, y a su edad provecta tiene la caducidad marcada, no es estético e incluso puede parecer poco ético. Pero es respetable y legítimo.
También los pactos que ha habido en algunos ayuntamientos pueden tener la caducidad marcada, parecer poco ajustados a criterios éticos y estéticos, poco explicables y además resultar «débiles e inestables». Pero están legitimados por la Constitución. Sólo la soberanía ciudadana deberá juzgarlos en las urnas cuando corresponda. Mientras tanto, a los responsables del PP les conviene hacer análisis de conciencia para ver por qué nadie ha querido asociarse con ellos. Si no se debe a la propia soberbia o a la ineficacia de su mandato, puede que estén sufriendo en sus carnes, a veces sin merecerlo, el descontento por las políticas autonómicas y nacionales que han desarrollado Diego y Rajoy, como otros sufrieron antes, acaso también inmerecidamente, la sombra de la última etapa política de Zapatero.
Superado el lógico enfado del cargo perdido, y ya en frío, a partir de ahora deberán contribuir con su trabajo diario desde la oposición a apagar las protestas de la gente y a transitar por el camino de la normalidad democrática. La buena convivencia de los vecinos se lo demanda.

martes, 9 de junio de 2015

TOCA HABLAR (10 de junio de 2015)


El Diario Montañés, 10 de junio de 2015

En las elecciones democráticas los puestos de gobierno no se ganan tras el recuento de los votos, a no ser que uno de los partidos consiga la mayoría absoluta. Se alcanzan pasado un tiempo de encuentros y conversaciones que permiten a los probables futuros socios conocerse mejor. Cada uno aporta sus ideas e intenta que el otro las comparta. Es tiempo de hablar para desbrozar caminos de acuerdo.
Mis padres, antes de casarse, hablaron mucho. Entonces las parejas medían sus noviazgos por las palabras: «Tú padre y yo “hablamos” ocho años, y después nos casamos», me dice mi madre cuando echa la vista atrás. Supongo que durante tanto tiempo pudo haber algo más que palabras, pero hablar fue la clave de una convivencia que duró sin fisuras hasta la muerte de mi padre. Hablaron de muchas cosas, aunque en ningún momento las conversaciones se enturbiaron con repartos de dotes ni con divisiones de bienes, fueran o no gananciales. Nada podían repartir porque nada tenían, salvo un futuro incierto por delante y la ilusión de formar una familia trabajando mucho y sacrificándolo todo por los hijos. Esos fueron sus únicos intereses.
Pedirle a los políticos que en sus encuentros de ahora tengan palabras de amor sería de ilusos. Pero sí debemos exigirles que su único interés sea el bien de los ciudadanos. Acaso también sea de ilusos pedir que mientras hablan se olviden del reparto de cargos y prebendas, o que salven todo lo bueno que hicieron sus predecesores, que algo habrá, sin duda. Porque la convivencia que ahora están a punto de iniciar debe resistir, sin resquebrajarse y sin defraudarnos, los próximos cuatro años, y para ello es fundamental que esté sustentada sobre ideas –ideales– comunes. Además deberían tener en cuenta que se van a subir en marcha a un tren al que pueden corregir la trayectoria, pero al que nunca deberán meter la marcha atrás. Gobernar mirando por el retrovisor del rencor ha desbancado con estrépito al anterior gobierno regional.
Este fin de semana vi en Madrid como el Barça ganaba su quinta Copa de Europa. En un ejemplo de convivencia, yo, culé, fui el invitado de un madridista empedernido que me ofreció casa, cena y una espectacular televisión de sesenta pulgadas. Nuestras diferencias futbolísticas son irreparables, pero nuestra amistad, apoyada en una conversación cercana 
–en torno a unos langostinos y un buen jamón ibérico–, superó la gran distancia de nuestras pasiones.
Cuando terminó el partido, un ‘gin tonic’ selló, una vez más de por vida, nuestro pacto societario.

martes, 2 de junio de 2015

CESANTES, ASPIRANTES Y POSTULANTES (3 de junio de 2015)



El Diario Montañés, 3 de junio de 2015

Debido a los resultados electorales, éste de ahora es tiempo de cesantes, apropiado para limpiar los discos duros del ordenador y convertir en pulpa de papel documentos que en otras manos pueden resultar comprometedores. Los cesantes del segundo nivel político andan, además de ocupados en tales tareas, preocupados y melancólicos porque saben que tienen que volver «al puesto que dejaron allí», algo que les va a resultar muy duro los primeros días, acaso los primeros meses. Por eso esbozan una mueca de escepticismo cuando se enteran de que Leticia Sabater se ha operado para recuperar la virginidad, conscientes de que nada es igual cuando se han probado las mieles del sexo o del poder, porque el hueco que generan algunos vacíos no se puede reparar con cirugía.
El cesante de hoy fue aspirante ayer. Buen conocedor del funcionamiento de la cadena trófica política, percibe que alrededor de las mieles de su puesto en funciones están revoloteando muchos pretendientes. Algunos se hacen los encontradizos con los que pueden ser los nuevos jefes, y salen a su paso como por casualidad, tras haber estado acechando, estoicos, por sus rutas habituales. Cuando se cruzan con ellos, con sumisa mirada de carnero y leve inclinación de cabeza, parecen preguntar que qué hay de lo suyo. Son los aspirantes más discretos, pertenecen al partido y conocen al dedillo los tres principios básicos del aspirantazgo jerárquico: la tranquilidad, la paciencia en la cola y el buen comportamiento.
Otros, más ambiciosos e impacientes, tras cuatro años sin dar opinión ni tomar postura por nada, encerrados como los caracoles dentro de su caparazón, han roto la babilla protectora y salen con la lluvia de votos del cambio a ofrecer sus servicios. Se postulan para todo y llegan, incluso, a enviar sus currículos sin pudor, ofreciéndose lo mismo para arreglar un roto que un descosido, tan apañados como el cirujano de la Sabater. Yo los llamo postulantes, una fauna que no tiene sentido de la medida y desconoce la longitud de su osadía. Para un postulante de verdad nada hay imposible, aunque se halle rozando el filo de la incompetencia. El postulante es, por definición, un animal político muy peligroso.
Ignacio Diego –a quien me apresuré imprudentemente a dar de baja en esta tribuna–, se autoproclamó cesante la semana pasada. Luego, en un breve lapso de tiempo, dijo, como Felipito Tacatún, que seguía. Sin embargo no se ha querido postular a largo plazo, y muy en la línea de Rajoy ha declarado que después de las elecciones nacionales «habrá congreso del partido y Dios dirá».
Menuda responsabilidad tiene el Señor.