miércoles, 2 de agosto de 2017

EL CAPITALISTA (2 de agosto de 2017)

© Javier Cotera

El Diario Montañés, 2 de agosto de 2017

Compro diariamente el periódico en papel. También consulto las ediciones de la prensa digital, pero esos momentos de hojeo lento –de izquierda a derecha, con avance y marcha atrás por cada página– son impagables y no tienen nada que ver con el rápido ojeo –a golpe de pulgares– que se realiza en una tableta o en un teléfono. El papel me permite deleitarme con las noticias y con las imágenes, que en ocasiones son en sí mismas noticia.
Cuando llega la feria de Santiago, aunque antitaurino confeso, suelo buscar las fotos de los protagonistas, porque en la liturgia de la fiesta hay personajes muy peculiares. El capitalista es uno de ellos. Tal nombre recibe ese personaje humilde –pura contradicción– que se echa encima al diestro para sacarlo a hombros por la puerta grande y llevarlo hasta donde sea menester, a cambio de unas monedas. Javier Cotera ha retratado a uno de ellos en este periódico, en una gran foto que refleja su rostro de boxeador curtido en cien combates –posiblemente sin dientes–, sus manos hinchadas –por el trabajo, la mala circulación o por otros hábitos, vaya usted a saber– y su camiseta con el nombre de un afamado hotel santanderino, circunstancia que también le procurará unos pocos euros por publicidad indirecta. La foto es de tal hondura psicológica que casi nos permite adivinar la voz cascada del individuo pidiendo paso.
Observándola tengo la sensación de que la escena y el espectáculo que la genera y el público que lo aplaude son símbolos y espejos de un pasado que permanece anclado en el presente. De ahí su valor futuro como crónica gráfica de un tiempo equivocado que da categoría de arte a una función en la que sufre y muere un animal.
Una aficionada declaraba en estas mismas páginas que la última corrida de la feria le resulta especial. La última de todas será especialísima y llegará el día menos pensado por mor de iniciativas legislativas que prohíban los toros. Entonces, y curiosamente con el apoyo de los partidos de la izquierda, nadie podrá volver a encaramarse sobre un capitalista.

miércoles, 26 de julio de 2017

LA MARCA SANTANDER (26 de julio de 2017)

© El Diario Montañés

El Diario Montañés, 26 de julio de 2017

Semana grande. Fuegos artificiales de fondo. Antes, novillada, una mirada a la bahía y un paseo desde el Pereda a Reina Victoria, pasando por Castelar, ahí es nada –lástima de lluvia, sí; pero, ¿y lo bien que se duerme?–. Metrobús rápido e inteligente –estamos en una ‘smart city’– que circulará por un carril exclusivo, abriendo los semáforos a su paso (date prisa, abuelo, que viene y nos lleva por delante). Es Santander, una ciudad llena de encantos, sobre todo en verano. Lo mismo puedes encontrarte por la calle con Isabel Presley que con un edificio derrumbado. Con igual facilidad puedes subirte en una atracción de feria, que introducirte durante un cuarto de hora en pelota picada, previa ducha, en el ‘High Psycho Tank’ del Centro Botín, dentro de una mezcla de agua y sal que relaja cuerpo y mente y hace olvidar los problemas. La realidad poliédrica de la modernidad.
Los agoreros dicen que Santander envejece y que perdió su esencia y la gracia del mar tras el incendio, cuando aprovechó la reconstrucción para expulsar del centro a los pescadores de habla cantarina y lo llenó de comercios y comerciantes. Y añaden que tiene una fachada muy aparente, tras la que se esconden algunos barrios deprimidos. Pero lo cierto es que los santanderinos están muy orgullosos de ella. Hay, incluso, quien mantiene que dimos un paso atrás cuando la autonomía cambió su nombre por el de Cantabria, dejándonos llevar por el corazón y no por la cabeza, que es un sinónimo del bolsillo. Dicen que la denominación Santander es mucho más conocida, que de ella un banco hizo una marca, la internacionalizó primero y luego la universalizó dando su nombre a una Liga de fútbol. Y que bajo «ese paraguas semántico», que abarca a un tiempo oficinas bancarias y a Messi, Ronaldo o Neymar, entre otros, debería estar acogida no sólo la capital, sino la región toda, por el bien de todos.
Tras esa revolucionaria involución –«cualquiera tiempo pasado fue mejor»– seríamos algo así como un Santander de Santanderes: espejo del dinero y la buena vida.

miércoles, 19 de julio de 2017

FURACO, ENRIQUE Y EL SEXO (19 de julio de 2017)

                                                      ©Javier Cotera (El Diario Montañés)
El Diario Montañés, 19 de julio de 2017

He pasado un mes angustiado. A finales de junio, tras una temporada por tierras asturianas, el oso ‘Furaco’ regresó a Cabárceno sin haber conseguido preñar a ‘Paca’ y ‘Tola’, dos osas locales de muy buen ver. Y que un oso cántabro sea motivo de burla por su incapacidad reproductora es algo que no puedo soportar, porque nada de lo que sucede con las cosas del terruño me deja indiferente. Menos mal que una reciente encuesta nos ha colocado a la cabeza de nuestro país en cuanto a la frecuencia con que practicamos el sexo se refiere, 11,9 veces al mes, muy por delante de los canarios, segundos clasificados en estas lides del placer.
El verano, el buen clima, los conciertos, las casetas con pinchos a tres euros, la movida del año jubilar y el paso por la puerta del perdón –que perdona incluso las infidelidades– juegan a nuestro favor. No es lo mismo pasear por Cantabria a veintitantos grados, entre chiringuitos, música y perdones –lo más parecido a la gloria–, que hacerlo por el infierno en que se ha convertido España, norte abajo, con temperaturas que te dejan capitidisminuido y desganado.
Tras la publicación de la encuesta, respiro más tranquilo. Los cántabros hemos dejado el pabellón bien alto y ya no estamos expuestos a las chanzas que podían habernos hecho por el fiasco de nuestro emblemático úrsido. Aunque ahora las burlas pueden llegarnos por otro fiasco, el ‘concierto precox’ que dio Enrique Iglesias en Santander, con final ‘interruptus’ incluido, cuando se marchó por defuera y a deshora, sin despedirse siquiera, dejando insatisfechos a sus seguidores.
Es muy arriesgado –y caro– jugársela en directo con artistas sin categoría, inventados por el marketing y promocionados con elaboradísimos videoclips. Aunque en el caso de Enrique, es justo decirlo, también ha tenido importancia la figura de un padre estrella, que en el mundo de la canción le da mil vueltas al hijo, y, en el del sexo, a Furaco y a nuestras 11,9 veces mensuales.
A mí, consejero Martín, por bueno que te parezca, si canta Enrique, bájame la radio.

miércoles, 12 de julio de 2017

VIVIR EL VERANO (12 de julio de 2017)

                                                                                                                             ©El Diario Montañés

El Diario Montañés, 12 de julio de 2017

El verano es una estación de esperanza. Esperamos las vacaciones como agua de mayo para desconectar del ritmo diario, frenético, que acaso sea el que nos está llevando sin que lo sospechemos a que la esperanza de vida de los cántabros haya disminuido. Algunos economistas mantienen que la generación actual vivirá peor que la anterior; es difícil asegurarlo, pero sí sabemos que los fallecidos en los dos últimos años han vivido unos meses menos. Lo cual –no hay mal que por bien no venga– es un consuelo, porque para vivir peor es mucho mejor no vivir tanto.
En lo de desconectar, los políticos son quienes más tienen que aprender. Su ritmo es agitado: una inauguración aquí, una obra allá, una romería acullá... Un sinvivir, vamos. Esta semana –simple botón de muestra– he visto a la alcaldesa Gema Igual jugar al padel, saltar a las gomas, saludar a nadadores en La Albericia (es curioso, juegan a todo, pero cuando de piscinas se trata, nunca se mojan), explicar proyectos de ascensores, supervisar asfaltados, homenajear a las víctimas de ETA... Se me dirá que es cosa de la juventud, pero es que el presidente Revilla, más talludito, no se queda atrás.
Tómense un respiro, señores, que la vida es breve, ahora estadísticamente más breve. Claro, que en el asunto del ocio también conviene tener mesura. Cuando las fiestas están prodigando por todo el solar regional, asistimos a un preocupante aumento de las agresiones, de la ingesta de alcohol (borracheras las llamábamos siempre) y del consumo de estupefacientes (drogas, decíamos). En el Coso Blanco castreño se han producido cuarenta y nueve asistencias por parte de la DYA. Suturas, las más veces, y traslados a Laredo y a Cruces, las menos. Poca cosa. Lo que nuestra sociedad empieza a considerar normal. En Santander, un joven que regresaba a casa tras una noche de parranda se cayó al agua en la bahía. Acaso entonces se despertara. Le sacaron unos pescadores, en buen estado –físico, al menos– y sin lesiones.
Está visto que a quien madruga, Dios le ayuda. Aunque no se haya acostado.

miércoles, 5 de julio de 2017

SED DE PODER (5 de julio de 2017)


El Diario Montañés, 5 de julio de 2017

Conviene recordar la historia. Hace años, cuando un grupo de soñadores comenzaron a reivindicar la autonomía para Cantabria, aducían, entre otras razones, el abandono secular que sufría la región. No faltaba tampoco la sensación de que aportábamos a las arcas del Estado más de lo que recibíamos. Benito Huerta, un regionalista de raza, hizo popular la frase de que de tanto ordeñarnos la vaca el gobierno central nos la estaba dejando seca. Era una imagen que los cántabros, y sobre todo los ganaderos, entendían a las mil maravillas.
Ahora que ya tenemos casi exprimida la vaca y toda la cabaña ganadera, el gobierno central nos discute el agua. Han cerrado el grifo de la financiación y pueden cerrarnos el otro, para el que hemos construido una autovía que pretendía vertebrar la región tanto o más que cualquier carretera de montaña. Pero como las lluvias son escasas y el pantano del Ebro tiene cifras alarmantes de nivel –precisamente cuando el nivel de ocupación hotelera prevé sus mejores datos–, la situación nos deja con el agua al cuello, pese a que la tenemos a la altura de los tobillos. Se avecina un verano caliente que, si no se soluciona la cosa, puede traernos restricciones tan dolorosas como difíciles de justificar.
Aquella situación a la que me refería al principio provocó el nacimiento de una asociación para defender los intereses de Cantabria (ADIC), y con el paso del tiempo la creación de un partido que ha gobernado en varias legislaturas (el PRC), aunque algunos le achacan que siempre lo ha hecho sin ganar las elecciones. Revilla ha pronosticado que las tornas van a cambiar en los próximos comicios y que el suyo va a ser el partido más votado. Es posible, porque el agua, el pan y la sal no debe negársele a nadie, so pena de soliviantar a la población. Si a ello unimos que los otros partidos regionales se están ahogando en su sed de poder, puede resultar que esa combinación explosiva de agua y sed le dé la razón al presidente.

miércoles, 28 de junio de 2017

ENTRE EL CIELO Y EL SUELO (28 de junio de 2017)


El Diario Montañés, 28 de junio de 2017

Aprendí en el catecismo que una de las condiciones para perdonarle los pecados al pecador es que tenga propósito de la enmienda. Acabamos de conocer que el Racing no sólo no se ha enmendado sino que ha aumentado su deuda hasta convertirse en la empresa regional que más le debe a Hacienda. Como necesita saldar su débito para seguir paseando el nombre de Santander y Cantabria por los desolados campos de Segunda B, anda pidiendo dinero público, que es el de los que sí pagamos impuestos. La temporada se ha ido al traste en lo deportivo y en lo económico, porque si ya era difícil justificar en momentos de euforia la inyección económica que se le iba a dar a una sociedad privada que no cumple con sus obligaciones fiscales, más lo será ahora. La patata caliente que tiene el equipo de gobierno entre las manos puede convertirse en un infierno.
Menos mal que cielo se lo ha puesto en bandeja el Centro Botín, convertido publicitariamente en la imagen de modernidad de Santander (¡cuánto les costaba a algunos decir Cantabria en los discursos!). La expectación que ha generado supera todas las previsiones. Cuarenta mil personas lo han tomado como suyo y han paseado por sus pasillos exteriores, valorando sobremanera las espléndidas vistas de la bahía y su entorno, algo que ya estaba ahí antes de que la construcción emergiera. Sospecho que para la mayoría –más de cultura de fachada que de contenidos interiores–la tónica va a ser tomar el edificio como si de un mirador se tratase.
Me decía Santi –un gruista portuario que lleva años gozando de una de las vistas más bellas del mundo desde la altura de las grúas– que está pensando en decirle a su empresa que las abra a las visitas y que las alquile por las noches para tener ingresos extraordinarios. Con una pequeña inversión en medidas de seguridad sería posible. Además, girando la cabina, los visitantes tendrían inigualables panorámicas de 360 grados.
Seguro que habría largas listas de espera. Como las que hay en la Sanidad cuando no se pagan los impuestos.

miércoles, 21 de junio de 2017

UN VERANO MUY CALIENTE (21 de junio de 2017)


El Diario Montañés, 21 de junio de 2017

El Observatorio Astronómico Nacional dice que hoy comienza el verano, aunque podemos  asegurar sin necesidad de mirar a las estrellas que ya lleva varias fechas entre nosotros: las altas temperaturas y los pantanos resecos así lo atestiguan, y la amenaza de futuros recortes –también en el agua– está más presente que nunca, aunque prefiramos mirar hacia otro lado. La ola de calor primaveral vuelve a superar este año la temperatura del año anterior, que, a su vez, superó la del precedente. Y todo ello me lleva a pensar que esto, más que una casualidad, es ya un ciclo que presagia un cambio climático impepinable que sólo los necios no quieren ver, ahora que, para nuestra desgracia, al frente del mundo está uno de ellos.
En política, por eso de que el verano suele ser época de baja actividad, es tradición trasladar la calentura a los otoños. Pero también aquí parece que el cambio climático ha trastocado las estaciones. Y, pese a que los poetas identifican el buen tiempo con el amor, algunos militantes del partido socialista de Cantabria no parecen estar muy por la labor y han decidido presentar una candidatura alternativa a la oficial, para lograr «un cambio de caras y un cambio de actitud». Sus oponentes del PP regional también andan a la greña, por más que desde Génova intenten salvar los muebles pidiendo una conciliación que parece imposible dadas las posturas irreconciliables. En este verano caliente, anticipo de un otoño que puede ser abrasador, el único partido que parece vivir al margen de los sofocos es el PRC, que asiste al espectáculo instalado cómodamente en el tendido de sombra. Al menos mientras Revilla aguante.
Desconozco si nuestro presidente ha recibido ya alguna de esas señales que nos llegan cuando nos vamos haciendo mayores. Pensar en cambiar la bañera por el plato de ducha es una de ellas, aunque un amigo mío mantiene que la definitiva es que te da por hablar del tiempo cuando no tienes de qué hablar. No seré yo quien le lleve la contraria.