jueves, 29 de octubre de 2026

MEMORIA VERSUS OLVIDO (4 de noviembre de 2026)

 

El Diario Montañés, 4 de noviembre de 2026

Quizá no cerremos nunca las heridas si no llegamos a pensar, como mantenía el gran escritor José Antonio Abella, que en nuestra guerra incivil «todos los muertos inocentes ocupan el mismo lugar en la balanza del horror». Y quiero recalcar muy bien lo de «muertos inocentes», que en ambos bandos los hubo. Pero, siendo así, debemos un desagravio a quienes continúan siendo muertos invisibles, cuyos huesos siguen pudriéndose en el olvido de las fosas comunes o en imprecisas cunetas, mientras que otros recibieron honras desde el final de la contienda y sus nombres figuran todavía en libros de martirologio o grabados en los pórticos de las iglesias. Héroes, los unos; villanos, los otros.   

Ahora algunos se sobresaltan, no porque se excaven fosas –¡hasta ahí podíamos llegar!– sino por la reciente declaración de Lugar de Memoria de las Caballerizas de La Magdalena, antiguo campo de concentración franquista. La noticia ha venido a perturbar la placidez de una ciudad demasiado acostumbrada a convivir con sus silencios. Y no han faltado los exabruptos, algunos de los cuales pueden leerse en los comentarios anónimos de la edición digital de este periódico. Entre ellos reaparece el recurso a los arrojados por los farallones del faro que, aunque inventado, se ha convertido en parte del imaginario colectivo y se utiliza ahora para establecer una comparación de agravios.  

No sé qué daño pudo hacer en su día la placa que se colocó en la Biblioteca Central de Santander como «Sitio de Memoria Histórica». Tampoco alcanzo a saber qué daño puede hacer ahora la de La Magdalena. Una placa no expulsa a nadie ni impide que paseen por allí personas de cualquier ideología.

Solo pretende recordar que también ese lugar forma parte de nuestra historia, que no es menos cierta por el hecho de que algunos prefieran ignorarla.

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