martes, 31 de diciembre de 2024

CENCELLADAS Y ENGELAMIENTOS (2 de enero de 2025)

 

El Diario Montañés, 2 de enero de 2025

Ya en tiempos de Mariano Medina –hay que tener un montón de años para haberlos conocido– la información meteorológica ocupaba bastantes minutos en el Telediario. Como por entonces no surcaban el espacio tantos satélites especializados, y los medios técnicos estaban a años luz de los de ahora, las predicciones de don Mariano, aunque científicas, se encontraban expuestas a mayores imprecisiones. Los parroquianos del bar de mi pueblo –el único lugar con televisión–, brutos pero nobles, celebraban sus errores más que los aciertos, que atribuían a la casualidad, pues, sin saberlo, su ignorancia los hacía desconfiar de la ciencia hasta límites cercanos al negacionismo.

Ahora, sin embargo, salvo unos pocos que priorizan sus asuntos sobre la atención a los niveles rojos de alerta, u otros que comulgan con las ideas zaragozanas o pastoriles que interpretan el cielo como si leyeran posos del café, la gente siente un respeto casi reverencial hacia las previsiones. Solo las noticias deportivas compiten con el silencio atento que incita en los espectadores ese apartado televisivo, con una presencia y unos tiempos de emisión propios de los programas del ‘prime time’.

Últimamente, además, el apartado meteorológico nos está transmitiendo una sorprendente riqueza de vocabulario técnico (atrás quedó el que se limitaba a isobaras, borrascas, anticiclones, marejadas…, con las Azores, de donde venían todos los cambios, en el lado izquierdo del mapa). Si ya habían desechado lo de la gota fría, ahora, aunque aún hablan de escarchas, carámbanos, rocíos o nieblas densas, nos han sorprendido con la utilización de dos palabras que muestran a un tiempo escritas en los rótulos: ‘cencelladas’ («congelación de gotitas de niebla») y ‘engelamientos’ («gotas de agua que se congelan al posarse sobre los objetos»).

Lo decían las viejecitas de Forges: «toda la vida aprendiendo a decir ‘pinícula’, y ahora lo llaman ‘flin’».

 

miércoles, 25 de diciembre de 2024

ILUMINACIONES (26 diciembre 2024)


 El Diario Montañés, 26 diciembre de 2024 (fotografía Roberto Ruiz, DM)

Los alumbrados navideños se están convirtiendo en un parque temático que pretende darle vida a pueblos y ciudades. En los últimos años, con el alcalde de Vigo a la cabeza, se han convertido, además, en un reto que intenta superar no solo la iluminación propia de la temporada anterior sino también las de los demás. Una carrera en la que se calcula que treinta tres ciudades españolas gastaron 11.931.467 euros en 2023. ¡Tantas luces para unas cosas, y tan pocas para otras!

Abandonando esa galopada hacia la nada, el ayuntamiento de Bareyo ha donado los 10.000 euros de su presupuesto de iluminación navideña al municipio de Catadau, uno de los más afectados por la DANA, dando ejemplo de que a veces las luces del sentido común pueden disipar, aunque sea humildemente, las sombras del desastre.

No parece muy de iluminados seguir alimentando las supersticiones que envuelvan a la Lotería de Navidad, de la que ha dicho Juanjo Millás que «es una bacanal, en la que se rompen todas las lógicas». A las fantasías de pasar el décimo por la espalda de un jorobado o por el vientre de una embarazada se ha unido la búsqueda de billetes embarrados por las inundaciones valencianas. Para más inri, dentro de la parafernalia del sorteo, no faltaron personajes como Juan Manuel López, «el Obispo de la Lotería», natural de Novales, el primero en entrar al salón tras veintidós días de espera; su superior, el «Papa de la Lotería», Manoli o don Quijote. Y para que no faltara de nada, Yadira Quinde cantó el gordo por segunda vez.

En ese momento, algunos alimentaron teorías conspirativas –otros culparon directamente a Sánchez–, pero ella dijo que se lo había pedido un chico. Fue un mensaje de esperanza para quienes seguimos creyendo en la luz del amor.

martes, 17 de diciembre de 2024

LECTORES CON ENTENDIMIENTO (18 de diciembre de 2024)

 

El Diario Montañés, 18 de diciembre de 2024


Según refleja el informe PISA para adultos, uno de cada tres españoles no entiende lo que lee. Nada dice sobre ello, pero sospecho que tampoco entiende mucho lo que le hablan, porque para entender hay que escuchar, y para escuchar hay que prestar atención a lo que se oye, asunto complicado en esta sociedad de ruido y ligereza. Una lectura profunda, además de la buena preparación de los lectores, necesita recogimiento y reflexión, pero contra esas condiciones sufre ataques por muchos flancos, siendo de los más importantes el de la eclosión de las pantallas móviles.

Siquiera para paliar el problema es fundamental la implicación de la escuela, pues una de sus tareas primordiales es formar personas con criterio. Pero para conseguirlo no debería basarse en la simplicidad. La enseñanza que rebaja el nivel, escudándose en la brevedad de los discursos ante la dificultad de los alumnos para mantener la atención, o que recurre a lecturas sencillas para facilitar la comprensión, es peligrosa: puede conducirnos hacia un método que, por presentar los contenidos masticados cual papilla, genere espíritus desdentados y romos. Un fracaso en toda regla, ahora que las ideas y las noticias falsas generan teorías extravagantes.

Hay también escritores que transitan sendas insustanciales. Peter Handke dice que no puede escribir con frases cortas, porque le parece una escritura falseada. «Hoy –aclara–, en cualquier libro que abro encuentro tres frases cortas… y no puedo leerlo pues no hay nada que leer. Leer es una expedición, una aventura, entrar en algo, como Dante en el bosque oscuro, y tal vez después, al final, encontrar una luz. El problema en la actualidad es que se trivializa todo».

Por eso, en tiempos de trivialización, cuando el bulo tiene bula para ocultar la realidad con su velo, necesitamos, más que nunca, educar lectores con entendimiento.

martes, 10 de diciembre de 2024

ESTÁN CRECIDOS (11 de diciembre de 2024)

 

El Diario Montañés, 11 de diciembre de 2024. Foto EFE

Si ya había muchas personas que ponían en entredicho la necesidad del Senado, las dudas pudieron aumentar esta pasada semana después de que se organizara en su interior la VI Cumbre Transatlántica convirtiéndose en un foro ultraconservador. Al conocer la noticia, me pregunté si dicha institución permitía celebrar tales eventos en sus instalaciones, y ahondando descubrí que sí, que la sala había sido cedida previa autorización de los seis componentes de la Mesa de la Cámara –cuatro del PP y tres del PSOE, aunque estos últimos aseguraron, cuando fueron conscientes del avispero que había originado la cesión, que ese punto «ni se había debatido ni votado» (vino a mi recuerdo la canción de Torrebruno de mis tiempos jóvenes: «yo no he sido detective, no me eche la culpa a mí, pues entonces estaba haciendo pipí»)–. Sea como fuere, la licencia trajo aparejados discursos de mentalidad precientífica, incomprensibles hoy en día, como el del exministro Mayor Oreja (¡madre mía, en qué manos estamos los ciudadanos!) que defendió la «verdad» de la creación divina frente al «relato» –que dicho así no es más que un cuento– de la evolución científica. Fue más papista que el propio papa Francisco, que respalda la evolución y el Big Bang porque «Dios no es un mago con una varita mágica» que haya podido crear tan compleja diversidad.

Lo cierto es que la Cámara Alta ha caído muy bajo, y lo empeoró al matizar que la cesión de una sala no tenía nada que ver con el contenido de la actividad que se pudo realizar en ella. ¡Faltaría más!

Cantabria no tuvo presencia institucional, pero sí hubo un puente que sirvió de nexo en esa cumbre de divagaciones decimonónicas. Allí estuvo, a nivel particular por supuesto, el director general de Innovación del Gobierno Regional. Tremendo contrasentido.

lunes, 2 de diciembre de 2024

VANIDAD CULINARIA (4 de diciembre de 2024)

El Diario Montañés, 4 de diciembre de 2024

La ostentación compasiva del franquismo de los años cincuenta ideó la campaña «siente un pobre a su mesa» para que en Nochebuena las familias acaudaladas ejercieran caridad con los indigentes. Luis García Berlanga y Rafael Azcona caricaturizaron aquella maniobra buenista –«conservadurismo compasivo» lo llamaron más tarde los sociólogos— en ‘Plácido’, una película que hubieron de titular de tal guisa porque la censura prohibió nombrarla de igual manera que el lema de aquella campaña. Aunque desde entonces los tiempos han cambiado una barbaridad, estos nuestros siguen teniendo en común con aquellos, entre otras muchas cosas, la exhibición de los actos de beneficencia de manera contraria a la discreción que recomienda el cristianismo, que nos advierte de que cuando demos una limosna no se entere la mano izquierda de lo que hace la mano derecha.

Ahora ya no se trata de poner un pobre a nuestra mesa, sino de colocarse en una mesa de lujo en beneficio de quienes necesitan ayuda por los destrozos de la DANA. La idea es sencilla: ciento veinte personas en Cantabria –y otras más en España, quizá no muy acaudaladas, pero sí pudientes– podrán experimentar el placer propio de la degustación, al tiempo que su conciencia –previo desembolso de los quinientos euros que cuesta el menú– se colma de paz por haber realizado una buena obra pensando solo en los demás.

Si es cierto que será un festival de química culinaria, maridaje perfecto de soplete, humo, y vanidad, no lo será menos que los comensales podrán desarrollar su química solidaria y borrar cualquier sombra de duda, si es que la tuvieran, de la idoneidad de tal cena, en la certeza de que no se debe confiar en lo público, porque solo el pueblo salva al pueblo.

A los más necesitados, incluso, se les podría enviar algún táper. 

 

martes, 26 de noviembre de 2024

PALABRAS CON IDEOLOGÍA (27 de noviembre de 2024)

 


El Diario Montañés, 27 de noviembre de 2024 
(Aguafuerte de Goya: Farándula de charlatanes)

Tengo un reto en este rincón que consiste en componerlo con el mismo número de palabras: trescientas. Y las utilizo como un humilde artesano de la lengua, intentando que se unan entre sí de manera natural, con la pretensión de que alcancen su sentido más preciso. Lo hago así porque las palabras tienen matices polisémicos que debemos cuidar. El problema surge cuando se utilizan atribuyéndolas un significado que no poseen en origen, hábito común entre los «parlapuñaos» que todos conocemos, que hablan sin parar para confundir. Leía recientemente un artículo en el que un defensor de lo privado aseguraba que «externalizar no es privatizar lo público, sino publificar lo privado. En una privatización, los poderes públicos ponen en manos de la empresa privada la gestión de una actividad y se desentienden de ella». Ahí queda eso.

En ese diccionario del absurdo enmascarado, muy próximo al verbo externalizar se encuentra otro verbo, extraer, que manipulan los «cagalindes» porque no tienen el valor de llamar a las cosas por su nombre, y hablan de «extraer lobos» en un ejercicio cínico de polisemia adulterada, en vez de decir a las claras que lo que pretenden es matarlos.

Cuando no quise caer en la trampa de la tergiversación interesada, una revista económica regional no volvió a demandar mis servicios correctores. Sin duda, no les gustó que cambiara lo de «crecimiento negativo» por «decrecimiento», y otras expresiones similares en las que un lenguaje meloso trataba de edulcorar situaciones menos dulces. No sospechaba entonces que sobre gran parte de la doctrina económica influyen las ideas del capital, de manera similar a como influyen en los automatismos de la prescripción médica las de la industria farmacéutica.

Alcanzaré mis trescientas palabras con tres poco usuales que me vienen al pelo para definir a esas personas: engañabobos, camelistas, troleros.

martes, 19 de noviembre de 2024

ÚNICOS EN ALGO (20 de noviembre de 2024)

 

El Diario Montañés, 20 de noviembre de 2024

Los políticos suelen marcarse el objetivo de situar a sus representados en los primeros puestos de las clasificaciones positivas, al menos mientras no están en el poder. Tras mostrarnos la patita blanca por debajo de la puerta de las promesas, las cosas pueden cambiar porque se enfrentan a la realidad o porque la harina desaparece y nos permite apreciar el verdadero color de su pezuña ideológica. Según las palabras de los que estaban antes, el hospital de Valdecilla iba a ser el primero a escala nacional en instalar la protonterapia, pero con los de ahora dicen que los retrasos pueden llevarnos a ser de los últimos.

El funcionamiento de nuestra sanidad es preocupante. Casi al tiempo que se nos vendía un importantísimo incremento presupuestario, para demostrar la apuesta del gobierno regional por lo público, se anunciaba una huelga de ambulancias, que son de gestión «externalizada». Si esto fuera poco, la gerente de Valdecilla echó más leña al fuego declarando que las listas de espera no están bien confeccionadas porque existe una agenda «oculta» para «mantenerlas» hinchadas, y señaló como responsables a partidos políticos, sindicatos, colectivos médicos… Ni los pacientes quedaron al margen, porque dijo que a las personas en lista de espera nadie les ha preguntado «si quieren estar» o si «tenían una indicación de verdad quirúrgica para estar». Como si nos apuntaran sin más criterio que el del interés personal. Consciente de su impostura, dimitió.

En esto de la sanidad deberíamos ponernos de acuerdo siquiera en lo básico, porque destacamos en lo negativo: ocupamos los primeros puestos en cuanto a dimisiones –de segunda línea, claro– y somos únicos en cuanto a no tener helipuerto hospitalario, pese a las reiteradas promesas. Se sigue peleando como si se obviase que la rapidez (ambulancias, listas de espera reducidas, helipuertos…) también salva vidas.

martes, 12 de noviembre de 2024

INCOMUNICACIÓN (13 de noviembre de 2024)


El Diario Montañés, 13 de noviembre de 2024. Foto DM
 

Leyendo las recientes declaraciones de José Antonio González Linares rememoré la historia de aquel personaje de García Márquez que no tenía quien le escribiera. Todos los viernes, durante quince años, el coronel jubilado se había dirigido a esperar las lanchas del correo con la esperanza de que llegara la carta que documentase su pensión de veterano de la guerra civil. Pero la carta nunca llegó. La evoqué, porque tampoco le llegaron al exalcalde de San Felices de Buelna siquiera dos letras de Revilla para responder a la misiva que le había enviado el antiguo edil, darle alguna explicación y agradecerle los veintiséis años de servicio al pueblo y al partido. Por eso González Linares está dolido. Y se ha dado de baja del partido.

Supongo que ser político de largo recorrido lleva consigo avanzar pisando los cadáveres que vas dejando en el camino –en ocasiones causados por ti mismo–, algo que debería saber de primera mano quien se introduce en ese negociado.

Por otra parte, dejar de contestar a un antiguo compañero parece comprensible cuando, además de tener ochenta y un años, tu cabeza está repleta de actividades: que si recibir visitas en el despacho de gentes que vienen de lejos para hacerse una fotografía contigo, que si escribir libros y promocionarlos (que esa es otra), que si preparar los encuentros con Pablo Motos para dar bien en televisión, que si acudir a ‘Mask Singer’ para cantar y bailar dentro de un disfraz de Brócoli con el ahogo estresante que eso supone, que si asistir a los plenos… Vamos, un sinvivir.

¿Volverán a cruzarse, fuera ya de la política, los caminos González Linares y Revilla para poder fundirse en un emotivo abrazo? ¿O cerrarán definitivamente su aventura con la misma «mierda» con que finalizó García Márquez su novela?

Veremos.

martes, 5 de noviembre de 2024

EL FANGO POLÍTICO (6 de noviembre de 2024)

 

El Diario Montañés, 6 de noviembre de 2024

La reseca historia de nuestra España «abrasa con acercarse solo a mirarla», aunque se trate de inundaciones. Porque en nuestro vestuario ocupan demasiado espacio las camisas azules o rojas –que no las blancas–, siempre dispuestas a cubrirnos de un odio que parecía haberse anulado durante la transición. Los viejos nos decían a los más jóvenes que en nuestro país hubo una guerra y que había dos Españas que guardaban «el rencor de viejas deudas». Aun sabiéndolo, apostamos por una «libertad sin ira». La recuperamos, pero algunos, ahora, ajenos a nuestros afanes de entonces, pretenden recobrar la ira y el odio. Y los canalizan en las informaciones de parte de unos medios de comunicación vendidos a intereses ajenos a la verdad, y en la inmediatez traicionera de las redes, donde todo cabe sin filtros.

Hay una verdad de la que apenas se tiene noticia: tras ganar las elecciones, el gobierno valenciano de Mazón dejó la gestión de las Emergencias a Vox –puso al zorro negacionista al cuidado del gallinero de los desastres climáticos–, y tomó la medida extrema de desmantelar lo que consideró el «chiringuito» de la Unidad Valenciana de Emergencias. Lo vendieron como un éxito, aunque ahora se demuestre el error.

Milián Mestre, uno de los fundadores del PP, acaba de decir que «por cuestiones partidistas no se pueden hacer barbaridades como las que ha hecho el señor Mazón en Valencia, eliminando una unidad de protección colectiva en casos de emergencia. Es una barbaridad. Y lo digo yo, que fundé el partido del señor Mazón. Es execrable».

Por eso, cuando analicemos una visita que pudo ser más oportunista que oportuna, conviene tener en cuenta que quienes pretenden encauzar el descontento y el comprensible enfado de los perjudicados son parte importante del problema. Aunque ahora quieran embarrar a otros anulando la memoria.

martes, 29 de octubre de 2024

HABILIDAD PARA CONVENCER (30 de octubre de 2024)

 

El Diario Montañés, 30 de octubre de 2024

Quienes debían dictar sentencia frente a los diferentes criterios que mantenían Pablo Zuloaga y Susana Herrán, con respecto a los resultados de las votaciones de su partido, lo han hecho tarde y, según algunos, mal. Los seguidores de cada uno reclamaban justicia desde su particular perspectiva, pero tanto en Madrid como en Cantabria pretendían dejar la casa sin barrer. Parecían repetir el dicho bíblico: «Aparta de mí este cáliz de amargura. No se haga mi voluntad, sino la tuya». La Comisión Regional de Ética se vio forzada a intervenir y falló a favor de Zuloaga, aunque quedó la sensación de que la derrota fortalecía a los derrotados, algo que acaba de proclamar el Comité Federal de Ética al convertirlos en ganadores.

Al que sí va a cargarse un análisis retrospectivo, esta vez con el beneplácito de todos, es a Íñigo Errejón. Ahora será examinado de sus rejonazos pretéritos, porque olvidó el abecé de la habilidad seductora que, según los manuales de uso, se debe emplear con «destreza para controlar y doblegar la voluntad de los demás sin recurrir a la violencia física ni a la presión psicológica». Una cuestión de tacto. Pero, dale a Manolillo un carguillo y comprobarás cómo se las gasta en cuanto toca algún resorte de poder, si no tiene la cabeza amueblada con una ética sólida. En su caso parece que no existía otro tacto que el manual, el del manoseo y el abuso, muy alejados de la prédica de su partido, que reprobaba la fuerza de cualquier clase y no permitía dar más pasos que los refrendados por el «solo sí es sí».

Robert Green sostiene que «todas las áreas de la vida social exigen la habilidad para convencer a la gente sin ofenderla ni presionarla». Unamuno lo había certificado: «Vencer no es convencer». Errejón lo sabía. Desde otro enfoque, también deberían tomar buena nota Susana y Pablo.

 


martes, 22 de octubre de 2024

OTRA VEZ LA SANIDAD (23 de octubre de 2024)

 

El Diario Montañés, 23 de octubre de 2024

Me temo que, aunque desde la tozudez partidista algunos no quieran reconocerlo, la salud de nuestra sanidad pública es precaria. Y con esa ofuscación acérrima mal se pueden resolver sus serios problemas. Cuando se conoció la noticia de que en Cantabria habían empeorado las listas de espera hasta alcanzar las peores cifras nacionales, un diputado regional del PP manifestó que la situación de partida de la sanidad cántabra era «mala tras el Gobierno PRC-PSOE y no mejoraría en meses», pero el plan de reducción de las listas de espera del PP «ya estaba dando sus frutos» (increíble, pero verdad). También el consejero culpó al Estado, el pasado lunes, de los problemas de nuestra sanidad regional, al tiempo que negaba el caos que denunciaban la oposición y los profesionales.

Está claro que si siguen echándose las culpas unos a otros tendremos la batalla perdida, de ahí que los partidarios de la privatización de la salud se estén frotando las manos y machacándonos con anuncios de medicina y seguros privados, al ver nuestro miedo de quedar desatendidos o mal atendidos (siguen el ejemplo de las empresas de vigilancia, que han encontrado en el mantra de los okupas un maná de pánico para su expansión). El miedo es libre.

Por mi parte, siempre me he preguntado cuál será la respuesta de esos hospitales privados cuando tengan que enfrentarse a una pandemia, o cuando sus asociados sean tantos que no den abasto para atenderlos, y cuál la reacción de las empresas de seguridad si, por ejemplo, suenan mil alarmas en el mismo instante.

No soy político (el apellido Herrán que copa los titulares no es el mío) ni tengo la solución, pero sí la certeza de que estamos obligados a cuidar de lo público. Porque, le pese a quien le pese, es de todos.

martes, 15 de octubre de 2024

EL PODER MEDIÁTICO (16 de octubre de 2024)

 

El Diario Montañés, 16 de octubre de 2024

Como lo que ahora predomina es el espectáculo, quedé enganchado a la televisión durante la hora y media que tardaron en dar el resultado en el documental sobre Cristóbal Colón. Y como soy hijo de esa estirpe de gentes que crecieron alabando lo nuestro (lector de libros como aquel que se titulaba ‘Cantabria, cuna de la Humanidad’), nunca perdí la esperanza de que el guion tuviese un giro final para demostrar que el navegante tenía origen cántabro. Al fin, si habíamos sido cuna del mundo terrenal –incluso «del Paraíso bíblico», localizado por el entorno de Peña Sagra–, era probable que Colón hubiese visto la luz primera en nuestro terruño. Es más, imaginé que entre las sillas que había colocadas para eliminar a los eruditos que mantenían teorías fallidas sobre su procedencia, faltaba una, reservada como sorpresa final, que colocarían con nuestra bandera regional, mientras irrumpía Revilla en el plató entre aplausos, sonaba de fondo ‘Viento del norte’ y se anunciaba que Colón era cántabro. Pero no: como demostración del enorme poder televisivo, cinco millones de espectadores se enteraron de que era judío.

Aprovechando esa capacidad mediática, nuestro consejero de sanidad intenta camuflar los problemas regionales, en general, y del hospital de Laredo, en particular, con despliegues informativos que hacen parecer que su negociado tiene actividad frenética: lo mismo adaptan jardines interiores para uso público, que logran el «hecho histórico» de que se incorporen de forma «masiva» catorce nuevos médicos. Sin embargo, muchos profesionales de ese hospital han emitido un escrito, también para los medios, manifestando su malestar sobre la situación real que soportan y el «vapuleo mediático» al que los está sometiendo con sus declaraciones, alejadas de la realidad. Quieren que se deje de florituras y aborde lo importante.

Su silla, no obstante, no parece ser de las nominadas.

martes, 8 de octubre de 2024

SOÑÉ QUE SOÑABA (9 de octubre de 2024)

 

El Diario Montañés, 9 de octubre de 2024

La semana pasada nos ha sorprendido la noticia de que cuadrillas de chavales cántabros se habían lanzado a la caza de varios palets de libros, tras volcar un camión en la rotonda de Solares y haber perdido parte de su mercancía. Al momento, sin saberse cómo, se había corrido la voz entre los jóvenes, y un buen número de ellos, ávidos de lectura, se acercaron hasta la localidad trasmerana para enriquecer el fondo de sus bibliotecas con todo lo que se pudiera aprovechar de tan valiosa carga. «No importa que algunas cubiertas estén estropeadas, o el hecho de tener ya ciertos títulos, porque hemos creado un grupo de wasap para intercambiar entre nosotros los deteriorados y los repetidos», manifestó uno de ellos, que prefirió mantener el anonimato, mientras mostraba un ejemplar de las ‘Poesías Completas’ de José Hierro, que dijo ya poseer. Cuando escuchó tal título, una chica de las que escudriñaba en un montón cercano se acercó con un volumen magníficamente ilustrado de ‘Alicia en el país de las maravillas’. «Ya disfruto de esta obra de Carroll en una edición ‘princeps’ de mi abuelo, y la he leído en numerosas ocasiones. Si no la tienes, te la puedo trocar por ese volumen de Pepe».

Quien escribía todo esto en la prensa, tras trasmitir algunos ejemplos más de solidaridad cultural entre los buscadores, a los que no dudó en denominar bibliómanos, hacía suyas las palabras de Marguerite Duras: «Robar un libro no es robar», y menos en estas circunstancias, añadía. De las estanterías de las librerías «distrajeron» ejemplares Arthur Rimbaud, Jean Genet, Francisco Umbral o Roberto Bolaños, por poner solo algunos ejemplos. Pero lo de estos chicos es una muestra palmaria de que la educación está alcanzando cotas insospechadas en nuestro país.

Tras cerrar el periódico, seguí soñando que soñaba.

martes, 1 de octubre de 2024

SE NOS VE EL PLUMERO (2 de octubre de 2024)






 El Diario Montañés, 2 de octubre de 2024

Hay informaciones que, como los currículos escolares, son cíclicas y recurrentes, quizá porque en el fondo se nos pretende tratar como a niños. Algunas –sirvan como ejemplo los problemas de la sanidad y los plumeros–, además de reiteradas, en ocasiones han confluido. El 12 de febrero de 2022 el Servicio Cántabro de Salud decía que Valdecilla lideraba «el primer estudio en el mundo que demuestra que el plumero de La Pampa provoca reacciones alérgicas», por lo que se recomendaba terminar con su expansión (en 2019 se anunciaba una nueva herramienta para acabar con los plumeros de La Pampa: ‘Alerta plumeros’, se llamaba). Ahora, lo de la alergia se ha presentado de nuevo –como si tal investigación fuese actual–, y también se ha insistido en la necesidad de eliminar los plumeros que, para más inri, según parece llegaron a España por el puerto de Santander, mediado el siglo XX.

Noticia repetida viene siendo también la del peligro de las jubilaciones en cadena de los médicos de familia (atención primaria lo llaman, diluyendo su sentido más cercano), tantas veces previsto y anunciado, mas nunca resuelto. Lo que demuestra que hay cuestiones que siguen cronificadas, con independencia de quien gobierne, porque el día a día parece arrastrarnos con su rueda y consigue que las noticias desaparezcan y resurjan, acaso porque nunca hemos abordado las soluciones con rigor. («Ni muerta ceso al consejero de Salud», dijo nuestra presidenta).

Pero hete aquí que, metáfora de la inoperancia, los plumeros han invadido cual okupas el tejado de nuestro Parlamento Regional. Si pasean por la zona, levanten la mirada. Allí están, triunfantes, como si quisieran decirnos que mal se puede arreglar la casa de los demás cuando ni siquiera somos capaces de limpiar la nuestra.

Vamos, que se nos ve el plumero de la dejadez.

martes, 24 de septiembre de 2024

A RAS DEL SUELO (25 de septiembre de 2024)

 

El Diario Montañés, 25 de septiembre de 2024 (fotografía V. Cortabitarte DM)

En ninguno de los artículos de este rincón de incertidumbres he conseguido convertir en profético el tono de mis reflexiones. Cada semana analizo las noticias y comento aquellas que considero más chocantes, evitando en lo posible el menoscabo personal, aunque resaltando las incoherencias. Suelo escribir sobre túneles inacabados, retrasos de trenes, proyectos de aparcamientos sin sentido, presión turística, Revilla como incrementador de audiencias televisivas… pero todas estas pequeñas miserias locales me ocultan el gran problema que, según parece, nos amenaza.

He llegado a esta conclusión leyendo los escritos en este periódico de mi amigo Enrique Álvarez, cuyas ideas respeto, aunque estén en las antípodas de las mías. Confirmo impotente que, comparada con la de él, mi mirada permanece demasiado a ras del suelo, incapaz de alcanzar su tono profético –ese que el presidente Sánchez considera de «profetas de la catástrofe», parafraseando a Juan XXIII, que habló de los «profetas de las desgracias»–. Me explico: Álvarez manifestaba en un artículo reciente que al «pueblo español se le está humillando tan a conciencia y se está pisoteando su sentimiento patrio desde hace tanto tiempo que cuando empiece a faltar el pan la gran ira será inevitable […] será un tiempo de ira e irracionalidad». Madre mía, si en verdad llegan esos tiempos oscuros que nos vaticina, necesitaríamos hasta la protección de la Virgen de Garabandal para poder enfrentarlos. El problema es que el Vaticano duda de la autenticidad de sus apariciones, algo que seguro va a irritar al propio Álvarez, pues siempre mantuvo la esperanza de que en el asunto de Garabandal hubiera «un 'nihil obstat' a medio plazo».

Con Sánchez desmantelando España y con el papa Francisco dándole la espalda a las apariciones milagrosas, ese tiempo presagiado de ira e irracionalidad puede que esté a la vuelta de la esquina.

martes, 17 de septiembre de 2024

ACELERACIÓN IMPROVISADA (18 de septiembre de 2024)

 

El Diario Montañés, 18 de septiembre de 2024 (foto: DM)

Septiembre es mes de divorcios. Al parecer, en muchos casos la convivencia de las parejas en verano, lejos de ser idílica, se convierte en un roce que no se puede curar con tiritas y exige cortar por lo sano.

Nuestra presidenta regional también ha utilizado el parón parlamentario veraniego para pensar que debía remodelar parte de su gobierno, porque algunas consejerías parecían estar ya desgastadas. Y así lo hizo. Pero la ruptura no fue demasiado precisa y tuvo que añadir una sutura precipitada para recoser un arreglo que sorprendió a todos. Una de las personas que se llevó por delante, Juan Antonio González Fuentes, reflexionaba en este mismo periódico, el pasado diciembre, que próximo a cumplir sesenta años ya «había tenido la oportunidad de entrenarse en el asombro y la perplejidad». Y en verdad, para entender la forma de ejecutar esta decisión, le habrá venido bien tal entrenamiento.

Personalmente, con unos cuantos años más, ciertas posturas me siguen asombrando hasta la perplejidad. César Pascual, uno de los consejeros que se ha salvado de la quema, continúa empeñado en vendernos una situación casi idílica de nuestra sanidad, porque según él «este verano ha sido difícil, pero no un caos». Sin duda, estará en lista de espera para conseguir cita con un otorrino que trate la sordera que le impide escuchar el clamor popular.

Buruaga, por si vinieran peor dadas, le ha pedido «ayuda y acierto» a la Virgen de la Bien Aparecida para dar respuesta a las necesidades de los cántabros. Su intercesión, unida al anuncio de un cambio rápido desde la Unidad Aceleradora de Proyectos Estratégicos, traerá el progreso a nuestra región, que se convertirá en una pendiente de oportunidades que invite al patín inversor.

Si tal invento funciona, puede que nuestra sanidad nos cite, incluso, antes de estar enfermos.

martes, 10 de septiembre de 2024

DEPENDE, TODO DEPENDE (11 de septiembre de 2024)

 

El Diario Montañés, 11 de septiembre de 2024 (fotografía DM, Alberto Aja)

Dicen los manuales que memoria es la capacidad que tiene el cerebro para almacenar, retener y recuperar información. Pero, aun tratándose de un cerebro sano, suele ser caprichosa y, para algunos, conscientemente selectiva. La actitud de ciertas personas resulta firme a la hora de retener (conservar, característica propia de conservadores) los nombres de personajes franquistas, manteniéndolos presentes en los callejeros (con los nuestros no se juega), pero se muestra inmoralmente quebradiza cuando se trata de recuperar la dignidad de los asesinados en las cunetas, porque pueden traer el problema añadido de «desenterrar odios y rencores entre españoles», por más que se asegure que la recuperación no busca revancha, sino justicia para todos. Es una memoria que recuerda con obstinación a unos, pero sigue cubriendo a otros con paladas de olvido.

La verdad es que con los acontecimientos que nos anticipan, se presenta un curso político caliente. El gobierno regional ya ha dado los primeros pasos para derogar la Ley de Memoria Histórica y Democrática de Cantabria, y, casi al mismo tiempo (dios me libre de unir una cosa con la otra) hay previsto un concierto, que algunos definen como nazi-fascista, en una localización secreta de la capital cántabra (la alcaldesa se declara incapaz de prohibirlo, porque hay veces en las que puede intervenir, y otras que no, aunque en julio de 2016 su homóloga de Ejea de los Caballeros lo prohibió por decreto).

No me digan que no somos una pizca incoherentes. Llevamos años incumpliendo la legislación que obliga a eliminar algunos nombres de las calles, estamos dispuestos a derogar la ley de Memoria para hacerla a nuestra medida, pero no encontramos solución alguna para suspender un concierto de rock de dudosos principios democráticos. 

Parece evidente que cuando se quiere, se puede… dependiendo, claro está, de lo que se quiera.

miércoles, 4 de septiembre de 2024

EL CANDOR DE LOS INGENUOS (4 de septiembre de 2024)


 El Diario Montañés, 4 de septiembre de 2024

No hace mucho tiempo, la religión, que basa su doctrina en creencias, proporcionaba soluciones a las incertidumbres humanas. Tras el declive paulatino de la fe, surgió la pseudociencia, que utiliza el engaño presentando como evidencias científicas cuestiones que solo pueden defenderse en el campo de las creencias.

Leí con pasión adolescente las obras de Erich von Däniken, escritor que mantiene la teoría de que los extraterrestres han transmitido saberes a las civilizaciones primitivas, despreciando la capacidad humana para haberlos adquirido por sí mismas. Pocos han acrecentado sus bolsillos tanto como él, publicando libros ajenos a la literatura científica. Es lógico. Nadie suele alcanzar fama y riqueza con investigaciones rigurosas, que ocupan muchos años y solo ven la luz en revistas técnicas.

Como el ser humano suele autogenerarse la necesidad de trascendencia –es difícil admitir que tras la muerte no haya nada–, un prestigioso ex cirujano digestivo, haciéndonos creer que del estómago al «alma» solo hay un paso que salva con la utilización adulterada de la física cuántica –física «cuñántica» escribí en un primer bosquejo de este artículo–, defiende, en libros y conferencias, que gracias a un estado de supraconciencia «nuestra existencia va más allá de la muerte física».

La ventaja de este octogenario ex cirujano es que los medios de comunicación se han hecho eco unánime de sus teorías, supongo que más por la importancia de la editorial que publica su libro, que por el rigor de las hipótesis. Entre las ventas del libro y sus anunciadas conferencias de pago –«desde» 26 euros se pueden adquirir entradas para próximos encuentros en un teatro de Bilbao– acrecentará sus bolsillos tanto como Däniken.

En absoluto me sorprende que llene la sala. A la misma hora, las siete de la tarde, también se atiborra Mercadona con el candor de los ingenuos.

martes, 27 de agosto de 2024

¿POR QUÉ NO YO? (28 de agosto de 2024)

 

El Diario Montañés, 28 de agosto de 2024

Los ricos también lloran cuando pierden a sus seres queridos, aunque los duelos con pan son menos, porque el pan de las herencias aumenta los bolsillos y aligera el dolor. Recogía la prensa esta semana algo que presentíamos: las ganancias patrimoniales son la primera y casi única fuente de ingresos de los millonarios. Como consecuencia lógica, no sienten necesidad de crear empresas, porque su despreocupación económica es total. El maná llovido de sus ascendientes es tan inmenso que les resulta ajeno el castigo bíblico de ganar el pan con el sudor de la frente, o que otros lo ganen por ellos. Desconocen cualquier sudor que no provenga de una sauna. Tampoco temen la amenaza del camello y el ojo de la aguja, algo tan lejano, sabedores de que nada podrán llevarse al otro lado porque todo deberán dejarlo aquí en herencia para cerrar el círculo perfecto.

Warren Buffett dijo que «una persona muy rica debería dejar a sus hijos lo suficiente para hacer cualquier cosa, pero no tanto como para no hacer nada». Mas lo de no hacer nada es una tentación muy humana. Últimamente algunos emulan a los ricos intentando vivir de las rentas con el alquiler de pisos de verano. Al parecer, las viviendas turísticas ilegales han reducido un 4% las pernoctaciones hoteleras en Cantabria durante el mes de julio, pese a que en ese periodo resultase casi imposible circular por la capital en coche o pasear por las aceras sin aglomeraciones.

A mí, no lo oculto, me gustaría ser rico. Llevo todo el día musitando esta canción de Javier Krahe: «Usted me comprenda / es tan mísera mi hacienda / y a mi alrededor / hay tanto derrochador / que estoy convencido / de que es un malentendido, / ¿por qué no yo, por qué no yo?».

martes, 20 de agosto de 2024

RETOZANDO BAJO LA DUCHA (21 de agosto de 2024)


 El Diario Montañés, 21 de agosto de 2024

Hay muchas razones por las que me gusta el verano. Una de las más importantes, porque suelen disminuir las noticias políticas en espera del inicio del curso parlamentario. Además, en ese tiempo los periódicos reservan espacio para la publicación de artículos ligeros y refrescantes.

Esta semana he leído con fruición uno que enumeraba las precauciones que debíamos tener en cuenta para realizar el sexo en la ducha y salir indemnes del empeño. El tema me atrajo con tan solo leer el titular, porque, si bien ya no soy un jovencito y los actos sexuales bajo el chorro no están entre mis preferidos, sigo manifestando una notable inmadurez adolescente. También pude comprobar que tanto la periodista, Solange Vázquez, como quienes opinaban sobre la mejor realización del acto bajo el agua eran todas mujeres (Lucía Jiménez, Cecilia Bizzoto, Alba Povedano y Mónica Chang), y a mí siempre me ha gustado conocer el punto de vista femenino en los asuntos sexuales. Me introduje, pues, en la lectura sin prejuicio alguno. Y debo decir que, pese a que referían generalidades, me resultó placentera. Solo puse un par de peros: ninguna de ellas unió en sus argumentos el fácil juego del polvo (Dios formó al hombre tomando polvo de la tierra), con el lodo que puede generar el agua y dificultar, por tanto, el acto (aunque sí hablaban de la conveniencia de utilizar lubricantes, porque el medio acuoso reseca los fluidos). Tampoco se refirieron a la dificultad de realizar las prácticas sexuales en casa ajena, algo que en Cantabria es habitual: nuestros jóvenes tienen el cuarto sueldo más bajo de España, y el precio de la vivienda se ha situado a la cabeza del país, ya que en nuestra región ha crecido cinco veces por encima de la media nacional.

Pero esto, claro, lo ignoraban.

 

martes, 13 de agosto de 2024

SON DE LOS NUESTROS (14 de agosto de 2024)

 

El Diario Montañés, 14 de agosto de 2024 (Composición fotográfica DM)

No nos engañemos, llevamos por bandera el orgullo de lo nuestro. Y eso, si no se exagera, no tiene por qué ser malo. Pertenecer al mismo barrio, al mismo pueblo, a la misma autonomía… marca mucho. Es, multiplicado, un espíritu de clan que va más allá de los lazos familiares, algo así como ser semillas nacidas o trasplantadas en una tierra común que proporciona idénticos nutrientes y permite desarrollar una identidad propia. Al menos eso parece desprenderse de los titulares periodísticos y de las manifestaciones políticas de estos días con respecto al gran papel de los deportistas cántabros en los Juegos Olímpicos de París. «El rendimiento ha sido excelente, once de los doce cántabros que viajaban a París se han llevado diploma olímpico, cuatro de ellos, medalla, y la única que no se llevó ese diploma realizó una competición más que digna», resume una noticia periodística. «Somos el 1,2% pero damos muchas alegrías a este país, son un orgullo para Cantabria», acentuó nuestra presidenta en el Día de Cantabria. Todo vale para el convento cuando se trata de recoger éxitos.

Resultados excelentes, sí, pero los árboles no deben ocultarnos el bosque. Es cierto que nuestra tierra es feraz en talentos, pero no lo es menos que gran parte de ellos tienen que emigrar para poder desarrollarse plenamente. Y no sucede solo en el ámbito deportivo, por falta de instalaciones, equipos punteros o fuga de preparadores (¡Ay, José Manuel Abascal!), algo que en sí ya resulta doloroso, sino con otra serie de profesionales que formamos aquí, con nuestros nutrientes, pero deben salir, no ya de Cantabria sino de España, para desarrollar ese talento que no pudimos o no supimos retener: 140.580 españoles menores de 35 años abandonaron nuestro país en 2022.

Pueden estar tranquilos: si triunfan, los consideraremos de los nuestros.  


martes, 6 de agosto de 2024

VEN, LIBRO VIEJO...

 

El Diario Montañés, 7 de agosto de 2024. © fotografía Manuel Álvarez

Comienzo agosto con el hábito de pasear entre libros viejos por la plaza de Alfonso XIII. Tengo la sensación, casi la certeza, de que las casetas me llaman cada año, veinticinco ya, para que descubra sus tesoros escondidos. Decía Borges que cuando leemos un libro antiguo es como si leyéramos todo el tiempo que ha transcurrido desde el día en que fue escrito y nuestro tiempo, y que, aunque solo fuera por eso, conviene seguir manteniendo su culto. No en vano los libros nos permiten conversar con el espíritu vivo de los autores muertos.

Un libro tiene muchas vidas, y las librerías de viejo, verdaderos sanatorios de la segunda oportunidad, que no desahucian tesoros bibliográficos ni humildes ediciones, han evitado la extinción de muchos, porque hace tiempo que a nadie le agrada recibir la envenenada herencia de una biblioteca familiar. Quizá por eso mismo sorprende que el instrumento más asombroso de los creados por el hombre –recurro de nuevo a Borges– continúe siendo objeto de deseo para algunas personas.

Manifestaba don Marcelino Menéndez Pelayo que vivir entre libros era su mayor alegría y que en adquirirlos había empleado sus «cortísimos recursos» desde que tenía uso de razón. Llegó a reunir en su biblioteca una cantidad ingente, que a su muerte legó a la ciudad de Santander «de la que he recibido […] tantas muestras de estimación y cariño». Fue una herencia extraordinaria, no envenenada, pero la rehabilitación de los libros y del edificio se nos está atragantando. La propia web de la Biblioteca, desfasada, apunta que la restauración «dará comienzo a finales de 2018 o principios de 2019, y que, tras diez meses de obras, reabrirá sus puertas en los últimos meses del próximo año». Nos interesa saber cuál será ese próximo año, porque en 2024 todavía seguimos ignorándolo.


martes, 30 de julio de 2024

LAS DESCARTADAS (31 de julio de 2024)

 

El Diario Montañés, 31 de julio de 2024


Apenas han comenzado las olimpiadas y siento agujetas mentales. Diría incluso que físicas, pues es cansado permanecer en el sofá soportando el bochorno veraniego, aunque pueda cambiar de un deporte a otro con tan solo seleccionar una tecla del mando. Confieso que en ocasiones me he confundido, como Dinio con la noche, porque en el duermevela de la digestión, placentero pero peligroso cuando se exige atención, he llegado a mezclar tenis, fútbol, balonmano, baloncesto, gimnasia, judo, natación, vóley playa… en un ‘totum revolutum’ en el que, si bien pude perder la noción del deporte que estaba viendo, nunca dudé cuáles eran los colores patrios que debía defender. ¡Qué satisfacción cuando ganamos! ¡Qué desconsuelo si perdemos! Todo lo siento como propio, por más que haya listillos que digan que manifestar que hemos ganado cuando vemos un deporte es como decir que hemos follado cuando vemos pornografía. Deberían saber que el deporte siembra más sentimientos de empatía con la patria que muchos discursos políticos.

Los que se están embrollando frecuentemente son los comentaristas deportivos. Tantas horas hablando los lleva a morir por la boca, como el pez, porque quien mucho habla mucho yerra. El catalán Amat Carceller confundió, durante la retransmisión televisiva de un partido de hockey hierba, a la princesa Leonor y a la infanta Sofía con las jugadoras descartadas por el seleccionador. Otros tienen problemas gramaticales y emplean el «contra más» con una reiteración que hiere. Y luego los hay que se vienen arriba con el manejo de términos en inglés hasta el punto de rozar el ridículo y manifestar que Rafa Nadal «tuvo clara su participación en dobles, pero no así en ‘singles’».

Vuelvo a la competición: dicen que nuestro país puede ganar más medallas que en cualquier olimpiada anterior. Seguirá contando con mi total apoyo desde el sillón.

martes, 23 de julio de 2024

NO NOS CUENTEN MILONGAS (24 de julio de 2024)


 El Diario Montañés, 24 de julio de 2024

Cuando paseas por la capital de Cantabria te enfrentas a la visión de un turismo que impresiona. Al menos a quienes nos acercamos desde el pueblo, que quedamos boquiabiertos ante tanto ajetreo por las calles, los espectáculos en cada esquina y las multitudes moviéndose de un lugar a otro, gran parte con un helado u otras consumiciones en la mano. Porque la semana grande ha logrado, además de ofrecernos bullicio por doquier, hacernos nómadas alimenticios en busca de un banco para enfrentarnos sentados a la pitanza, o de un basurero para depositar los restos de esa alimentación acelerada. Santander estaba este pasado domingo desbordada, como Castro Urdiales, Laredo, Santillana, Comillas, San Vicente de la Barquera… Nos hemos convertido en destino turístico de primer orden, aunque la hostelería no logre el lleno total por el daño que le están haciendo los pisos turísticos ilegales.

Si les digo la verdad, como soy bastante aprensivo llegué a sentir vértigo solo con pensar en la posibilidad de que un mínimo porcentaje de los paseantes necesitara acudir al hospital por una urgencia repentina. Se me pusieron los vellos de punta. «Eres muy negativo», dijo mi compañera, «la riqueza que genera este movimiento es vital para nuestra región». No lo dudé entonces, ni lo dudo ahora. Pero deberíamos ir pensando en implantar algún impuesto al turismo (nunca pensé que llegaría a proponerlo) que luego repercuta en nuestra Sanidad para reforzarla, o en los servicios de agua y basura, por poner algunos ejemplos de sobreexplotación estival. Eso tendría que plantearse ya nuestro gobierno regional. Porque sin médicos rurales, y con las urgencias colapsadas, no sirve habilitar jardines en los hospitales para disfrute público, ni cubrir con mínimas contrataciones los puestos que faltan. A no ser que, más que con soluciones reales, interese aparecer en la prensa contando milongas.

martes, 16 de julio de 2024

MORIR DE ÉXITO (17 de julio de 2024)


 El Diario Montañés, 17 de julio de 2024

Todas las calles parecen del sur de España. Abundan las terrazas, en un avance de lo privado que arrincona lo público. No hay lugar para los bancos de reposo. Quien quiera sentarse, tendrá que consumir. Hay ofertas de paellas, pizzas, hamburguesas, comida para llevar. «Se necesitan camareros», se lee en algunos carteles. «No hay servicio de terraza», anuncian casi todos los bares. Sin ese servicio, cuando se consigue asiento la mesa está repleta de los restos de consumiciones anteriores.

Estoy en una localidad de la costa cántabra cuyo nombre prefiero no desvelar (hay más así). Me han llamado para que acuda a un programa de radio que se emite desde la terraza de un bar. Mi mujer, mientras me entrevistan, pide una mini caña de cerveza. Recalco lo de mini. Cuando termina, llama al camarero. La conversación, aunque parezca surrealista, es real: «¿Cuánto le debo?», pregunta. «Dos sesenta». «¿Me puede dar el ticket?». «El ticket, ¿a qué se refiere?». «La nota, el resguardo de caja, el detalle de la consumición». El camarero se retira confuso. Ya en el interior pregunta al que debe ser el dueño, quien por los gestos también parece dudar. Tras un intercambio de palabras, el camarero regresa. «Perdone», dice, y al tiempo le entrega la nota junto con veinte céntimos: «Eran dos con cuarenta. Ha sido un error». Ave de paso, cañonazo.

La tarde trae una suave brisa marítima que «invita a la rebeca». Tengo la sensación de que, si seguimos así, podemos morir de éxito. Este clima tan suave, estos turistas tan numerosos, estos precios tan altos, algunos hosteleros tan poco profesionales… Con la caja de los tres meses de verano vivirán todo el año. Y esperarán el próximo con los dedos cruzados para que nuestra tierra infinita siga atrayendo al turismo. Pese a todo.

martes, 9 de julio de 2024

CULTURA CONTRA LA INTOLERANCIA (10 de julio de 2024)


 El Diario Montañés, 10 de julio de 2024

Aún hay esperanza mientras los libros sigan compitiendo con los días de playa, los de lluvia o las prórrogas de fútbol. Felisa está siendo ejemplo de ello. Algo tiene esta feria del libro de Santander cuando es capaz de superar todas esas adversidades. Quizá sea el atractivo mágico de la palabra crítica: escrita, hablada, recitada o cantada. En la Porticada hay libros, por supuesto, y espectáculos, opinión plural, convivencia, ambiente de libertad cultural. Y hay libreros y editores conviviendo en un lugar abierto, pero seguro, antes de volver a la inseguridad de un negocio que lleva demasiado tiempo caminando sobre el alambre del abandono lector por parte de las nuevas generaciones… y de otras muchas amenazas. En Felisa hay también público, mucho público, que pasea, comenta, hojea y compra –eso es muy importante–, dentro de un escenario festivo, como demostración palpable de que en la buena cultura no cabe el aburrimiento. La cultura ofrece, además, garantías de buen criterio en estos tiempos donde tanto escasean el sentido común y la opinión reposada («no te preocupes por los exabruptos insultantes que abundan en las redes; eso no es opinión: algo que nace del anonimato cobarde, no puede serlo», me tranquilizaba recientemente mi hijo).

Por suerte, parece que la feria ha llegado para quedarse y que se consolida año tras año. La palabra y la música han ocupado el lugar que antes ocupara el Festival Internacional de Santander con música y teatro. Eso hace de este espacio porticado una especie de hospital de reposo para los profesionales del libro, del que seguro saldrán (saldremos) con las fuerzas restablecidas para continuar afrontando las dificultades diarias de unos oficios nobles que se resisten a desaparecer. De momento se ha convertido en recinto que protege la paz y la palabra de la peligrosa intolerancia.

martes, 2 de julio de 2024

LIBREROS Y EDITORES (3 de julio de 2024)

 

El Diario Montañés, 3 de julio de 2024

Llevar muchos años en el negocio del libro –veinte como comercial y otros veinte como editor– me permite adquirir una perspectiva amplia para comprender algunos problemas del sector. Durante ese periodo, la concepción del mundo, en general, y de los negocios, en particular, ha cambiado tanto que es difícil de asimilar.

En la reconversión industrial de los ochenta, algunos desahuciados por sus empresas abrían librerías aprovechando la indemnización del despido. Imaginaban en ellas un negocio próspero, pero la crisis estaba ahí, aunque no quisiéramos verla, y fue llevándose por delante escaparates que ofrecían productos poco atractivos para un público que comenzaba a dar la espalda al libro.

Se extinguieron muchas en Cantabria. Les sucedía lo mismo que le había ocurrido al pequeño comercio, engullido por las grandes superficies. En esa caverna moderna (según Saramago), la sociedad no sentía ninguna necesidad de cercanía, ni en la calle ni en el trato comercial. Y la red de Internet –monstruo comercial por excelencia– crecía fagocitando los cierres que ella misma propiciaba.

En lo que respecta al libro, los tentáculos de ese monstruo son tan poderosos que, a modo de ejemplo, Amazon vende libros de Valnera sin que se los faciliten sus distribuidores ni la propia editorial. Y su dominio es tan grande que en 2021 causó la falta internacional de cartón, ocasionando que algunos editores no pudiesen publicar libros en tapa dura.

Apoyo, de principio a fin, las palabras que Luis Lisaso, presidente de Librerías Asociadas de Cantabria, expresó en este periódico el pasado domingo. Con un añadido importante: en esta batalla tenemos la necesidad de unirnos entre pequeños. Nuestros libros deben estar bien representados en las librerías de cercanía que él defiende, porque, si bien las editoriales modestas no somos apenas nada sin ellas, no es menos cierto que ellas, sin nosotros, pierden buena parte de su sentido de proximidad.

Ese espíritu de colaboración tenemos que mostrarlo ya en la próxima feria del libro de Santander. Su celebración no debería traer enfrentamientos ni gravámenes especiales. Máxime cuando está financiada con dinero público. 

martes, 25 de junio de 2024

LAS MONJAS Y LA ABADESA (26 de junio de 2024)

 

El Diario Montañés, 25 de junio de 2024

Hay en el ruido de las monjas de Belorado matices que vinculan su peripecia con algunas similares de nuestra clase política. Quizá la coincidencia más palpable sea que las hermanas burgalesas discrepan del Concilio Vaticano II, que consideran «secta del conciliábulo», igual que las derechas patrias lo hacen con el gobierno «Frankenstein» de Sánchez, que califican de ilegítimo. Existe otra no menos importante: las clarisas tienen como asesor espiritual a un coctelero de Linares, que alcanzó fama en Bilbao tras haber ganado con su mezcla ‘Lucky Peach’ el tercer Campeonato de Gin-Tonic de Bizkaia, y la superiora madrileña de la derecha tiene un asesor intelectual, también perito en licores, que mezcla a la perfección noticias falsas en la coctelera del odio, para que las utilice su tutelada en los discursos políticos.

Sin embargo, a diferencia de la abadesa capitalina, las clarisas beliferanas respetan a un obispo, Pablo de Rojas Sánchez-Franco, cuya ‘Pía Unión Sancti Pauli Apostoli’ han seguido ciegamente hasta alcanzar el precipicio moral de la excomunión. Ella, la abadesa, no respeta a nadie, porque no admite ninguna jerarquía superior, aunque esté dispuesta a condecorar a cabecillas de otros negociados, tan ultraliberales como el suyo, pero lejanos, por si las moscas.

Dicen quienes han estudiado el caso de las religiosas que detrás del cisma puede haber importantes razones económicas. Acaso las mismas que originan tantas discrepancias políticas. Sea como fuere, lo cierto es que la desobediencia de las religiosas ha terminado en un anatema cuyo efecto secundario, si no lo remedia un bufete santanderino de abogados, puede dejarnos a nosotros sin trufas, bombones ni chocolates. Una pena.

El dirigente nacional de la derecha, por el contrario, ha sido incapaz de reprender siquiera a la superiora autonómica. No quiere conflictos que, como le sucedió a Casado, le dejen viudo de mando.