miércoles, 15 de febrero de 2017

ÉXODO (15 de febrero de 2017)


El Diario Montañés, 15 de febrero de 2017

Está el caudillo del mundo preocupado por la inmigración y pretende levantar un muro para que nadie entre sin su permiso en el que era el país de las oportunidades. Si algún día concluye la obra y los resultados son positivos, deberíamos pedirle los planos para levantar otro en Cantabria, en nuestro caso para impedir el éxodo de los más jóvenes y para frenar la entrada de las abejas asiáticas. De éstas no se sabe con certeza cuántas han llegado –contar abejas es tarea complicada, porque además de pequeñas son sumamente inquietas–, pero sí sabemos los cántabros que se han marchado: 22.700 de entre veinticinco y treinta y cinco años desde 2011. Una fuga en toda regla de nuestras esperanzas de renovación generacional.
Ante esa cifra sangrante, hay quien mantiene que Cantabria se está «japonizando» –que es otra forma de decir que está envejeciendo, pues sólo crece el número de pensionistas–, con lo que el peligro de la invasión de lo asiático no viene solamente de la parte de la apicultura y de los trabajos y los sueldos precarios, sino también de reproducir un modelo social que camina hacia su propia destrucción.
Y todo en un momento en el que los entendidos mantienen que es de recuperación económica, favorecida hasta hace poco por los vientos de popa del bajo precio del petróleo. No quiero imaginar cómo serán las cosas cuando llegue el frenazo económico que se vaticina para dentro de dos años, ahora que los precios del petróleo y de la energía en general comienzan a darnos de frente.
La salida de los más jóvenes, el aumento de los mayores y la caída de la natalidad son la tormenta perfecta que hace tambalearse a nuestra particular colmena social, pues los individuos no estamos tan bien distribuidos como lo están la reina, las obreras y los zánganos en sus respectivos panales.
Menos mal que el zinc puede ser el remedio futuro para todos nuestros trastornos, porque, según sabemos, es un mineral tan importante para la industria como, en su justa dosis, para la reproducción y la fertilidad. 

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