martes, 30 de diciembre de 2025

ABI Y GRACIELA (31 de diciembre de 2025)


 El Diario Montañés, 31 de diciembre de 2025

«En estas fechas siento mucho más su lejanía. Hablo con ellos. Pero, aunque el teléfono me los acerque en voz y en imagen, necesito sus abrazos: mis hijos, mis padres, mis hermanos, mi abuela… Perdida en el laberinto de la esperanza, me pregunto si mereció la pena trasplantar el alma en un viaje tan largo, persiguiendo un sueño que en ocasiones se convierte en pesadilla. Abro la ventana y oigo la algarabía de las calles en esta última noche del año –petardos, ruidos, voces festivas–, iluminada por estrellas ficticias. Siento el apoyo de mis compañeros de piso, unidos por las penas y el baño compartido. Antes de salir, repaso el interior de la mochila: bocadillo, botellín de agua, peine, cepillo de dientes, pañuelos de papel… Nada falta.

Llego al hospital. Pasaré la noche con una paciente nonagenaria que tengo a mi cuidado. Tiene la misma edad que mi abuela de allí. Viviremos juntas el cambio de año, sin uvas, pero estrechando el racimo de sus dedos que buscarán protección entre los míos. En momentos así, asistiendo a quien de verdad lo necesita, considero que quizá haya merecido la pena un viaje tan largo.

Sin venir a cuento, pienso en los políticos que dicen que sobramos, porque somos una amenaza, incluyéndonos a todos en su discurso de odio para pedir el vergonzoso voto de la insolidaridad».

«Leo sus artículos», me dice, y continúa, anteponiendo el educado usted de su país: «Usted que escribe, cuéntelo para que la gente recapacite. Ayúdenos, no queremos que nos vean como el peligro que no somos. No debemos pagar justos por pecadores».

¿Qué puedo añadir a sus palabras? Acaso subrayar que su llegada nos ha traído el alma que aquí comenzamos a perder. Y que la solidaridad no se construye levantando muros, sino tendiendo manos.

martes, 23 de diciembre de 2025

FELIZ NAVIDAD (24 de diciembre de 2025)

 

El Diario Montañés, 24 de diciembre de 2025

Un año más –y ya he perdido la cuenta– los premios de la lotería pasaron de largo. Es una situación repetida que, más allá de la anécdota, revela el error de confiar nuestro futuro solo al azar. Incluso si la suerte nos sonríe, el peligro no termina. Según la sociedad de formación financiera Alfio Bardolla Training Group, «más del 75% de los agraciados con los premios de lotería acaban arruinados por no saber gestionar tanto dinero conseguido en tan poco tiempo». Puede parecer consuelo de perdedor, pero los datos demuestran que, en la mayor parte de los casos, la lotería no actúa como ascensor social, sino como fluctuante montaña rusa.

Existe, sin embargo, un ascensor social más fiable y menos caprichoso: la universidad. Durante décadas, la universidad pública española ha sido un motor decisivo de movilidad social. Personas de origen humilde pudimos equipararnos en formación y oportunidades a quienes pertenecían a clases tradicionalmente privilegiadas, en un país donde el origen familiar parecía encauzarnos hacia un destino predicho. La expansión del sistema universitario en los años 80 abrió las puertas a una generación de hijos de obreros y agricultores que accedimos a profesiones cualificadas, contribuyendo a modernizar España y a cimentar una sociedad más equitativa.

Hoy, sin embargo, ese ascensor social, como tantos otros, está amenazado. Los servicios públicos esenciales que nos dimos en su día sufren las consecuencias de la falta de inversión, la precarización y la creciente inclinación política a favorecer lo privado. Y este debilitamiento no solo compromete la igualdad de oportunidades, también erosiona los pilares que permitieron construir una comunidad más justa.

Defender lo público supone reforzar nuestro futuro colectivo. Porque no parece sensato fiarlo todo a la fortuna o dejarlo en manos de representantes que anteponen el interés de su codicia.

Feliz Navidad, aunque sea público-privada.

martes, 16 de diciembre de 2025

GALLOS DE CRESTA ROJA (17 de diciembre de 2025)

 

El Diario Montañés, 17 de diciembre de 2025

Es época de gallos. Aunque los casos de acoso nunca han dejado de estar presentes, resulta especialmente doloroso que quienes enarbolan la bandera del feminismo estén siendo, en la práctica, máximos exponentes del machismo. Han caído en las mismas actitudes que denuncian, mostrando una incoherencia que erosiona la credibilidad de sus discursos. Chulos sin escrúpulos, disfrazaban su comportamiento bajo retóricas progresistas, cuando en realidad reproducían las extralimitaciones del poder, aprovechando que eran ellos mismos los que estaban montados en el «machito» ocupando un lugar privilegiado.

Parecía que habíamos superado los tiempos del extravagante Hormaechea, capaz de soltar en una noche de copas exabruptos tales como que «de las mujeres, lo mejor es cuando se abren de piernas», o que Isabel Tocino «no me sirve ni para hacerme una paja». También parecía superada otra etapa lamentable, la de León de la Riva, exalcalde de Valladolid, que llegó a decir que cada vez que veía «la cara y los morritos de Leire Pajín» pensaba en lo mismo, aunque prefería no contarlo, y que Carme Chacón era «la Señorita Pepis vestida de soldado». Supongo que sabía mantener la prudencia –¡ay las conversaciones de barra!– cuando ejercía su profesión de ginecólogo.

Por eso, el machismo abusador de la izquierda abanderada feminista resulta aún más repudiable: es el claro reflejo de que el hábito –bajo el disfraz de modernidad o camaradería– no hace al monje. Algo así, si se me permite, como si en un rebaño los fieles mastines supusieran para las ovejas un peligro mayor que el de los pérfidos lobos.

Desgraciadamente, los escándalos recientes no serán los últimos. Aunque la sociedad haya avanzado mucho en leyes, en conciencia y en debate público, los viejos vicios continúan larvados incluso en quienes ondean la bandera del feminismo.

Porque los gallos de ahora lucen cresta roja.


martes, 9 de diciembre de 2025

NÚMEROS SALUDABLES (10 de diciembre de 2025)

 

El Diario Montañés, 10 de diciembre de 2025

Vaya por delante que, aunque hombre de letras, me apasionan los números. Fue un asunto de letras el que me empujó el pasado lunes a buscar la ubicación de la cueva del Cúlebre por la costa barquereña. Dos personajes infantiles de una novela que está escribiendo para Valnera el vallisoletano Jesús Salviejo serán protagonistas de una escena fundamental en su interior y por el entorno de los ariscos acantilados que la limitan. Llegar hasta ella y volver al punto de partida, caminando entre aladiernos, encinas, laureles, brezos y aulagas, me supuso recorrer –aquí comienza la magia de los números–10.000 pasos, cifra milagrosa que, nacida del marketing, se ha instalado en nuestros relojes como medida de salud. El primer objetivo del día lo cumplí doblemente, pues además de descubrir la ubicación de la gruta pude alcanzar con solvencia la meta de los pasos.

El segundo, llegó pronto. Cuando pasé por el baño, obtuve la satisfacción numérica de que la pertinente micción, previa a la pitanza, durara aproximadamente los 21 segundos que recomiendan sesudos estudios de la Universidad Tecnológica de Georgia para mantener en forma la elasticidad de la vejiga y salvaguardar el resto del canal urinario. Si durante la comida y lo que quedaba del día lograba ingerir los dos litros y medio de agua recomendados, el puente de la Constitución iba a resultar prolijo en salubridad.

Sin embargo, otra cifra, que también tiene el número 21 como eje, me resulta difícil de alcanzar, pues si ya es complicado conseguir tal cantidad de eyaculaciones mensuales para prevenir el cáncer de próstata, lograrlo a mi edad resulta quimérico.

En todo caso, con este artículo pretendo seguir el consejo de algunos lectores fieles que me recomiendan rebajar el tono crítico, en al menos uno de cada cinco, para dar un respiro.

Hecho.

lunes, 1 de diciembre de 2025

UN MONOLITO CONTRA EL OLVIDO (3 de diciembre de 2025)

 

El Diario Montañés, 3 de diciembre de 2025

«Han sido muchos años persiguiendo pistas que se diluían por información imprecisa. Durante un tiempo creímos que sus restos estaban en Mieres, Asturias, hasta que por un azar descubrimos que la confusión pudo haberse producido porque Mirones tiene similitud fonética». Quien así me habla es Eduardo Lazcano. Nos conocemos desde hace treinta y tres años, y durante más de cincuenta ha estado rastreando las huellas inciertas de su abuelo, Cecilio Romaña, fusilado en 1937. «En 1976 comenzaron a aclararse algo las cosas, aunque la gente seguía teniendo recelo –“había que tener el morro atado”, decía José Antonio Abella–. Cuando sospeché la posible confusión entre ambas localidades, dirigí mis pasos a Mirones. “Pregunte por Fermín Gutiérrez, el ciego de Mirones”, me dijeron. Ciego era, mas no sordo. Fermín había estado detenido junto a mi abuelo y sus dos compañeros, Luis Portillo y Alejandro Miquelarena. Tenía una memoria de elefante, y me refirió con detalle sus últimas horas. Me dijo que Lito, un meracho cabal, había visto “tres chicos” muertos en el río y había convencido a dos familiares para enterrarlos. Pude hablar con él y me confirmó los hechos. Los habían enterrado fuera del cementerio, bocabajo, a metro y medio de profundidad, “los dos más bajos (Cecilio y Alejandro), primero, y el más alto (Luis) sobre ellos”. Así han aparecido ahora sus restos. Cuando los familiares supimos dónde estaban sepultados, erigimos un monolito para señalar el lugar. Después, quisimos comprobar que aquellos eran sus cuerpos para poder llevarlos al cementerio de Ballena, en su Castro Urdiales natal. El hecho nada tiene que ver con ideologías, sino con dignidad humana. Jamás diremos quiénes los mataron. Sería un ejercicio improcedente de odio. Por eso me duelen las recriminaciones que están realizando algunos, en ocasiones encubiertas tras el anonimato. Eso sí parece rencor».

martes, 25 de noviembre de 2025

QUÉ BIEN TE VEO (26 de noviembre de 2025)

 

El Diario Montañés, 26 de noviembre de 2025

Debo confesar que cuando me dicen «¡qué bien te veo!», aunque sea un halago, me recorre un escalofrío porque el cumplido me hace sentir mayor. La expresión, a simple vista inocente y afectuosa, si se analiza en profundidad enfrenta a quien la recibe a un tiempo vital ya bastante dilatado. Te ven bien porque con la carga de años que llevas encima podrías estar peor. Vamos, que es como si te dijeran que para lo mayor que eres, no estás ni tan mal.

Este 2025, en que se conmemora el quincuagésimo aniversario de la muerte de Franco, me ha enfrentado al espejo del tiempo. Tenía yo entonces dieciocho años, veintidós en el intento de golpe mientras hacía la mili, y poco después, con veintitrés, saludaba con admiración agradecida a Gutiérrez Mellado en la UIMP. Recuerdo también haber asistido en Santander a un mitin de Adolfo Suárez, ya en su etapa del CDS.

Si comento esta cronología personal, las generaciones jóvenes ponen cara de extrañeza: les suena a prehistoria. Es cuando me doy cuenta de que para ellas mis recuerdos tienen valor arqueológico. Quizá por eso algunos me dicen lo de «¡qué bien te veo!». El halago suele llegar acompañado de golpecitos en la espalda, como si uno fuera un coche viejo recién bruñido, al que le dan pataditas en los neumáticos para calibrar su aguante. Yo, educado, respondo que quizás se me vea bien por la carrocería, porque por dentro tengo que seguir un mantenimiento riguroso a base de pastillas para mejor funcionamiento del motor y las tuberías.

Pese a todo, prefiero que me digan eso antes de «¡quién te ha visto y quién te ve!». Al fin y al cabo, es reconocer que sigo aquí, aunque el calendario me advierta que ya pertenezco al museo de los coches clásicos.

 

martes, 18 de noviembre de 2025

DEMOCRACIA CON GORGOJOS (19 de noviembre de 2025)

 

El Diario Montañés, 19 de noviembre de 2025

En 1972, con catorce años, salí de España por primera vez. Era el mes de julio, e iba a casa de mis tíos, emigrantes en Burdeos, a pasar el verano para mejorar el idioma francés, entonces de estudio obligatorio. Apenas superada la frontera, tras mostrar el pasaporte a los gendarmes (el pasaporte era preciso), vi pintado en el asfalto, repetido durante varios kilómetros, un mensaje que resultaba inimaginable aquí: ‘Franco assassin’. Aquellas pintadas me enfrentaron de golpe a una realidad muy diferente de la nuestra. «En Francia hay libertad y se puede expresar lo que sea sin miedo a la represión –me dijo el tío Sixto cuando percibió mi sorpresa–. Esto es democracia. Se les llama a las cosas por su nombre. Y Franco es un asesino, aunque en España no podamos decirlo». Aquello me sorprendió sobremanera.

Tres años más tarde murió el dictador, y con el paso del tiempo pudimos ir teniendo mayor conocimiento de aquel periodo opaco, de represión tenaz. Mas hete aquí que cincuenta años después hay partidos que vuelven a defender aquella época y bajo su paraguas brotan voces, jóvenes la mayoría y ajenas a lo que sucedía entonces, que proclaman que con Franco se vivía mejor. Algunos, incluso –aquí hemos sufrido sus acciones–, participan en los llamados ‘campamentos de formación’ que, con el pretexto de adquirir técnicas de autodefensa, en realidad preparan «para la lucha callejera y actos de violencia dirigidos a un sector y una ideología concreta de la sociedad».

La democracia que ellos atacan es de tal grandeza que permite la opinión de todos, incluso la suya: la de los gorgojos que carcomen sus entrañas en nombre de una falsa libertad. Si algún día llegan a alcanzar el poder, me temo que de la verdadera libertad solo nos dejarán la cáscara.

martes, 11 de noviembre de 2025

¿POR QUÉ NO YO? (12 de noviembre de 2025)

 

El Diario Montañés, 12 de noviembre de 2025

Esta pasada semana he alcanzado una frontera que no debería pasar desapercibida: según las estadísticas, solo me restan doce años para cumplir los ochenta y lograr así una de las condiciones que parece necesaria para entrar en la lista nacional de Forbes. No debo, pues, perder la esperanza, sino cultivar la paciencia como si se tratara de un fondo de inversión a largo plazo. Lo decía Cela: en nuestro país, el que resiste, gana. Y yo, modestamente, ya llevo resistiendo lo mío.

Mientras que en el resto de las economías avanzadas la mayoría de los millonarios han surgido a partir del año 2000, impulsados por las nuevas tecnologías, en España la riqueza de los más poderosos sigue representando una economía más propia del siglo XX. Proceden de negocios familiares, pequeños y añejos, que con el tiempo se han convertido en auténticas multinacionales. Casi siempre hablamos del ladrillo, la alimentación o la ropa, sectores tan tradicionales como rentables. De ahí que de las cien personas más ricas de España, veintiocho octogenarios –con una media de 84,5 años, los muy majetes– acaparen más de la mitad de la fortuna nacional. Son discretos, alejados de los focos, al modo antiguo, y su ejemplo confirma que saber envejecer es una buena estrategia financiera.

Predecir el futuro de sus patrimonios no exige ser visionario: los herederos ocuparán el trono, ya talludos, marcados por la edad provecta de sus antecesores. Como Carlos de Inglaterra, que estrenó corona con más achaques que entusiasmo, los nuevos ricos heredarán las fortunas con las frentes marchitas.

Por si las moscas, me he propuesto envejecer con estilo, como el buen vino, no sea que un giro inesperado del destino me acerque a la riqueza. Si la alcanzo, quiero disfrutarla sin dolores de espalda ni rodillas lastimeras.

Por eso practico el pilates.

martes, 4 de noviembre de 2025

LEYENDAS Y REALIDADES (5 de noviembre de 2025)


 El Diario Montañés, 5 de noviembre de 2025

Parece exagerado que algo aparentemente inocente pueda levantar tal revuelo. La Ley de Memoria Democrática, que contempla la creación de un inventario de espacios vinculados a la represión franquista, ha incluido como tal al conjunto de la Península de La Magdalena. Añade que los lugares seleccionados «tendrán una finalidad informativa, conmemorativa y didáctica». Pero resulta que, aunque la existencia del campo de concentración que hubo allí sea conocida por casi todos, algunos mantienen que es mejor ocultarla y evitar su divulgación. No saben que con esa postura le hacen un flaco favor incluso al franquismo, porque el dictador mostró desde un primer momento las virtudes de aquel espacio pionero como modelo de represión; de hecho hay decenas de fotografías que retratan las «bondades» de la coacción de los vencedores para reeducar a los vencidos: imponiendo el saludo fascista a la llegada de los mandos, el cántico del Cara al Sol, la asistencia diaria a misa, y toda clase de tareas vejatorias para «fomentar el verdadero espíritu español». Sobre otros castigos se prefirió callar.

Aquí perturba la iniciativa de convertir a la Magdalena en lugar de memoria histórica, porque tenemos tendencia a dejar las cosas como están. De hecho, cuando subo con mis amigos a contemplar las vistas que ofrece el entorno de Cabo Mayor, siempre se interesan, conmovidos ante la visión del monumento, por la historia de los que despeñaban allí. Entonces les explico que desde ese lugar nunca arrojaron a nadie, si bien las corrientes pudieron arrastrar a víctimas asesinadas en el entorno de la bahía, y ahí pudo estar el origen de la leyenda. Una invención asumida, de tan repetida. Sobre todo por quienes se oponen ahora a la proclamación de La Magdalena como auténtico lugar de opresión franquista.

Aunque no se declare para acusar, sino para comprender.

martes, 28 de octubre de 2025

ZONAS DE SACRIFICIO (29 de octubre de 2025)

El Diario Montañés, 29 de octubre de 2025
 

Uno de los mayores conocedores de los problemas de la llamada «España vacía» me descubrió un concepto inquietante: el de las «zonas de sacrificio». Con ese nombre se denominan en economía los territorios en los que se concentran infraestructuras que la sociedad avanzada necesita, pero desea mantener alejadas por su carga nociva. El ‘modus operandi’ siempre es el mismo: «Se selecciona un territorio, se promete desarrollo y puestos de trabajo, pero se sacrifica cuanto haya que sacrificar». Y emergen molinos eólicos, campos de energía solar, macrogranjas, plantas de biogás, tendidos de alta tensión…, que llevan consigo contaminación, degradación medioambiental y problemas sanitarios a los lugares donde se instalan.  

Pero en ocasiones el concepto trasciende lo estrictamente ambiental. Una medida tomada en el ámbito de la natación nacional ha considerado «zonas de sacrificio» a las que no tienen piscinas de 50 m. Lo habían intentado anteriormente en cuatro ocasiones –2012, 2015, 2018 y 2022–. Entonces defendí en la Asamblea Española de Natación que los tiempos en piscinas de 25 m debían seguir homologándose, tras una reconversión y en nombre de la igualdad, para poder competir en los campeonatos de España que, salvo los de invierno, tienen lugar en piscinas de 50 m. En las cuatro ocasiones logramos paralizar la injusticia.

Advertí, cuando dejé la presidencia del CN Camargo, que el peligro seguía latente, y desgraciadamente tenía razón. La Junta Directiva de la RFEN, sin pasar por la Asamblea Nacional, ha eliminado la conversión antigua y ha fijado marcas mucho más difíciles a las piscinas de 25 m, poniendo en dificultades para la competición de élite a zonas que, como Cantabria, solo tienen esas infraestructuras deportivas.

Nuestra región necesita con urgencia una piscina de 50 m, porque esta normativa supone una barrera para muchos de nuestros deportistas, que han pasado a ser considerados de nivel inferior. Y tanto el deporte como la implantación de infraestructuras nocivas no deberían utilizarse para favorecer la desigualdad territorial.

martes, 21 de octubre de 2025

DOCE CÁNTABROS ILUSOS (22 de octubre de 2025)

 


El Diario Montañés, 22 de octubre de 2025

En ocasiones, la esperanza del ser humano puede ser tan grande como su ingenuidad. Aunque compruebe que el escenario se repite año tras año, suele persistir en su ofuscación. «Quizás esta vez pueda librar la piedra y no tropezar de nuevo», se dice, antes de picar en el anzuelo. ¿O no es pecar de cándida inocencia presentar una novela al Premio Planeta, sabiendo que está concedido de antemano, tras existir un contrato con la ganadora o el ganador que lo deja todo bien atado? Pues pese a esto, que a casi todos nos parece evidente, han querido ver una luz, ciegas de ilusión, las mil trescientas veinte personas que han presentado sus novelas a la septuagésimo cuarta edición del premio, «un récord de participación». La literatura, como la lotería, sigue siendo un acto de fe.

Los que nos venimos dedicando desde hace bastantes años a este mundillo del libro sabemos que en nuestro país estamos muy cerca ya de que los escritores superen en número a los lectores, porque, a diferencia de Borges –«que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído»–, preferimos presumir de nuestras creaciones literarias, aunque para ello hayamos debido autopublicarlas. Escribir viste mucho, da prestigio en las conversaciones con los amigos –«tengo una novela entre manos», «estoy madurando un poemario»–, y no digamos lo que adorna el currículo.

He sabido que doce, de los mil trescientos veinte manuscritos enviados al Planeta, provenían de Cantabria. Un número que es casi seguro que proporcionará en el futuro a los editores regionales la posibilidad de tener entre las manos, para analizar su posible publicación, unos cuantos originales que llevarán el marchamo de «presentado al Premio Planeta».

Advierto de antemano que esa no es la mejor tarjeta de visita.


lunes, 13 de octubre de 2025

APRENDER A PARAR (15 de octubre de 2025)

 

El Diario Montañés, 15 de octubre de 2025

Juan Angulo, artesano de aromas a fuego lento, tiene en su restaurante el escenario ideal para descubrir a quienes viven con prisa. Y como la vida le ha proporcionado una intuición especial, suele sorprenderlos cuando, ante sus gestos impacientes reclamando atención, se acerca hasta ellos y les dice, por ejemplo, «Sois de Madrid ¿verdad?». Casi siempre acierta. «¿Cómo lo sabe?». «Muy sencillo, vuestra vida gira en torno a la prisa. No descansáis ni en vacaciones, todo lo queréis ya. ¿Qué se puede esperar, si habéis convertido las escaleras mecánicas en pistas de atletismo para subir o bajar por ellas, adelantando a quienes van parados? Relajaros. Aprovechad este tiempo de ocio. Consumidlo lentamente, degustadlo mientras saboreáis la comida. Veréis qué placer».

Reflexionaba esto mientras aguardaba en una acera a que se abriera el semáforo, cerrado a los peatones, comprobando que cada uno de los que se incorporaba a la espera pulsaba el botón, metáfora del aquí estoy yo, el más listo, como si considerase tontos a los demás, que ya lo habíamos pulsado. «Pulse el botón. Espere verde», incitaban las letras luminosas, placebos para la impaciencia.

Vivimos una época que ha convertido la rapidez en virtud. Por eso la prisa obliga a buscar atajos que van desde el cambio de la cola en el cajero de los supermercados, al diseño de currículos falsos, que simulan un tiempo de formación que nunca se invirtió. Y pese a que las previsiones optimistas del siglo XX anunciaban la civilización del ocio, parece que las cosas laborales no van por ahí.

Quizá haya llegado el momento, por el bien de nuestra deteriorada salud mental, de reivindicar la lentitud. De dejar de correr por las escaleras mecánicas. De no pulsar botones y mirar más hacia los lados. De detenernos un momento para saber hacia dónde vamos.

 

martes, 7 de octubre de 2025

MUÑECO DEL PIM PAM PUM (8 de octubre de 2025)

 

El Diario Montañés, 8 de octubre de 2025

Tengo una edad en la que me resulta difícil soportar ciertas necedades que nacen de la mentira, crecen, se reproducen con rapidez, y según parece, nunca mueren. Estoy harto de escuchar que la cultura vive gracias a las subvenciones, una acusación de la que se libran otras grandes empresas que, por cierto, las reciben de muchísima mayor cuantía: energéticas, telecomunicaciones, construcción, automoción… Pero el concepto de subvención ha quedado identificado, según los peculiares valores de la derecha, con las colas del hambre, con los «chiringuitos culturales», o con los que «se han dado el baño» en la flotilla que, según Ayuso, era vacacional, y no de ayuda solidaria a Gaza.

Esta semana, precisamente por revisiones propias de la edad, he visitado el hospital de Valdecilla. La enfermera que me atendió era una gran profesional, cercana y empática, con treinta años de servicio y total entusiasmo por su trabajo. Mientras lo realizaba, me comentó que tenía una cinta métrica a la que le faltaba un centímetro, muestra del cuidado escrupuloso que ponía con los materiales de su profesión, cuyo uso exprimía todo lo posible. Sin embargo, la falta de medios se reflejaba en que llevaba dos años reclamando un aparato muy necesario para desarrollar mejor su labor. «La sanidad pública se encamina a la desaparición», me dijo, apesadumbrada.

Entonces reflexioné sobre otra forma de subvención encubierta: el desvío de ciertas tareas de la sanidad pública hacia la privada, que en Madrid es muy evidente y en Cantabria, con la filosofía de Pascual –«es una reliquia que no da más de sí»–, hace tiempo que resulta alarmante, porque lo mismo se derivan las listas de espera que las mamografías atascadas. Con el consiguiente pago, por supuesto.

Por eso me cabrea que se tome la cultura como muñeco del pim pam pum. 


martes, 30 de septiembre de 2025

TERTULIAS CON VOCERÍO (1 de octubre de 2025)


 El Diario Montañés, 1 de octubre de 2025

Dicen que los perros pueden entender más de ciento cincuenta palabras. No está mal, si tenemos en cuenta que es la misma cantidad que manejan los niños de tres años. Bruma, mi perra fiel, secretaria que me acompaña mientras esto escribo, ha desarrollado gran capacidad de percepción, y un raciocinio que para sí quisieran los tertulianos de la prensa rosa o deportiva, que tanto monta, porque ambas conviven dentro de un ecosistema televisivo viciado por los gritos y la nula comprensión. Pensaba en esto mientras, por lances de la vida, soportaba los programas televisivos que, con noventa y cinco años, consume mi suegra, adormilada, sin apenas comprenderlos, pero a todo volumen, quizá por necesidad del ruido de fondo. Si cambiara con rapidez el canal y mezclara las infidelidades del torero y la folklórica con los exabruptos de Roncero, la confundiría con facilidad.

Entonces vino a mi memoria el soneto que José María Pemán dedicó a José María Cossío deseándole una vejez tranquila, paseando por Tudanca y, ya chocho, mezclara sus tres aficiones principales, literatura, toros y fútbol:

«El famoso marqués de Santillana / era del “Racing” delantero centro. / ¡Y cómo toreaba en cada encuentro / “al natural”, con su muleta grana! / Se llamaba José. Por su ventana / se veía Tudanca, sierra adentro: / eje de la Poesía y epicentro / donde “el Gallo” compuso La Araucana. / Mientras, Pepe Luis Bécquer Suárez, / del “Barcelona” y de las Rimas gala, / nos colaba un “penalty” de cantares. / Este es, lector, mi cielo y mi Valhala: / Pereda… Peña Amaya… Cielos… Mares… / Una marquesa… un puro… ¡un gol!... ¡Kubala!».

Cuando leo el artículo en voz alta, como tiene trescientas palabras, Bruma no lo entiende completamente. Pero sospecho que llega un poco más allá que algunos tertulianos.

martes, 23 de septiembre de 2025

HOY NO ME QUIERO LEVANTAR (24 de septiembre de 2025)

 

El Diario Montañés, 24 de septiembre de 2025

Resulta que la murria que nos ataca los domingos por la tarde es un síndrome que, como exige el rigor científico, tenía su nombre correspondiente en inglés: 'sunday scaries' ('terrores del domingo'). Cuando lo supe, experimenté el mismo asombro que Jourdain, el protagonista de ‘El burgués gentilhombre’; él llevaba más de cuarenta años expresándose en prosa sin saberlo, y yo sufro los rigores dominicales hace más de sesenta años –desde que tengo uso de razón– sin nombrarlos correctamente.

Y mira que los domingos suelen comenzar bien, con un desayuno tranquilo, rememorando la prometedora tarde de los viernes, cuando teníamos por delante todos los proyectos de holganza, o la fiebre pasional del sábado noche –si todavía la edad admite ciertas licencias amatorias–. Pero a eso del atardecer, no sé qué es lo que nos pasa, que el alma comienza a capitidisminuir y surgen terrores infundados, porque no parece racional tener más miedo a un jefe que, pongamos por caso, a un oso, por mucho que el primero nos considere bolcheviques si pretendemos trabajar unas horas menos a la semana.

Yo tengo que confesar que, aun jubilado, sigo amurriándome, perdón, padeciendo ‘sunday scaries’, en los sopores vespertinos de los días festivos, previos al curro –como cuando dicen que los miembros, incluso amputados, continúan doliendo–, y los lunes me arrebujo con fuerza en las sábanas porque no me quiero levantar.

Quizás haya dado en pensar en este asunto motivado por la particularidad que tenía el pasado domingo, víspera de la entrada del otoño, con un tiempo lluvioso y gris, radicalmente distinto al veraniego, que anunciaba el regreso de nuestros responsables políticos al debate en el Parlamento de Cantabria, que ha puesto en marcha «un nuevo curso marcado por una “intensa” agenda legislativa».

¡Menuda mala tarde habrán pasado los pobres! ¡Qué faena!

martes, 16 de septiembre de 2025

LO QUE EL LENGUAJE ESCONDE (17 de septiembre de 2025)

 

El Diario Montañés, 17 de septiembre de 2025

El lenguaje, que nació con vocación de entendimiento, en consonancia con estos tiempos convulsos se utiliza como herramienta de desencuentros. Aunque entre el blanco y el negro existen numerosos matices de grises, nadie quiere apreciarlos, y los grupos ideológicos prefieren posicionarse en uno u otro lado del espectro cromático para mostrar, cual armas arrojadizas, las diferencias. Y dado que las palabras tienen múltiples caras, como los poliedros, no ayudan a la concordia y se convierten en balas de división. Basta con que unos proclamemos que Israel está cometiendo un genocidio con Gaza, para que rápidamente otros nos consideren zurdos de pensamiento, porque un pensamiento diestro, como dios manda, a lo sumo admitirá el término presión, nunca el de genocidio.

La Vuelta ciclista a España ha servido de escaparate para mostrarle al mundo, según los primeros, lo mejor de nuestro país, denunciando el genocidio; para los segundos ha supuesto una vergüenza internacional, muestra de nuestra ruindad. Allá cada cual con su conciencia, si es que aún nos queda. Poner en el mismo nivel de la balanza los asesinatos de Gaza –según Save the Children, «al menos un niño palestino ha sido asesinado cada hora, de media, por las fuerzas israelíes en Gaza durante casi 23 meses de guerra, en total más de 20.000»– y la suspensión del final de la última etapa, es para que nos salgan los colores, salvo que seamos freires, delgados o similares.

En esto del lenguaje, un conocido empresario cántabro, simpatizante del orden y la jerarquía, no tuvo reparo alguno cuando calificó de bolchevique la pretensión del gobierno de reducir unas pocas horas la jornada laboral. Tuve que recurrir a la faceta diplomática de la lengua y esconder el enfado que me producían sus palabras tras un taco refinado, cual personaje del novelista Ignacio Sanz: «Cagüen Dioro».

martes, 9 de septiembre de 2025

CONTAMINACIÓN TECNOLÓGICA (10 de septiembre de 2025)

 

El Diario Montañés, 10 de septiembre de 2025

Cada vez que introduzco la basura en su contenedor correspondiente de reciclaje, sospecho que después puede ir a parar a cualquier sitio. Aun así, ciudadano cabal, cumplo con el deber cívico de depositarla en su lugar en busca de un mundo mejor. 

En esas estaba cuando mi hijo –enormemente respetuoso con nuestro planeta– me sugirió que me informara sobre el impacto de las nuevas tecnologías en el medio ambiente. «No son tan limpias», dijo, y añadió otro jarro de agua fría al incluir en la ecuación a los coches eléctricos, «apenas tienen vida útil para amortizar la contaminación de sus baterías; puedes comprobarlo». Lo hice utilizando la IA y obtuve resultados asombrosos: «El impacto ambiental de las tecnologías digitales está creciendo rápidamente, en especial por el auge de la inteligencia artificial y el uso masivo de plataformas tecnológicas. Google ha emitido 14,3 millones de toneladas de carbono en 2023 (el 48% más desde 2019); Meta (Facebook, Instagram, WhatsApp) 7,5 millones de toneladas; TikTok más de 50 millones de toneladas al año (supera las emisiones anuales de Grecia); YouTube 11,13 millones de toneladas en 2016 (equivalente a las emisiones anuales de Madrid); Inteligencia Artificial hasta 100 millones de toneladas al año. Las emisiones totales han aumentado un 150% entre 2020 y 2023. Además, los centros de datos consumen enormes cantidades de electricidad, y agua para refrigeración. Los más grandes pueden gastar hasta diecinueve millones de litros diarios».

Confieso que estas cifras me acojonaron y me hicieron pensar en las necesidades del Proyecto Altamira, nuestro futuro macrocentro tecnológico y de datos, anunciado con gran despliegue publicitario como uno de los más grandes de Europa. (También debo admitir que recurriendo a la IA para obtener esta información me he sentido tan culpable como cuando por error meto los residuos en el recipiente equivocado).

martes, 2 de septiembre de 2025

MI GRAN NOCHE (3 de septiembre de 2025)

 

El Diario Montañés, 3 de septiembre de 2025

Este pasado fin de semana fui orgulloso padrino en la boda de mi hija, y por fin pude superar la incertidumbre que había vivido con anterioridad. Y no es que me preocupara la ceremonia –sencilla, sin cura ni lujos–; me preocupaba que, según la tradición, debía bailar el vals. ¿Bailar yo? Dejé claro desde el primer momento que eso era imposible. Desconozco si nací sin el don de la coordinación, o con el de la vergüenza excesivamente desarrollado, pero lo cierto es que no me veía, ni quise que los demás me vieran, haciendo el ridículo (bastante me costó apuntarme a las clases de pilates hace unos meses porque me iban a «venir bien para la salud»).

Dándole vueltas al caletre se me ocurrió un plan que al final resultó eficaz: como no quería hacer piruetas ni alardes (mucho menos ese día en que decenas de cámaras de los invitados estaban atentas para grabar cualquier desaguisado), acuné a mi hija en el hombro, mientras sonaba la susurrante voz grave de Leonard Cohen cantando ‘Take this Waltz’, lo mismo que hacía para dormirla cuando era pequeña. Aquello me emocionó (y creo que emocionó a los demás) hasta las lágrimas. Pero preferí que estas fuesen de ternura y no producidas por mis movimientos descoordinados durante el baile.

Los asistentes tuvieron la oportunidad de reír después a mandíbula batiente con la actuación en directo de ‘Mamá Ladilla’, la banda musical que formó mi amigo Juan Abarca, quizá obligado al comprobar que la música clásica (él es profesor superior de guitarra) apenas le alcanzaba para malvivir. Fue entonces cuando orientó parte de su saber hacia la composición de las letras irreverentes y gamberras de sus canciones. Ellos, que no son uno sino tres, hicieron que todos olvidaran mi gran noche. Todos, menos yo.



martes, 26 de agosto de 2025

LOS MEJORES, LOS PRIMEROS, LOS ÚNICOS (27 de agosto de 2025)


 El Diario Montañés, 27 de agosto de 2025 (foto DM)

Somos los mejores, los primeros, los únicos. Los mejores, según las declaraciones de Sergio López-Rivera, que acaba de exponer en este periódico que «Santander es mil veces mejor que Mónaco, que Niza, que cualquier sitio». Está claro, lo decía Machado, que a las palabras de amor les conviene un poquito de exageración. Nosotros no necesitamos casinos, ni yates, ni glamur, ni museos. Nos basta con el «marco incomparable» de la bahía, espléndido cuando el viento del norte aclara la visión hasta los confines de Castro Valnera o el Picón del Fraile, e incluso nos permite contemplar el humo que surge todos los años por los Picones de Sopeña, la zona que más se ha quemado de toda Europa –ocho veces consecutivas entre los años 2018 y 2025–. En eso hemos sido los primeros, sin discusión ni subjetividades. En eso y en el silencio con el que cubrimos el delito de quienes desdibujan la riqueza del paisaje a fuerza de quemar las raíces vegetales y, en parte, las del alma.

Los mejores en cuanto al paisaje, los primeros en cuanto a las quemas… y los únicos de toda España que hemos renunciado al MIR de Urgencias, en otra medida controvertida de César Pascual, que siempre parece empeñado en ocupar el centro de la noticia. A su modo, es también un incendiario, en su caso de las redes, a las que alimenta con la gasolina de sus controvertidas decisiones que muchos consideran enfocadas a privatizar la Sanidad. Mientras tanto, la presidenta mantiene en él toda la confianza porque realiza su gestión con «criterio, valentía y honestidad, en una situación de enorme complejidad».

Son declaraciones rendidas, como las de José Luis López Vázquez en ‘Atraco a las tres’, cuando decía con reverencia de espalda: «Un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo».

martes, 19 de agosto de 2025

CASA EDITORIAL ARALUCE (20 de agosto de 2025)

 

El Diario Montañés, 20 de agosto de 2025

Transcurría el año 1998 cuando Emilio Pascual, Editor con mayúsculas, recuperó en Anaya veinte de los noventa y tres títulos que había publicado la editorial Araluce en su colección ‘Las obras maestras al alcance de los niños’. Los primeros ejemplares habían aparecido en 1912, y desde aquel mismo momento la Dirección General de Primera Enseñanza consideró que tenían «mérito bastante» para que se les declarase de utilidad educativa. La presentación de los libros que reeditaba Anaya se realizó en el Salón de Actos de la Fundación Giner de los Ríos, en Madrid, donde estuvo ubicada la Institución Libre de Enseñanza, en cuya biblioteca –y curiosamente también en la de Alfonso XIII– figuraron siempre «todos los títulos que iba publicando la editorial Araluce». De igual manera llegaron a prácticamente todas las escuelas de España, por remoto que fuese el lugar, para que los niños se enriquecieran con las lecturas de ‘La Ilíada’, ‘La Odisea’, ‘Las mil y una noches’…

El responsable de la publicación de aquella Biblioteca Araluce había sido Ramón de San Nicolás Araluce. De su editorial se sabe mucho; de su persona muy poco. Había nacido en Santander, ¡sí, en nuestro Santander!, en 1865. A los quince años se fugó de casa, pues, tras morir su madre, su padre volvió a casarse y la vida con su madrastra le resultaba insoportable. Se enroló en un barco rumbo a México, y allí, tras probar múltiples oficios, entró de aprendiz en la editorial De la Fuente Parres, de la que llegó a ser gerente, primero, y dueño, después. Quiso el destino que años más tarde se casara con una catalana, y decidieron regresar a España para fundar en Barcelona, en 1890, la Casa Editorial Araluce, de la que fue responsable hasta su fallecimiento en 1941.

Durante todos esos años, Ramón de San Nicolás Araluce, desconocido santanderino universal que bien merecería un reconocimiento, dejó para la historia de la edición un catálogo de primerísima categoría.

martes, 12 de agosto de 2025

EL PARQUE DE CABÁRCENO (13 de agosto de 2025)

 

El Diario Montañés, 13 de agosto de 2025

Confieso que este artículo es distinto al que tenía escrito. Mi mujer, que siempre me asesora, me dijo que, siendo el verano un tiempo de despreocupación, debía rebajar el tono crítico. Quizás tuviera razón. Así que eliminé el anterior, que ofrecía un modelo para pronunciar un discurso institucional en el Día de Cantabria que llevase dentro de sí, sin que apena se notara, un mitin de partido. Alertaba, eso sí, del peligro que supondría denunciar la falta de equidad en el trato del reparto de los dineros estatales, justamente cuando acabábamos de conocer que Cantabria es la comunidad autónoma que más euros recibe por habitante. Pero, repito, lo deseché siguiendo su consejo.

«¿Y sobre qué puedo escribir?», pregunté. «Cuenta algo sobre el Parque de la Naturaleza de Cabárceno, ahora que se cumple el trigésimo quinto aniversario de su apertura; tú conoces su historia desde que era una mina de hierro al aire libre». En efecto, mi padre trabajó allí de capataz minero, y mi tío Guillermo solía llevarme en su camión, cuando yo apenas tenía diez años, para recoger el mineral en Cabárceno y descargarlo en las tolvas de Solía. Además, por transmisión directa de Alberto Javier Cuartas Galván, villaescusano de pro, conozco la anécdota del día en que se reunieron en la mina, que amenazaba cierre, altos cargos de la empresa Orconera con Hormaechea y otros miembros de la política cántabra, para reconocer el yacimiento y estudiar su viabilidad. Mientras todos especulaban con lo que podía hacerse para salvar la minería, Hormaechea les sorprendió con una frase desconcertante: «Ahí, al fondo, irán los elefantes». En aquel mismo instante, Cabárceno realizó un giro copernicano del sector primario al terciario. Y, posiblemente, también virase toda Cantabria.

En absoluto pretendo decir que fuera una mala decisión. Pero sí que inició una tendencia.

martes, 5 de agosto de 2025

PARQUES EÓLICOS (6 de agosto de 2025)

 

El Diario Montañés, 6 de agosto de 2025

Ante el turismo masivo que comienza a agobiarnos, parecería que se estén tomando medidas preventivas. Algunas son anecdóticas, como la del estajanovista Feijoó, que dijo que las vacaciones están sobrevaloradas (poco después, con el rostro bien bronceado, recomendó que quienes no sepan distinguir una broma se tomen un albariño y descansen). Otras son en verdad alarmantes, como la prevista proliferación de parques eólicos que pueden destrozar el privilegiado paisaje de nuestra región. Lo primero se quedó en una chanza propia de las declaraciones en directo cuando se pretende ser gracioso y no se sabe callar a tiempo; lo segundo es preocupante, porque el plan eólico dibujado sobre el mapa regional amenaza con llenar el paisaje de molinos de hasta doscientos metros de altura y pistas para poder acceder a ellos y a las torres eléctricas que trasladarán la energía eólica a centros de transformación y distribución, porque no siempre se utilizarán cables subterráneos.

En abril de 2022 Gochicoa, entonces consejero regional, presentó un proyecto que pretendía «que las zonas de exclusión supusiesen un 93,9% de la región, y las zonas condicionadas un 3% adicional». De ese modo solo quedaba el 3% del territorio «sin restricciones para la implantación eólica». Desconozco si el BOE del 14 de julio, publicado con alevosía veraniega, recoge el cambio radical de aquella propuesta, pero lo cierto es que las zonas implicadas en el actual desarrollo eólico sostienen que «llega sin avisar, sin información y sin tener en cuenta a los vecinos».

De ser así, parecería que los responsables políticos estuvieran solo preocupados de que esos artefactos gigantescos no estropeasen las maravillosas vistas de la bahía desde los miradores de la ciudad, porque nuestra costa representa «el refugio de una España que se achicharra».

En cuanto al interior, supondrán que su belleza podrá atenuar cualquier desaguisado.

martes, 29 de julio de 2025

SETECIENTOS (30 de julio de 2025)

 

El Diario Montañés, 30 de julio de 2025

Siento indignación frente a estos políticos irresponsables con falsos currículos. Existían ya títulos dudosos, expedidos por universidades privadas de desconocido prestigio, junto con una proliferación de másteres de otras universidades con mayor renombre que podían obtenerse en pocos días en un barrio de Madrid, previo pago generoso. Pero ahora, además, el historial educativo de algunos de estos caraduras aparece reforzado por titulaciones que nunca alcanzaron, aunque les venían de perlas para realzar sus méritos y demostrar que habían conseguido su puesto tras haber hincado el codo durante muchas horas de estudio, no por el dedo de sus superiores. Es la cara falsa de quienes debían estar preparados para defender la verdad. Curiosamente, al ciudadano de a pie, que tiene que desenvolverse en el escenario de una realidad mucho más exigente, esa «titulitis» no le aporta gran cosa para su futuro laboral. De hecho, hay quienes piensan que «los jóvenes van a la Universidad para conseguir títulos que no sirven de nada, y que habría sido mejor que hubiesen aprendido un oficio como fontanero o electricista». El escenario cotidiano y el político, según parece, discurren por sendas diferentes.

Yo, jubilado, no necesito mostrarle a nadie mi currículo, exiguo por otra parte. Soy un maestro que nunca ejerció, autor de unos pocos libros –aunque como editor he impulsado bastantes– y columnista de opinión en este periódico, en cuyas páginas alcanzo, con este de hoy, setecientos artículos. Una buena tarjeta de presentación.

En la edición digital mantengo unos pocos asiduos discrepantes, aunque también un grupo de seguidores más afines. Este pasado sábado me encontré con uno de ellos, Joaquín Molleda, en su restaurante de la lejana Pejanda, casa de gastronomía, alojamiento, amistad y cultura. Me sorprendió llamándome «el gran Herrán».

Elogios como este no son el resultado de ningún currículo, por inflado que esté.

martes, 22 de julio de 2025

EL VERANO NOS CONFUNDE (23 de julio de 2025)

 

El Diario Montañés, 23 de julio de 2025, Fotografía @Diario Montañés

Si continuamos de este modo, en Cantabria podemos morir de éxito. Los turistas han descubierto la calidad de nuestro clima en estos tiempos de calentamiento global y no han dudado en considerarnos una región privilegiada para huir de tórridos agobios. Y nosotros, hospitalarios como somos, los recibimos con los brazos abiertos y las agendas repletas de eventos para entretenerlos. La Semana Grande de Santander, «con más de doscientas actividades y treinta casetas de la Feria de Día», es uno de los primeros. Desde que se disparó el chupinazo, las calles respiran fiesta. Pero, como siempre hay alguien dispuesto a echarle agua al tinto de verano, ya hubo quien aprovechó para denunciar que el paisaje después de la batalla terminó devastado tras la primera noche de celebraciones, con zonas que se llenaron de «basura, bolsas, vasos de plástico, botellas, restos de comida y cierto hedor a orines»; incluso sospechan que, como en la capital todo se tapa, los tres apuñalados que registró la crónica de sucesos «dejarán de ser noticia porque el hecho no acaeció en Torrelavega».

Para más inri, en vez de resaltar la calidad de las faenas del coso santanderino –la puerta grande se abre a diario para sacar a hombros al héroe de turno–, prefieren afear la pasión que siente nuestro mocerío por la fiesta nacional, como han demostrado los jóvenes que guardaron cola durante una noche para adquirir las localidades más económicas.

Y, por si esta mala leche no fuera excesiva de por sí, hay quienes pretenden culpar a la llegada del verano de la precariedad que padecen algunos servicios básicos. Por eso aprovechan para denunciar la falta de contratación de personal en Correos o el cierre de consultorios médicos rurales, porque, según acusan, solo sabemos colocar los huevos en la cesta del estío.

¡Cómo somos!

 


lunes, 14 de julio de 2025

DESPROPÓSITOS (16 de julio de 2025)

 

El Diario Montañés, 16 de julio de 2025. Fotografía DM

Tenemos una sociedad desconcertante, capaz de realizar acciones tan dispares como en ocasiones disparatadas. Algunos jóvenes se han conjurado por las redes sociales para defecar en las piscinas, quizás porque, como decía Francisco de Quevedo, «no hay contento en esta vida / que se pueda comparar / al contento de cagar» o «no hay gusto más descansado / que después de haber cagado». Aunque supongo que en sus poemas escatológicos se refería a que lo hicieran dentro del orinal, sin enturbiarle a nadie la fiesta del agua, que es lo que está sucediendo ahora, en esta época de retos virales en la que, como dijo Boileau, «un necio encuentra siempre otro necio aún mayor que le admira».

Surge otra vertiente más espiritual, que no hace daño a nadie pero es igual de absurda. Consiste en ofrecer conciertos musicales a las plantas. Como hay disparates que se visten de arte, varias personas se acercaron esta semana a los Jardines de Pereda con tiestos para escuchar música. Incluso los más atrevidos bailaron con sus plantas, a las que, según Eugenio Ampudia, director del evento, «les gusta la música clásica y no les gusta nada el rock and roll». Hubo quien, atrapado por la fuerza de la performance, creyó ver que las plantas se meneaban de contento siguiendo el ritmo, aunque otros, más pragmáticos, achacaron tales bamboleos a las ráfagas de viento.

Suelen decir los críticos de estas posturas tan extravagantes que, al paso que vamos, la humanidad se extinguirá pronto. Los jóvenes cántabros parece que ya han tomado nota, pues desde 2008 hasta 2023 se mantienen líderes en cuanto a que la nuestra sea la región con mayor descenso de nacimientos de toda la Unión Europea. Menos mal que la población con nacionalidad extranjera sigue haciéndonos crecer. Aunque Vox no la quiera.

martes, 8 de julio de 2025

COMECABLES Y CHUPACABRAS (9 de julio de 2025)

 

El Diario Montañés, 9 de julio de 2025. Fotografía Diario Montañés


En abril publicaba este periódico que en el Parque de la Naturaleza de Cabárceno habían amanecido cinco coches con los cables del ABS cortados. También un camión con las cuatro ruedas pinchadas, «todos ellos en lugares donde no existen cámaras de seguridad –según la empresa pública– o donde las que están colocadas no funcionan –según los representantes sindicales–». Pero hete aquí que, como por arte de birlibirloque, de una de esas cámaras inexistentes –o acaso fuera de una de las estropeadas, que sobre esto no hay nada escrito–, se logró recuperar una grabación en la que se podía advertir a un animalito que se desplazaba con sigilo para colocarse bajo un coche estacionado en la soledad de la noche. Lo que sucedió allí debajo nadie puede explicarlo con fundamento, porque nada se ve en la cinta. Mas, desde el campo de las suposiciones sí se podía solucionar el enigma: aquel animalito grabado por una cámara milagrosa tenía que ser, casi sin duda, el que había rumiado los cables. Además, con tan solo escribir en internet «animales que comen cables de coches», aparecen citadas las martas (en mi pueblo preferimos llamarlas garduñas). La ecuación, tratándose de un parque natural, parecía definitivamente resuelta.

Sin embargo, el comité de empresa de Cantur no se ha tragado esta versión, que es la que ofrecen los responsables de turismo del gobierno regional, y asegura que el animal que apenas se vislumbra en la cinta es un gato, por lo que, queriendo darnos gato por liebre, en realidad nos están dando «marta por gato». Aunque puedan tener razón, se equivocan reclamando un informe de la Guardia Civil. Un caso tan complejo puede superar sus capacidades. Honestamente, creo que este enigma solo puede resolverlo Iker Jiménez, perito en chupacabras y otros especímenes de la criptozoología.

martes, 1 de julio de 2025

CALOR Y LITERATURA (2 de julio de 2025)

 

El Diario Montañés, 2 de julio de 2025 (fotografía DM, Javier Cotera)

He visto al mirlo que anida en mi jardín dirigiéndose al agua de los estanques con el pico abierto por el calor, diría que agotado. Su visión trajo a mi mente imágenes de García Márquez, cuya obra repite escenas en las que los pájaros, por el bochorno del trópico, rompen «las alambreras de las ventanas para morir en los dormitorios».

Estaba celebrando un cumpleaños con un grupo familiar en el que se encontraban dos mejicanos. Habían llegado a España desde una zona de su país cercana al desierto. Amantes de la literatura, ante nuestras quejas por el calor citaron de memoria la frase con la que uno de los personajes de Juan Rulfo definió Comala: «Ustedes se quejan de vicio», dijeron con su tono dulce. «Aquello está sobre las brasas de la tierra, en la mera boca del infierno. Con decirle que muchos de los que allí se mueren, al llegar al infierno regresan por su cobija». Quizás la exageración sea cierta, pero me defendí aduciendo que este año se nos había colado en Cantabria una canícula continuada que, como diría Rosalía de Castro, «enerva y rinde». Las noches son tropicales –en mi pueblo, la del domingo alcanzó 24º, con una sensación térmica de 27º– y los días se suceden superando los treinta.

Dicen las estadísticas más rigurosas que «el calor extremo nos vuelve agresivos y violentos», lo que demuestra que, aunque racionales, nuestra animalidad está sujeta al dictado de la naturaleza. Tendremos que extremar las precauciones, porque las olas de calor van a ser cada vez más continuas. Deberemos beber mucha agua, buscar las sombras y evitar las horas de mayor agresividad del sol, permaneciendo en casa bien resguardados del peligro: ya advertía un titular de este periódico de lo que pasa en Valderredible cuando se ponen los huevos al sol.

miércoles, 25 de junio de 2025

OBISPOS Y ELECCIONES (25 de junio de 2025)

 

El Diario Montañés, 25 de junio de 2025

Los tiempos han cambiado una barbaridad, y a su rebufo los de la Iglesia. Hay centenares de templos que han instalado cepillos digitales para recaudar los donativos (limosnas), que se pueden realizar en efectivo, con tarjeta o Bizum (desconozco si con límites operativos, porque la institución es perita en bulas). De esa forma no existe ningún riesgo de hurtos indeseados.

Hace unos años solo nos hablaban de la X para que la marcásemos en su casilla al hacer la declaración de la renta. Ahora algunos de sus miembros más destacados utilizan X como red social (antiguo Twitter) para comunicarse con su rebaño y compartir con él la información necesaria. Es la versión moderna de una Iglesia que se ha puesto al día.

Esta semana, con valentía e innegable vocación democrática, los obispos españoles han pedido elecciones anticipadas, sabedores de que, aun formando parte del mundo divino, nada de lo humano les es ajeno. «Que hablen los ciudadanos es un principio básico de una democracia», ha manifestado categórico Luis Argüello, portavoz de la Conferencia Episcopal, en clara demostración de que no concibe separación alguna entre la vida religiosa y la política. Así pues, no debe permanecer tranquilo el César pensando solo en sus asuntos, porque al final también son de la Iglesia, que es de Dios.

Los obispos se sienten peor tratados cuando gobierna la izquierda, que en cuanto huele poder no pierde ocasión de echarle fuego a los casos de abusos sexuales. Situaciones por las que ellos han pedido públicamente perdón. En su caso, una petición verdadera, como los besos de la española. El perdón de Sánchez apenas tiene validez, porque dicen que, aunque «humanamente sea reconocible, políticamente es irrelevante». Y para más inri no lo ha pedido en confesión, que es cuando los casos más peliagudos obtienen absoluciones definitivas.